El cese de fuego unilateral es (era) irreversible

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Las FARC decidieron unilateral y sorpresivamente decretar una tregua el pasado Diciembre. Era una apuesta dura después de que el acuerdo consistía en negociar en medio del conflicto y así se había hecho durante dos años. De las intenciones de esa guerrilla siempre es difícil especular, algunos vieron en esa decisión la voluntad inequívoca de avanzar en el proceso, otros entendieron que era una manera de presionar al gobierno para pactar un cese bilateral que han pedido desde el primer día y otros creyeron simplemente que era una trampa para bajar la presión militar y dedicarse –con menos acoso del ejercito- a extorsionar, narcotraficar y etc.

Aunque la mayoría de la ciudadanía desconfía, con sobradas razones, de la guerrilla, los primeros cuatro meses de experimento venían saliendo bien. Los niveles de violencia asociada al conflicto habían descendido a puntos históricos, pero –es cierto- la guerrilla continuaba con la extorsión y esa se hacía muy visible, pero lo que se había conseguido era mucho, tanto que esa ciudadanía desconfiada y escéptica había empezado a creer y las encuestas reflejaban un incremento en el apoyo al proceso.

La guerrilla había dicho que el cese unilateral lo mantendría mientras no se atacara a sus miembros, es decir que había dejado la salvedad de adelantar lo que se conoce como acciones defensivas y había condicionado su intención a una especie de cese bilateral implícito. Hizo varias declaraciones amenazando con romper la tregua con el pretexto de que el ejército los atacaba.

Todo iba bien hasta que una columna guerrillera atacó –en una acción ofensiva no defensiva- a un grupo de militares que descansaban en una zona rural del departamento del Cauca y murieron 11 soldados. No era la primera vez que la guerrilla incumplía su propia decisión, pero sí era la primera que dejaba muertos y en esta ocasión un número tan elevado que no se presentaba en el conflicto desde hace más de dos años.

Las FARC, hasta ahora han justificado el hecho en la presencia del ejército. El Presidente Santos que había dado la orden de no usar bombardeos en el combate a la guerrilla ordenó retomarlos. La guerrilla aunque no de manera expresa ha dejado entrever que la orden de cese unilateral se mantiene.

La muerte de los once soldados generó una reacción ciudadana muy grande y se dirigió, como era de esperarse a ponerle condiciones a la guerrilla y a exigirle cumplir su propia tregua. Seguramente, como lo dijo La Silla, el péndulo de la opinión se movió y cada vez se ha movido más hacia no estar dispuesta ni a hacerle concesiones a la guerrilla ni a aceptarle sus explicaciones o justificaciones.

No sé si la guerrilla calculó o no el efecto de su decisión de Diciembre: cualquiera fuera su intención para decretar el cese, la mayoría de la opinión no estaba dispuesta a aceptar echar marcha atrás, cualquiera fuera la justificación para hacerlo. Hoy por hoy resultaría imposible mantener el proceso en medio de la confrontación. El gobierno no podría resistir la presión y el apoyo se vería tan gravemente deteriorado que lo haría inviable.

La acción en el Cauca obligó al gobierno a intensificar la ofensiva contra la guerrilla, alejó la posibilidad de un cese bilateral como lo quiere la guerrilla, le dio aire a los opositores del proceso, pero sobre todo y eso es lo que tiene que valorar la guerrilla –que nunca ha valorado- hubo una reacción de opinión que mostró que está saturada de que se hable de paz en medio de la confrontación.

Las FARC desprecian a la opinión pública porque creen que es manipulada por “los grandes capitales” que son los dueños de los medios masivos de comunicación. Esa discusión no vale la pena, manipulada o no, la reacción es genuina, eso es lo que piensa la mayoría de la ciudadanía y se ratifica en cada encuesta que se hace.

Hay apoyos al proceso que son frágiles, el Vicepresidente que se había mantenido al margen entendió que el clima de opinión era tal que tenía que salir incluso a declararse escéptico del esfuerzo presidencial. “Que dejen de tomar el pelo”, dijo y en el estamento militar en el que se había avanzado se retrocedió enormente.

La guerrilla tendrá que pasar de la retórica a los hechos. Tendrá que cuidar muy especialmente que un hecho como el del Cauca no se repita porque el proceso no lo resiste. “La paciencia se colma” dijo Santos y sí, la mayoría de la población colombiana está saturada y no acepta explicación alguna o intento de justificar hechos de violencia.

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