El 25 de mayor a escoger entre confrontación y paz

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floro-hermesFloro Hermes Gómez Pineda

Twitter: @Florohermes

En medio de una campaña política presidencial anodina, signada por la incredulidad, con cinco candidatos presidenciales quienes no generan ningún entusiasmo, y donde lo poco serio que plantean son programas gubernamentales en desarrollo, o que el actual Gobierno ha comenzado su ejecución. El resto son agravios, calumnias, insultos e injurias.

Y, ¿por qué la novedad de los agravios, las calumnias y los insultos en la política colombiana? Porque existe una derecha inescrupulosa, procaz e indolente que teme el acto valeroso de haber abordado un proceso cierto de negociación de paz con enemigos del sistema, como lo son las FARC-EP.

Pero, ¿qué significa tal derecha inescrupulosa, procaz e indolente? La existencia de esa derecha y su actuación quiere decir que, por primera vez en la historia política colombiana posterior a la Independencia muestra a un “establishment” dividido, lo cual es la actuación más torpe que se puede ocurrir en medio de una negociación, fuera de representar una oportunidad para quienes aborrecen nuestro sistema político imperante.

Por lo tanto, el próximo 25 de mayo cuando se enfrenten el representante supremo del “establishment”, el señor Presidente de la República, Juan Manuel Santos, con el candidato de una fracción del “establishment”, el señor ex Ministro de Hacienda, Oscar Iván Zuluaga, vamos a acudir a las urnas a decidir entre guerra y paz, pero también podemos estar decidiendo romper el “establishment”, con las consecuencias que ello significa.

En consecuencia, votar por Juan Manuel Santos, un hijo del cogollo del “establishment” significa, creo yo, apostar por una paz en la que por supuesto tendremos que renunciar a mucha justica, mientras que votar por Oscar Iván Zuluaga significa jugar por una confrontación (que no una guerra) que sueña con no renunciar a la justicia, pero que garantizará mantener el orden consistente en un país en medio de la tragedia de la desigualdad, la inestabilización del desempleo, el horror de la miseria y la vergüenza del atraso educativo, en que nos hemos hundido por causa de esta confrontación.

Pero, si esto es así, ¿de dónde acá que no se escoja la paz? La razón: la paz beneficia a las gentes de bien, a las fortunas de tradición, a quienes con su trabajo salen adelante, en fin, a los honrados. Pero, la honradez que es siempre digna de elogio, no siempre es útil, ni siempre recompensa, ni siempre da provechos, como nos lo dejó bien claro Cicerón.

La confrontación beneficia a las gentes de mal, a las fortunas emergentes, a los contrabandistas, a los narcotraficantes, a las bandas criminales, en fin, a quienes no son honrados, quienes procuran lo útil, buscan siempre una recompensa y quieren siempre un provecho. Es decir, los más claros enemigos del “establishment”.

En conclusión, el próximo 25 de mayo hay que escoger entre un candidato con el grueso del “establishment”, tras él y otro, que con una fracción del “establishment” está cooptando los beneficiaros de la confrontación, la desigualdad, el desempleo, la miseria y la ignorancia.

¿En cuál orilla está usted?

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