Educación de primera línea

0

Por Elizabeth Gómez Etayo

En el ámbito educativo pasamos horas y horas reflexionando sobre cuál es la mejor educación que debemos impartir. Con mis amigas maestras no cesan los devaneos por promover una educación basada en el respeto total y absoluto por la vida, por cualquier forma de vida, y dígase de paso, lejos estamos de hacerle eco a los provida. No. Nos estamos refiriendo a una vida digna de ser vivida, incluida la de los no-humanos, como afirman amistades ecologistas. Esa educación para la vida no se limita a los currículos académicos, es mucho más que eso, es una educación que cruce al ser humano para que, bajo ninguna circunstancia, ose atentar contra otro ser u otra forma de vida. Eso sí sería una verdadera revolución, dijimos.

Estas reflexiones nos acechan desde la formación prescolar para nuestras hijas e hijos, pasando por ámbitos públicos y privados, llegando a la superior y cruzando por los distintos ámbitos donde procesos de formación y educación popular se cuecen; en las calles, en las esquinas, en los barrios, en la multiplicidad de familias que somos, no la patriarcal y monolítica. Estas reflexiones nos cruzan cuando vemos la descomposición social a nuestro alrededor. Es un ejercicio interno de nunca acabar. Nos ocupa el pensar en cómo contribuir en un mundo mejor desde la educación, porque es nuestro ámbito, pero nos desafía una educación que no esté confinada a las aulas escolares.

Me quiero referir en particular a las propuestas de educación que ya empiezan a emergen desde distintas orillas para las juventudes de la llamada primera línea, jóvenes de barriadas populares que han crecido en medio de la marginalidad y que al reclamar lo que les corresponde para ellos, ellas y sus familias, emerge la educación y el empleo como un mínimo vital para tener una vida digna. Surge la pregunta, entonces, sobre cuál será la formación que reclaman, en un contexto social empobrecido donde la educación ha perdido fuerza y vigencia como vehículo de transformación social; porque no existen condiciones laborales óptimas que esperen de brazos abiertos a los recién graduados, al contrario, larga lucha la que se avecina luego de obtener un título de educación superior, desestimulando la educación como camino de superación, tal como se venía advirtiendo en las universidades antes del paro y antes de la pandemia.

Es una tendencia general que las nuevas generaciones no creen que la educación superior les vaya a asegurar un futuro exitoso. Pero, paradójicamente, también es tendencia que frente a las distintas crisis que estamos viviendo, política, social, económica, ambiental, ética, la educación aparece siempre como la tabla de salvación para todos nuestros males, pero si no construimos, pensamos, diseñamos, una educación diferente, entendida como aquella que cuestiona al ser humano, que le hace preguntas, que le obliga a pensar, que le invita a transformarse, que le llame a descentrarse de su ego y verse como un ser más en un contexto ecológico, donde otros seres reclaman convivencia, nuestra educación, tal como la hemos vivido hasta ahora, nos seguirá condenando al fracaso como sociedad.

Apelo desde esta tribuna a una educación de primera línea, y no estoy hablando por supuesto, de los costos educativos. La calidad a la que hacemos referencia, porque esta es una reflexión colectiva, cuestiona, justamente, los estándares de calidad a los que estamos acostumbrados, el mejor indicador de calidad de una educación de primera línea es el respeto máximo por las vidas; esto cruzaría las vidas de toda una sociedad que pasa por las manos de casi cuatrocientos mil maestros y maestras, tanto de instituciones públicas como privadas. Tanto el joven que lucha y reclama derechos como el villano que arremete, mata y descuartiza, pasó por un proceso de alfabetización. Ambos fueron escolarizados en algún momento de sus vidas es ahí donde tenemos que efectuar un cambio profundo como sociedad, nos tomará la vida, pero necesitamos una educación de primera línea, hacia un humanismo ecológico.

 

Comments are closed.