Educación en Cali al tablero

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EducaciónEl 15 de mayo se celebró el Día del Profesor o del Maestro en Colombia. Mientras unos celebran, otros prefieren conmemorar y en medio de la jornada ambos reflexionan acerca del enorme desafío que hoy tienen los educadores en Colombia. Ellos reconocen que no solo tienen derechos, también deberes que se vuelven una labor titánica.

Esta semana se celebró en Colombia el Día del Maestro. La fiesta, aunque reconocida por las instituciones educativas como el  día en que se resalta la labor del docente, ya pasó a la  conmemoración por la cantidad de reclamos que hace el sector al gobierno nacional, todos relacionados con las condiciones laborales en las que, según los maestros, se encuentran en la actualidad.

El 14 de mayo pasado, un día antes del Día del Maestro, se llevó a cabo una movilización nacional: la jornada se desarrolló en algunas ciudades del país como una marcha pacífica y  en el caso de Cali se realizó un plantón en la plazoleta San Francisco, adonde llegaron un grupo de representantes de los cerca de 18.000 educadores que tiene el Valle del Cauca, quienes reclamaban avances en la aprobación del pliego de peticiones que se trataba de negociar desde ese día con el Ministerio de Educación.

Los reclamos de los profesores en Colombia

Según Laureno Castellanos, representante del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación en el Valle, SUTEV, cada región del país tiene alguna particularidad en cuanto a las necesidades de los docentes; sin embargo, los requerimientos en común que tienen los maestros en el territorio colombiano están contemplados en el pliego presentado al ministerio, del que no se dio ningún acuerdo y por el que continuarán las mesas de negociación este martes en Bogotá, corriendo el riesgo de que si no se llega a una salida concertada de forma definitiva, el magisterio se va a paro nacional como los que han hecho en los últimos meses sectores de la economía.

Los puntos principales del pliego de peticiones de los docentes en Colombia son la negociación del pliego de peticiones, la negociación del Estatuto Único de la Profesión Docente en la comisión tripartita MEN-CONGRESO-FECODE, la garantía del derecho a la vida e integridad física de los educadores y la derogatoria del Decreto 1628 de 2012, el reconocimiento de la Prima Legal de Servicios y el Incremento Salarial del año 2013 que hasta el momento, siendo este el quinto mes de año, aún no se concreta.

“Precisamente para apoyar esta negociación hicimos el plantón en la plazoleta de San Francisco. Fue una jornada pacífica no solo de apoyo sino donde buscábamos ser escuchados por el gobierno departamental, de quien dependen decisiones del orden regional como las mejoras en infraestructura y cobertura docente”, indicó Castellanos.

La condición de la juventud en Colombia, el gran dolor de cabeza de educadores

Las preocupaciones de los profesores en Colombia no solo se derivan de las condiciones laborales, de la falta de respeto por su integridad o de que no se concrete el aumento de su salario, pese a que ya haya transcurrido medio año. En el país, hoy en día quizás la preocupación más grande de los educadores son las problemáticas que rodean a los niños, adolescentes y jóvenes, que finalmente repercuten en su rendimiento académico y en el ambiente que se vive en las instituciones.

Según el docente Anibal Morales, hoy coordinador del colegio Santa Librada, una de las instituciones educativas más reconocido de carácter público de Cali, hay problemas que necesitan de la preparación y total idoneidad con las que ya no cuentan los profesores en las aulas. Los problemas anunciados por el licenciado son la desmotivación, la violencia que se manifiesta de diferentes formas, la agresión y el consumo de sustancias psicoactivas.

Aunque el educador reconoce que los colegios y escuelas siguen siendo para muchos estudiantes un oasis al que pueden acudir para escapar de la situación de miseria emocional y física que hay en sus hogares, llegan contaminados de un entorno caracterizado por familias disfuncionales o desde barrios complejos con continuas manifestaciones de violencia. “Lo que finalmente tenemos son muchachos que reaccionan de forma violenta o, lo que tal vez es peor, que no están motivados por la vida, no tienen metas que alcanzar”, aseguró.

Morales dijo que el acoso entre estudiantes o bullying, como se le conoce, es un problema que debido a la visibilización de los medios de comunicación en loso últimos tiempos ha entrado en la discusión sobre la educación, y aunque hoy en día los casos van en incremento no es un problema reciente. Siempre se ha sabido del estudiante “fuerte” que agrede o acosa a los estudiantes “débiles”, esta es una de las más claras manifestaciones de la descomposición moral en la que vivimos y que impacta el desarrollo de las generaciones jóvenes.

Maestros, ¿capacitados para enseñar?

Esta puede ser la gran pregunta de una serie de interrogantes relacionados con la calidad educativa y a propósito de la advertencia que pesa sobre los profesores en la actualidad: deben estar preparados para ayudar a la solución de conflictos dentro de los salones de clase.

Según el licenciado Aníbal Morales, está demostrado que los educadores en Colombia tienen serios problemas de verdadera formación pedagógica. La creatividad y la capacidad para tratar los conflictos de los alumnos no están al alcance de los maestros y por eso algunos problemas se salen de sus manos.

Según la Ley 115 en el Artículo 14 modificado recientemente, los profesores deben estar preparados para el tratamiento de conflictos con la población infantil y juvenil a la que están formando, condición de la que quizás muchos no están enterados y menos para la que están formados.

Profesionales en otras áreas hoy reemplazan a profesores formados

Lo que se impone desde el año 2002 en Colombia tiene que ver con profesores que están enseñando en diversas áreas para las cuales no se formaron. Ya no son los normalistas o los licenciados los que tienen la responsabilidad de entrar a un salón y dictar una materia, ahora son profesionales en el derecho, en la arquitectura y en otros campos del conocimiento quienes dictan clases de las que tienen nociones porque la historia o el dibujo fueron materias que vieron en su formación en pregrado.

Frente a dicha situación, el coordinador también hizo sus reparos: “Esto implica un riesgo para la preparación de los estudiantes. Es respetable el conocimiento de cada uno en su profesión, pero es de pleno conocimiento de quien conozca los pensum en las universidades que si se toca la pedagogía en derecho, medicina, arquitectura, etc. solo es para instruir en algunos fundamentos y no para perfilar a esa persona por el camino de la enseñanza; por lo tanto, no hay preparación pedagógica”.

Morales aseveró que no se trata de cerrar las oportunidades para quienes hoy enseñan bajo esas condiciones, sino que el objetivo es más bien dignificar la preparación de aquellos que escogieron dedicarse a la enseñanza y que se formaron para hacerlo.

En Cali falta ayuda de las instituciones para la educación de niños y jóvenes

Un trabajo conjunto no solo de responsabilidad de la Secretaría de Educación, sino de autoridades como el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, la Personería de Cali, la Policía, entre otros, hace falta en el manejo de la educación en Cali.

La problemática de niños y jóvenes de nuestra ciudad no se deriva solo del mal rendimiento académico que puedan revelar; este problema es profundo, viene de familias disfuncionales, de padres ausentes, de entornos de violencia y drogadicción. Por eso, los profesores no solo piden ayuda de la secretaría, también de otras instituciones, que si bien trabajan, según los docentes, lo hacen de forma desarticulada, cuando la buena educación hace parte del desarrollo del ciudadano, que es un conjunto de aspectos.

El exsecretario de educación dijo que la muestra más sencilla que tienen los profesores caleños de la complejidad del asunto es una reunión de padres de familia. Antes existía el llamado obligado de los responsables de los menores a asistir a estos encuentros; hoy solo el 50  % hace presencia y en muchos casos quienes llegan a ver el estado académico de los menores no siempre son los padres.

Violencia estudiantil, de las aulas a las calles

Los educadores en Cali han determinado que son tres las causas las que mueven a los estudiantes a cometer acciones violentas y que ya no solo se viven al interior de colegios y escuelas, sino también en las calles de Cali, con enfrentamientos entre grupos de instituciones educativas o de alumnos contra la fuerza pública.

Estas tres causas son el deseo de acción, la intención política de la defensa de un derecho y la miseria que se vive a pesar de la gratuidad. Cali tiene ejemplos claros de estas manifestaciones de violencia que han terminado haciendo un caos de vías como la calle 5, que conecta el norte con el sur, porque llegan decenas de estudiantes a enfrentarse lanzándose objetos, agrediendo a los de otras instituciones o yéndose contra la Policía que llega al lugar para evitar los disturbios.

El Municipio se vio obligado años atrás a aplicar los principios de la justicia restaurativa en dos colegios de Cali, el Santa Librada y el Antonio José Camacho, luego de varios de estos encuentros violentos. Bajo la batuta de la Administración se dio apertura a  mesas de trabajo entre estudiantes de ambas instituciones en un movimiento cívico-cultural llamado Calibra.

Dice el educador Aníbal Morales, que el último año ha sido de relativa armonía entre ambas comunidades, ahora las acciones violentas se despiertan contra la Administración y reclaman su derecho a la movilidad en el servicio de transporte masivo de la ciudad. Los  estudiante reclaman un subsidio, y los mecanismos son tomarse las estaciones, acceder de forma irregular a las mismas sin pagar el pasaje.

El proceso de Calibra está ayudando para que prevalezca el diálogo y ya se trabaja con la Secretaría de Educación y Metrocali en la posibilidad de otorgarles un subsidio a los estudiantes.

Lo último que puede perder un educador es la esperanza

Esta frase es el principio de todo educador caleño, porque otros problemas entre la comunidad estudiantil son la presencia de sustancias psicoactivas y los embarazos en adolescentes.

El primero tiene sus cifras en ascenso, razón por la cual los profesores están pidiendo de carácter urgente la presencia de organismos especializados. “Las drogas ilícitas generan una tragedia social gigantesca. Es duro decirlo, pero a veces tenemos que ver a nuestros alumnos morir lentamente poseídos por una adicción, porque mucho se quiere hacer pero se requieren también muchas herramientas”, indicó Morales.

En cuanto a los embarazos en adolescentes, el llamado lo hacen hoy los maestros a las familias en las que crecen sus alumnos. “Un padre o una madre no se pueden cansar de crear conciencia en sus hijos. La enseñanza de la familia no se sabe cuándo empieza y cuándo termina. Es importante abrir espacios de diálogo y no dejar toda la responsabilidad de la crianza a los profesores”, concluyó.

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