El chavismo no está muerto, pero si está herido.

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@JoseJulianSQ
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Por: José Julián Serrano.

Twitter: @JoseJulianSQ

Consultor en campañas políticas en Colombia y América Latina. Magister en Marketing Político de la Universidad Pontificia de Salamanca, España.

Luego de unas intensas horas en las cuales se ha dicho de todo un poco y en muchos idiomas, porque Venezuela se volvió un tema mundial, vale la pena hacer claridad en algunos aspectos que son clave para entender porque el chavismo no está muerto, pero si está herido, y no digamos herido de muerte, pero si con visos de un paciente que requiere ciertos cuidados especiales, desde la óptica del chavismo.

Vamos por partes. Los espacios que conquistó la oposición son muy importantes como fríos números, pero como en política la forma es el fondo, hay que resaltar de dónde se sacó la MUD, la Mesa de Unidad Democrática, los votos que hoy le permiten ni más ni menos, ser mayoría en la Asamblea, algo poco probable, hace poco menos de un año.

Que la MUD alcance votos en barrios como el 23 de enero, que son de origen y asiento popular, y convierta un fortín chavista, en una plataforma para su proyecto político, es una de las principales preocupaciones que hoy deben dar vuelta en la cabeza del presidente Maduro. Qué pasó? Allá en los barrios se cambiaban votos por gafas, por sillas de ruedas, por misiones de salud… y se sigue haciendo, pero hasta los barrios, que parece que no pueden ser más pobres, han visto deteriorada su calidad de vida. Se cansaron del chantaje (si no votas pierdes tu casa) por ello tan importante en el mensaje de Jesús Torrealba, Presidente Ejecutivo de la MUD, según el cual, la oposición no le quitará espacios a las conquistas sociales del chavismo (que las hay, evidentemente) y no habrá retaliaciones; el mensaje es calculado, parece improvisado pero no hay tal. Dónde antes eran recibidos a tiros, hoy son saludados con votos, y eso debe ser tratado con guantes de seda.

Sigamos desde otro ángulo no menos importante. El chavismo desde sus inicios ha querido equiparar la democracia con procesos electorales, existen voces en el mundo que han explicado hasta la saciedad que no una cosa es la democracia y otra es tener muchas elecciones, para citar solo un aspecto, la democracia no solo es acatar los resultados, sino respetar el proceso, la transparencia y las reglas de juego, aspectos con los cuales el chavismo no es estrictamente riguroso desde que es gobierno. En ese orden de ideas los venezolanos se acostumbraron, no a la democracia sí, a las elecciones.

Por lo anterior derrotar el abstencionismo era una tarea pendiente que se cumplió el 6 de diciembre pasado. Los opositores lograron llevar a las urnas al 74% de la población habilitada para votar y lograron cambiar la historia de 17

años en los cuales solo una vez derrotaron al chavismo, con su principal líder, el propio Hugo Chávez, una máquina de hacer votos, limpios y no tan limpios. La clave seguro estuvo en convencer a las personas conocidas como los Nini, ni chavistas ni opositores, falta ver si solo cambiaron la estadística o lograron lo importante, cambiar el rumbo político y económico de su país.

Para terminar quiero referirme a otro importante espacio, de forma y como ya lo dije, en política la forma es el fondo. Quienes seguimos el proceso del 6D hasta la madrugada del 7, pudimos ver como Caracas no celebró en las calles de forma masiva, había concentraciones con celebraciones privadas, pero no hubo la toma de las calles de forma intensa, algo a lo que los caraqueños y los venezolanos también estaban acostumbrados.

La razón de forma es fácil de ver y obedece a dos componentes, uno no tan determinante, el temor a las calles y a los abusos de los órganos de gobierno; ayer en la victoria no valían la pena más presos políticos, tal vez una derrota sería el cultivo necesario para salir a las calles y entonces hoy los titulares de prensa hablarían de las palizas acostumbradas y no de la alegría de la victoria.

La segunda razón y es la que considero más importante, es que los que ganaron también perdieron, y por ello de celebraciones más bien poco. Me explico. Lo de ayer fue un voto castigo, de esos que siendo chavistas, teniendo literalmente al Comandante en la piel, en sendos tatuajes, de esos que aplauden las salidas en falso del presidente heredero, de esos que visten de rojo, ya un poco desteñido porque no hay dinero para nuevas ropas; ellos ganaron porque votaron en contra, pero perdieron porque en realidad eran chavistas, pero se cansaron de ver como los que piden y piden votos los tienen en unos niveles de miseria que logró lo que no habían logrado los Adecos y los Copeyanos, con todo y el olvido al que justamente hay que decir, los tenían sometidos.

Por eso Caracas no estaba para celebraciones, por eso, parte importante de los que ganaron, también perdieron.

Para terminar entonces, la victoria tiene tres componentes importantes que resumo para el análisis. La oposición ganó luego de 17 años. Se derrotó el abstencionismo. La paz en las calles posterior a las elecciones y una más, donde antes había balas para los opositores, ahora hay votos.

Bravo pueblo venezolano.

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