El ambientalismo según CM& y Ramiro Bejarano

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jair-villanoSe sorprenden en CM& por la incongruencia con la que actúa el alcalde Gustavo Petro. Sugiere Catalina Aristizábal, en la emisión del 11 de noviembre del 1,  2, 3 –esa innombrable sesión de bellas histrionisas que “saben” de farándula política–, que es paradójico que el mismo alcalde que celebra cumbres en favor de la protección del medio ambiente apruebe un proyecto en el humedal de La Conejera, en Suba, proyecto del cual sobresale el cuñado del funcionario.  Faltaba más.

Como quien dice, el alcalde Petro dicta normas de cuidado del agua y de protección de los animales que el cuñado travieso es el primero en violar”.  Hermoso adjetivo Catalina.

Dicen los ambientalistas que el proyecto atenta contra la diversidad natural de la zona, de manera que, así las cosas, el alcalde es en efecto incongruente; no obstante, resulta curioso que esta… ¿nota, opinión, editorial?…  (Si ven que es innombrable)… digo que es curioso que esto salga en medio de la polémica generada por Ramiro Bejarano y su columna sobre los ‘ambientalistas a ultranza’.

Como se sabe  hace unas semanas el columnista se despachó contra los ‘extremos-ambientalistas’ que debido a su radicalismo están obstaculizando proyectos que necesita el país. Llamativo eso de obstaculizadores en el tercer país de Latinoamérica –según Global Witness– más peligroso para los activistas en favor de la naturaleza (peligroso porque los asesinan, claro), y en donde además en diversas zonas como La Guajira, Córdoba, Casanare, entre muchas otras, se presentan serios problemas de carácter ambiental. Y si de coincidencias se trata, resulta paradójico (sí, creo que paradójico fue lo que le escuché a Catalina), resulta paradójico que el medio de comunicación que denuncia las incongruencias del alcalde en materia ambiental, calle ante otras problemáticas de mucho más calibre.

Me explico, Cm& hace bien en demandar en Petro una coherencia política, pero se contradice cuando deja de informar todos los daños que ha generado actividades como la ganadería extensiva, el cultivo de caña de azúcar y por supuesto la actividad minero-energética. Se acuerda Yamid de la protección del entorno natural cuando es uno que no es de su agrado el que planea ejecutar actividades que pueden perjudicar este, pero de repente se le olvida estos problemas cuando es política de Estado; dirán que los reportajes de Mauricio Gómez hacen de mi comentario un oxímoron, pero entonces por qué no hacen de las palabras de Santos, que también le encanta jactarse de desarrollo sostenible en cumbres internacionales, lo mismo que hacen con las de Petro. ¿Y la feria de títulos mineros en los gobiernos de Uribe Vélez, Yamid? ¿Lo recuerdas?

Juan Pablo Ruiz Soto, el columnista verde, dice que el Banco Mundial acaba de publicar un informe en el que se señala que el país necesita hacer valer las regulaciones ambientales, fortalecer los proyectos que propendan por el desarrollo sostenible, cumplir las leyes internacionales en relación a la protección del medio ambiente. ¿Dónde está Bejarano? ¡¿Y Cm&?!

Claro es que RB está en todo su derecho de opinar y que las amenazas que dice que le han merecido por cuenta de su columna son repudiables. Bejarano es un importante columnista, polémico y hacedor de demandas, pero aunque la opinión libre, como escribió Defoe, esta debe basarse en hechos: no es “la dictadura ambiental la que  impone el uso de la tierra sin que intervenga ninguna instancia medianamente democrática”, es la dictadura neoliberal la que burla sin pudor las autoridades democráticas.

Además, la Constitución Política le brinda el derecho a la comunidad a manifestarse cuando siente que están vulnerando sus derechos, la acción popular, consagrada en el artículo 88, y de igual forma,  la auditoría, la veeduría, la audiencia pública y otros mecanismos de participación ciudadana hacen parte de nuestro marco constitucional (artículo 40), de modo que si una comunidad, como ha ocurrido en Piedras, Tolima, se opone a la explotación de los recursos naturales en su territorio no está actuando al tenor de una dictadura ambiental, sino conforme la democracia lo dicta.

El debate debería centrarse en cuánto estamos dispuestos a perder por cuenta de la forma en que los neoliberales conciben el desarrollo, no se trata ni de ambientalismo a ultranza ni de antropocentrismo mezquino sino de un consenso cuyo propósito sea lograr hacer valer ese término manipulado y amigo de los tecnócratas: esto es el desarrollo sostenible. Y los medios, los medios, los medios… ¡De los medios no se puede esperar nada! Así que dejemos a Yamid y a sus amigos quietos. (Atérrense residentes foráneos: de los tres telediarios emitidos en las cadenas nacionales el que dirige Amat es el menos peor.

-¡Joder!).

Jair Villano

@VillanoJair

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