El camino equivocado

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Camila ZuluagaPor Camila Zuluaga

Twitter: @ZuluagaCamila

Se equivoca el presidente Santos si cree que el  único problema que tiene Colombia es el la existencia del conflicto armado. Si bien es un problema que aqueja a nuestra nación desde hace ya varias décadas, no es ni de cerca el más importante. Así lo demuestran los numerosos paros que ha presenciado su gobierno. La gente está hastiada de las diferencias sociales, de la falta de presencia estatal en algunos sectores, de la falta de garantías que ofrecen las autoridades y de una clase política a la que lo único que le interesa es lucrarse.

En Colombia hay razones de sobra para salir a las calles y marchar. Así lo he manifestado en diferentes oportunidades en este espacio. Por eso creo que si la intención del gobierno –no pienso que fuere así– era tender una cortina de humo frente a la situación actual del país, con el anuncio de que presentará un proyecto de referendo ante el Congreso de la República para que los ciudadanos del país puedan, bajo la figura del voto popular, refrendar lo que se acuerde con las Farc en la mesa de negociación, se equivoca de cabo a rabo.

Y en ese punto es en el que me quiero centrar debido a que muchas versiones se han mencionado a propósito de la forma y las razones por las cuales el Gobierno anunció el jueves sus intenciones sobre las negociaciones. Mencionaré algunas de ellas, pero antes quiero expresar que sea cual fuere la verdadera, todas me parecen una equivocación. Lamentablemente el Gobierno ha manejado mal el único tema en el que no se puede equivocar: las negociaciones de paz con la guerrilla de las Farc. Es su bandera y la ilusión de muchos en el país. Es la razón  por la cual todavía hay gente que cree en esta Administración.

Pero vamos por partes. Lo primero que se ha venido especulando, o que se ha venido diciendo de muy buenas fuentes a los periodistas, es que al Gobierno le tocó anticipar el anuncio de algo que ya tenía preparado pero que no quería hacer público por el momento, como consecuencia de la declaración a los medios que entregó el senador Roy Barreras. Se dice que el jueves hubo reunión de urgencia en la Casa de Nariño con los principales congresistas de la Unidad Nacional o al menos con los que no se habían regresado a sus ciudades, pues querían ajustar todo para comunicárselo al país. Como quien dice el senador Barreras les aguó la fiesta o, como él expresa cuando se le pregunta, les puso el acelerador. Lo grave y peligroso de esta versión es que de ser cierta queda en evidencia que un proceso tan importante y delicado que se lleva a cabo en este momento en este caso lo dejaron supeditado al vaivén de los tiempos que el senador quiera manejar.

Por otro lado,  hay quienes creen que el Gobierno tenía todo fríamente calculado y lanzó el bombazo premeditando todo. Si así fuere, igualmente me parece un craso error.  Como ya es bien sabido por todos, las Farc anunciaron, después de conocer el plan del Gobierno, que suspendían las mesas de diálogo para evaluar lo que conocieron no a través de los interlocutores del Gobierno en La Habana, sino a través del anuncio televisado que hizo el presidente Santos. Sin ponerme del lado de uno  o de otro, me parece una falta de respeto con el interlocutor el hecho de salir a hablar sobre posibles mecanismos que tienen referencia con lo que se está dialogando, sin siquiera haberlo socializado antes con la contraparte. Las negociaciones son bilaterales, no unilaterales.  Para cualquier diálogo  exitoso es una regla básica tener en cuenta al interlocutor en cualquier discusión. Esa regla la violó el Gobierno, arriesgando en cierta medida lo logrado hasta ahora.

No importa cuál sea la versión real, lo cierto es que el manejo fue errado y eso hace que una discusión tan importante como consultar a los ciudadanos sobre los acuerdos en La Habana empiece a darse con el pie izquierdo.  Eso hace que un debate que debe ser profundo, y en el que la polarización refleja lo que vive el país, empiece con el gobierno dándoles ventaja a sus opositores, pues la Farc en cierta medida les darán la razón, porque lo que seguro dirán después de  las discusiones internas es que insistirán en su propuesta de plantear una asamblea nacional constituyente, y eso significaría el fin de los diálogos de paz. Esperemos que así no sea.

Una cosa más: La protesta ha sido, es y será válida si la ciudadanía quiere generar transformaciones, pues las conquistas importantes que han logrado las sociedades inconformes se  han originado de esta manera: saliendo a las calles y protestando por aquello que quieren cambiar. Ninguna conquista democrática importante a lo largo de la historia la han obtenido los hombres sin expresarse. Sin embargo, lo que se ha venido viviendo esta semana en el país  ha sido verdaderamente penoso.

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