El Cauca, historia de nunca acabar

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Indígenas y guardia indigena solicitan a las Farc salir de sus territorios. La guerrilla responde que solo saldrán cuando la Fuerza Publica se marche tambien de Toribío. (Colprensa – El País)

La zona norte del Cauca, que mantiene una cercana relación económica y social con el departamento del Valle, ha estado en el centro de la atención de todo el país por las acciones de la guerrilla de las Farc, cuyas acciones las han concentrado en buena parte del Cauca.

La situación se tornó especial. El Presidente Juan Manuel Santos hizo un Consejo de Ministros en Toribío –población que había sido atacada–, en medio de las balas que se oían tronar y que incluso impactaron un helicóptero donde se desplazaban funcionarios del Gobierno Nacional que llegaban a preparar la reunión.

La guerrilla, que en ocasiones como esta de gran despliegue militar suele replegarse, en este caso resolvió desafiar la presencia del Jefe del estado y el operativo militar haciendo retenes en las vías que conducen a Toribío, los cuales quedaron grabados en las cámaras de los reporteros de televisión enviados a cubrir la reunión ministerial. La situación, sin embargo, no es nueva ni sorpresiva. El conflicto en el departamento del Cauca es largo y conjuga varias circunstancias.

Hay un conflicto de carácter étnico por la presencia de varias comunidades indígenas, que se refleja en un conflicto por la tenencia de la tierra. Los indígenas reivindican la posesión de grandes extensiones que constituyen sus territorios tradicionales, mientras que otros propietarios exhiben títulos y deseos de explotación económica en la que las comunidades no están interesadas porque no corresponde a su cosmovisión. Por su parte, en el norte y en la costa pacífica hay grupos de afrocolombianos que también reivindican sus derechos.

Las comunidades indígenas, además, anteponen su derecho a contar con autoridades propias, tal como lo reconoce la Constitución, y con base en ello llegaron a desalojar a la Policía y al Ejército de algunas zonas rurales de los municipios que han tenido mayor presencia guerrillera en estos días.

Hay presencia de organizaciones ilegales, especialmente de grupos guerrilleros que actualmente están asociados con los cultivos ilícitos que se cuentan por centenares en la región. Igualmente, en el Cauca han hecho presencia en el pasado el M-19, que de hecho se desmovilizó en ese departamento, y el Quintín Lame, guerrilla de origen étnico. Por lo tanto, en esta región hay una fuerte representación de la guerrilla de las Farc, allí incluso se refugió en sus últimos meses Alfonso Cano, y hay reductos del ELN en la zona sur del departamento.

Un largo conflicto social derivado de condiciones de pobreza extrema que afectan a la mayoría de los habitantes de los municipios del Cauca e, incluso su capital, Popayán, hace que la región soporte una de las tasas de desempleo más altas del país, pese a que Santos hizo promesas de inversión social parecidas a las que han hecho todos los últimos gobiernos en los últimos años.

Toribio ha sufrido 1000 hostigamientos y 14 tomas guerrilleras desde 1983, fecha en que por primera vez las Farc se tomaron este municipio. En los últimos diez años en ese municipio han ocurrido 17 muertes y 79 heridos civiles, lo que suma un total de 96 víctimas civiles. Por su lado, entre heridos y muertos, las Fuerzas Militares registraron 106 víctimas. Las víctimas de grupos ilegales ascienden a 35.

Las cifras indican que este año no ha sido el peor para los habitantes de Toribío. Los años 2005 y 2009, durante el primer y segundo período del gobierno del Presidente Álvaro Uribe, la Fuerza Pública sufrió 20 y 27 bajas, y en el presente año no se ha registrado ninguna.

Lo anterior daría la razón a quienes afirman que la situación en el Cauca no se ha deteriorado en los años del gobierno de Santos, sino que, fuera de sus raíces históricas, la situación fue más grave en los mejores momentos de la política de Seguridad Democrática de Uribe.

Analistas consultados por EL PUEBLO dijeron que la fuerza que ha mostrado la guerrilla en el departamento del Cauca no debería sobredimensionarse y señalaron que la mayor parte de los combatientes de la guerrilla de las Farc está concentrada en pocos lugares de Colombia, a diferencia de lo que ocurría en años anteriores, en los que hacía presencia en centenares de municipios del país.

Dicha concentración puede ser considerada, según ellos, como un error táctico de la guerrilla. Desafortunadamente todos vaticinan que, al contrario de lo que quieren sus pobladores, la confrontación se va a agudizar en el Cauca.

Recuperar el control total de la región se convirtió en un punto de honor del Gobierno de Santos, dado que los hechos de esta semana y los incidentes ocurridos durante la visita del Presidente convierten al Cauca en el símbolo del éxito o del fracaso de la política de Seguridad del Gobierno.

Si, como todas las encuestas lo muestran, el talón de Aquiles de Santos es la percepción del deterioro de la seguridad, hacer realidad su frase de que “todo está bajo control” será la vara con la que lo medirá la opinión pública.

Para el Valle del Cauca la situación de orden público de su vecino es crucial. Varias de las empresas más importantes del departamento han instalado sus fábricas en las zonas francas del norte del Cauca, después de los incentivos tributarios concedidos para promover la reactivación económica de las zonas afectadas por el terremoto de los noventa.

Empresarios vallecaucanos han dicho que la situación del Cauca ha afectado el crecimiento económico del Valle, razón por la que también esperan que el Gobierno pueda reasumir el control de la región.

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