El centro da paso a la periferia: la elección del nuevo Papa

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Floro Hermes Gómez Pineda

Por Floro Hermes Gómez Pineda

Doctor en Estudios Políticos

Profesor de la Universidad Libre

Twitter: @Florohermes

El centro-mundo, también conocido como Occidente, el mundo de los modernos o el mundo de la cristiandad, lo controla todo desde la Segunda Guerra Mundial y está integrado por Europa Occidental, los Estados Unidos de América, Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

El mundo-periferia, también conocido como el mundo en desarrollo o Tercer Mundo está excluido de todo poder y está conformado por Europa oriental, Latinoamérica, África y Asia pobre.

Entendido qué es el centro-mundo y el mundo-periferia, el asunto de esta columna: ese centro-mundo cedió el cargo más importante de la cristiandad al mundo-periferia al elegir el cardenal argentino Jorge Bergoglio, como el Papa número 266 del mundo Católico Romano, lo cual causó gran sorpresa entre nosotros.

La razón de la sorpresa: el centro-mundo cedió ese altísimo cargo al mundo-periferia, no obstante poseer aquel 84 de los 117 cardenales electores pertenecientes al Colegio Cardenalicio, lo cual es extraño a la idea imperante entre nosotros de que “quien tiene y controla el poder, no lo entrega, no importan las circunstancias”.

Por ello, este ceder el cargo de Papa al mundo-periferia es una lección de profunda racionalidad y de hondo sentido de realidad, pues en el centro-mundo sólo habitan hoy 311.577.142 de los 1.100.000.000 de católicos del mundo. En otras palabras la población de la Iglesia Católica Apostólica y Romana dejó de ser centro-mundo, como lo era hace un siglo.

Entonces, aparece clara la razón de nuestra sorpresa: acostumbrados en nuestros países a unas élites del poder que no reconocen las realidades, las manipulan y excluyen las mayorías poblacionales, aparece como inverosímil que una élite central de 84 cardenales provenientes del centro-mundo cedieran su lugar a una élite periférica minoritaria de 33 cardenales provenientes del mundo-periferia. Olvidamos que esos 84 electores mayoritarios son parte de los modernos, quienes se caracterizan por estar guiados por la racionalidad y el sentido de la realidad.

El centro-mundo, la Modernidad, el liberalismo político y económico, el Primer Mundo, el mundo desarrollado, los países ricos al elegir como Papa al cardenal Bergoglio dieron paso, es decir incluyeron, al mundo-periferia, a la pre-modernidad, a la mezcla entre tradicionalismo y liberalismo, al Tercer Mundo, al mundo subdesarrollado, a los países pobres. Una verdadera lección para nuestras élites latinoamericanas del poder acostumbradas a excluir.

¿Qué quiere decir “incluir” en el sentido que aquí lo tomo? “Incluir” significa para nuestro análisis crear unidad; es decir, unificar las dos iglesias católicas apostólicas y romanas: la rica, poderosa y opulenta del centro-mundo y la pobre, débil y necesitada del mundo-periferia.

Crear unidad significa desde el poder incluir, pero incluir significa ceder, entregar. Por ello, sólo quien ejerce el poder es el único capacitado para unificar, siendo el ejercicio máximo de unidad cederlo, lo cual es propio de la grandeza. De ello nos dio ejemplo Benedicto XVI, hace poco, y Simón Bolívar en el siglo XIX.

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