Echando globos

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Por Camila Zuluaga

@zuluagacamila

 

Tener una comunicación exitosa es uno  de los ingredientes  que debe tener cualquier gobierno,   desde la cabeza de su presidente, si quiere tener una buena relación con la opinión pública. Lamentablemente  una de las falencias, reconocidas por el actual mandatario de nuestro país, es precisamente esa: que no ha logrado en los cuatro años que lleva en el poder tener una comunicación adecuada.

Esta semana presenciamos un ejemplo revolucionario de buena estrategia de comunicación, la dio el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, en el tradicional discurso pronunciado por los mandatarios norteamericanos, conocido como el discurso del Estado de la Unión.  La estrategia utilizada por Obama y su equipo de comunicaciones a todas luces fue exitosa. Con semanas de anticipación empezaron a trabajar en el envío de mensajes a la comunidad a través de las redes sociales, y de dar a conocer el texto de lo que sería dicho por el mandatario. En el momento del discurso tenían todo preparado para ir entregando simultáneamente detalles de lo expresado por Obama: reseñas y fotos de quienes iba mencionando,  “encomillados” de sus frases más importantes y toda una mecánica de apoyo a su mensaje. Obama le habló ese día a la gente; más que a los políticos y periodistas, les habló a sus ciudadanos, que son lo único que hoy le queda después de perder gran parte de su poder en las pasadas elecciones legislativas.

Por el contrario (ya sé que las comparaciones son odiosas pero a veces sirven para mejorar)  el presidente colombiano ha hecho costumbre que después de cada uno de sus pronunciamientos, sus ministros deban salir a explicar qué fue lo que quiso decir el mandatario; siempre se necesita una pedagogía para interpretar su pronunciamiento.  Se genera así una dinámica en donde diferentes sectores interpretan de manera distinta lo dicho en las alocuciones presidenciales, como si fuera un cine foro. Pareciera que la estrategia fuera poner a la gente a adivinar y analizar qué fue lo que quiso decir.

Ese mecanismo utilizado en Colombia es poco exitoso, a pesar de que insistan en usarlo. Nuestros presidentes se han acostumbrado a utilizar sus alocuciones para echar globos; es decir, lanzar propuestas, y mirar cuál es la reacción de la gente, para posteriormente tomar una decisión. Lanzan la piedra y esconden la mano; miran el zafarrancho que arman, observan hacia dónde va la opinión y, basados en eso, se toma alguna decisión.

Cuando no fueron las alocuciones, en este mandato han utilizado a los mensajeros; en esta oportunidad, al fiscal general. Porque es bien difícil pensar que el fiscal Montealegre lance propuestas sobre el proceso de paz, con el que se encuentra tan comprometido, sin haber consultado y dialogado con el gobierno al respecto.

Entonces, pensando que la gente es totalmente ingenua o tal vez “pendeja”, porque no logra ver los arreglos tras bambalinas, crean estas estrategias para que sea uno el que mande la bomba (el fiscal en este caso), mientras que el gobierno espera la reacción de la gente y, dependiendo de la misma, actúa.

Lo cierto es que la táctica de comunicación que utiliza el gobierno no es efectiva y en cierta medida es engañosa. Por eso sería bueno, ya que apelamos a la comparación, que los múltiples asesores de comunicaciones de la presidencia y el mismo mandatario supieran que hay que comunicar con claridad, sin titubeos y sin lanzar globos; como lo hizo el presidente norteamericano Barack Obama en el discurso del Estado de la Unión.

Ya que nos gusta mirar tanto para el norte, aprendamos también cuándo son efectivos a la hora de enviar un mensaje y lograr que la gente lo interiorice y adopte. Por favor señores del gobierno ¡dejen de echar globos!

Una cosa: El reclamo que le hizo el vicepresidente Germán Vargas Lleras al ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, por no agilizar los recursos para la estructuración de APP en infraestructura,  es una demostración de la carrera por la presidencia que se vive en el actual gabinete.

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