El bolsillo, ¿de los caleños o el del Estado?

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Resumen - Pablo UribePor Pablo Uribe

Desde hace más de un mes los colombianos están furiosos. Y están furiosos porque el “socio” que tenemos todos los colombianos, el Estado, aquel que siempre va a tener su tajada sin hacer el menor esfuerzo, decidió que esta vez su apetito insaciable le iba a exigir más dinero a nuestros bolsillos, que ya de por si están bastante rotos.

Este año el recibo del predial nos llegó más caro a los hogares caleños, pero esta vez la rebanada para los burócratas fue muy grande, fue un aumento mayor al del IPC. ¡Ahora se les fue la mano!

Hay que aclarar que el aumento del cobro del predial que nos llegó a nuestros hogares y negocios no se debe a un aumento del impuesto como tal, sino a una actualización del catastro. Me explico: todos los impuestos se calculan aplicando una tarifa, porcentaje si se quiere, a una situación expresada en números, que la ley denomina base gravable. En el caso del predial, la tarifa del impuesto se le aplica a la estimación del valor de nuestros inmuebles que hace el municipio y esta estimación se llama avalúo catastral, el cual se debe renovar por ley cada cinco años.

Pero por negligencias de la empresa que estaba haciendo el recaudo en nuestra ciudad, el catastro no se había renovado desde hacía ocho años; entonces, el valor sobre el cual la administración municipal estaba cobrándonos el predial era un valor totalmente falso. La administración Guerrero, al retomar las funciones de recaudo, decidió (acertadamente) realizar una actualización del catastro y se encontró con que los valores de toda la ciudad se habían disparado.

Debido al boom económico que se vivió en la era de Álvaro Uribe Vélez, todas las industrias disfrutaron de crecimiento y la finca raíz no fue la excepción al experimentar este desarrollo económico la consecuencia lógica fue el aumento de valor de la industria y con ello de su principal activo: los inmuebles.

Al César lo que es del César, y aunque no me gustan la mayoría de las políticas del alcalde Guerrero, debo admitir que tuvo visión de futuro e impulsó acertadamente un acuerdo en el Concejo, donde se establecía una especie de transición para los predios a los que se les iba a actualizar el catastro, cuyo valor del impuesto a pagar no podía pasar de ciertos porcentajes, que van del 25 % al 75 %, según lo que cueste su inmueble. Es decir, lo que estamos pagando de impuesto predial este año no es todo lo que en realidad deberíamos pagar.

El problema es el próximo año y los que se vienen, pues este acuerdo tiene previsto un aumento progresivo anual, hasta llegar al valor real. Todos los caleños vamos a pagar aún más predial en el futuro. ¿Es acaso lógico golpear la economía de nuestros hogares, cuando ya de por sí está bastante afectada? En esta ciudad tenemos un desempleo del 13,9 %, no hace falta si no hablar con el vecino para darnos cuenta que no estamos pasando por la mejor de las épocas. Cientos de jóvenes salen al mercado laboral año tras año para encontrarse con la dura realidad de que la economía vallecaucana no da abasto y que hace muchos años esta tierra dejo de ser la de las oportunidades.

Aunque el alcalde Guerrero trató de suavizar el golpe de los impuestos, lo único que hizo fue ponérnoslo a cuotas. Pero igual el golpe se viene y se viene duro. Muchos hogares no van a ser capaces de aguantarlo. Por eso en este momento nos debemos preguntar qué es más importante: ¿el bolsillo de los caleños o el del Estado? Nosotros creemos que el de los caleños y por esa razón llegó la hora de que a través de un acuerdo impulsado en el Concejo se disminuyan todas las tarifas del impuesto predial, para así quitarle a los caleños tantas cargas y dejar el dinero en los bolsillos del ciudadano, que sabe administrarlo mejor que cualquier burócrata sentado en el CAM.

 

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