Edwin Ávila fue profeta en su tierra

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El ciclista caleño Edwin Alcibíades Ávila Vanegas se consagró como el mejor ciclista de pista de Colombia en la historia, al colgarse su segunda medalla de oro en la prueba por puntos, tras la conseguida en 2011.

Edwin regresó a Cali para coronarse campeón ante su gente. Foto: Diego Sinisterra – Mundial de Ciclismo en Pista Cali 2014
Edwin regresó a Cali para coronarse campeón ante su gente. Foto: Diego Sinisterra – Mundial de Ciclismo en Pista Cali 2014

Era una premonición. Su madre, Gabriela Vanegas, se levantó el viernes con una imagen que le había revelado Dios, según le contó luego a Edwin. Era la imagen de su hijo campeón del mundo y con la bandera colombiana en lo más alto, al proclamarse campeón ante su gente, en Cali, en el Mundial de Ciclismo en Pista 2014.

Su respuesta fue creyente: “Tranquila, mami, que Dios te escucha”. Con esa promesa divina, la familia Ávila Vanegas asistió al velódromo como ya lo había hecho desde el miércoles, el primer día.

Su mamá es el motor de su vida, y su padre, el guía del camino. Foto: Diego Sinisterra – Mundial de Ciclismo en Pista Cali 2014
Su mamá es el motor de su vida, y su padre, el guía del camino. Foto: Diego Sinisterra – Mundial de Ciclismo en Pista Cali 2014

Asistieron su padre, don Alcibíades Ávila, su madre, Gabriela Vargas, sus hermanas, Jackeline, Julieth y Jhoana, además de sus tíos, abuelos y demás familiares, que colmaron al menos dos filas del sector más privilegiado a la vista del imponente Alcides Nieto Patiño.

La prueba era realmente difícil, y la hicieron peor el neozelandés Thomas Scully y el español Eloy Teruel Rovira, quienes comenzaron puntuando en el 1-2 en el primer sprint, en el que el colombiano no puntuó. No gritaba el público en ese momento, a sabiendas de que el colombiano no aparecía ni entre los primeros 10 en esa primera vez.

Solo hasta el tercer sprint pudo sumar sus primeros dos puntos y ahí comenzó la remontada. A Edwin se le metió en la cabeza que debía tomar la primera vuelta sobre el lote para alcanzar a los punteros de la clasificación, y al cabo del otro sprint ya estaba metido en la pelea. Era bronce. Era alegría que ya se sentía.

En la tribuna, su familia gritaba y tenía el corazón en la mano. Jackeline, la hermana consentida de Edwin, recordaba esa infancia vivida en Cali, rodeados de toda la familia, primos, tíos y hasta abuelos. Julieth también tenía presente la posibilidad de que su hermano ganara esta medalla dorada, tal como hizo cuando la convenció en su adolescencia de que era bueno en el ciclismo. Fue una vez en la que vio en el periódico a su hermano ganar su primera medalla de oro, y desde entonces creyó que su hermano sería algún día el mejor, como en efecto.

En el 2011, el mundial se realizó en Alperdoom, Holanda. Allí participó Colombia con una tímida nómina de nueve hombres y tres mujeres. Uno de esos representes nacionales para las pruebas masculinas era el caleño Edwin Ávila Vanegas, quien pese a su corta estatura se volvió inmenso en la pista y desafió a los mejores. Les ganó la final de la prueba por puntos al australiano Cameron Mayer y al francés Morgan Kneisky, plata y bronce, respectivamente.

Ni Nueva Zelanda ni España: Colombia fue oro en la prueba por puntos /Foto: Diego Sinisterra -Mundial de Ciclismo
Ni Nueva Zelanda ni España: Colombia fue oro en la prueba por puntos /Foto: Diego Sinisterra -Mundial de Ciclismo

Para esa oportunidad, el apellido Ávila Vanegas y la bandera de Colombia se colaron en lo más alto del podio en la fría Holanda, con 33 puntos y una sola vuelta ganada con respecto al pelotón, lo suficiente para dejar atrás a Mayer (25 puntos) y Kneisky (23 puntos).

Pero en Cali, tres años después, las cosas no fueron igual. Ni Mayer ni Kneisky estuvieron, pero se topó con Scully y Teruel, dos aguerridos pedalistas que ganaron dos vueltas sobre el resto de pedalistas y obligaron al colombiano a ganar una más que ellos, tres en total, para terminar colgándose el oro con 70 puntos sobre los 66 de Scully y los 58 de Teruel.

Don Alcibíades y doña Gabriela se fundieron con él en un abrazo que incluyó lágrimas y sonrisas. Conocedores de la certeza que la premonición hecha en la mañana era cierta, su hijo, una vez más, era quien hacía sonar el himno nacional de Colombia ante millones de personas que seguían el Mundial.

Con la gesta inmarcesible, el nombre de Edwin Alcibíades Ávila Vanegas permanecerá en la historia como el primer colombiano que logró ser doblemente campeón en los Mundiales de Ciclismo en Pista, un caleño que tiene el privilegio de ser junto a Martin Emilio Cochise Rodríguez y María Luisa Calle los únicos campeones mundiales que ha dado Colombia en la pista.

La tribuna del velódromo se convirtió en un mar de aplausos y ovación al caleño /Foto: Diego Sinisterra -Mundial de Ciclismo
La tribuna del velódromo se convirtió en un mar de aplausos y ovación al caleño /Foto: Diego Sinisterra -Mundial de Ciclismo

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