El club de los millonarios

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Por Luz Adriana Betancourt
Por Luz Adriana Betancourt

Por Luz Adriana Betancourth

Twitter: @Luzbeta

Aterrizar un escándalo nacional a una ciudad suele ser más doloroso que cuando se ve la noticia como un tema lejano. Así me ocurrió con las altas pensiones que excongresistas y exmagistrados recibían, por encima de los 25 salarios mínimos mensuales legales vigentes, es decir superiores a $14.737.500.

La gran mayoría de colombianos que trabajan cada mes por mucho menos de ese monto coincidimos en que quienes obtengan una pensión cercana a los quince millones de pesos pueden darse por bien servidos.  Pero si el tope legal es ese, aceptar que haya pensiones extraordinarias que llegan a los veinte y veinticinco millones de pesos, francamente se sale de toda lógica, incluso si ese dinero se lo ganaran hombres y mujeres que realmente se sacrifiquen por el país, como un soldado mutilado en combate, un médico o una maestra que preste servicios en zonas rurales de difícil acceso o en condiciones de conflicto armado, un bombero que rescata niños en edificios envueltos en llamas, una licenciada que ayuda a niños en situación de discapacidad, etc.

Por supuesto que muchos trabajadores colombianos merecen más que esa mesada como compensación por tantos años de trabajo, pero si tenemos una “bomba pensional” –como la ha llamado el mismo ministro Rafael Pardo–, debemos ser conscientes de que se requiere tener un límite o techo para que algunas pensiones no consuman los recursos que deben ser entregados a quienes completan el tiempo de servicio y la edad de jubilación.

Las pensiones millonarias desde la perspectiva local indican que tenemos treinta excongresistas vallecaucanos que cada mes obtienen seiscientos millones de pesos, con un promedio de veinte millones por cada uno. Mientras tanto, conozco gran cantidad de maestros, enfermeras, ingenieros y otros perfiles de trabajadores que reciben mensualmente un millón y medio de pesos, después de haber dedicado treinta años de trabajo continuo y permanente. Esa diferencia entre un millón y medio y veinte millones para dos trabajadores jubilados en un mismo país, donde uno ayudó a formar cientos de niños en escuelas  o a salvar decenas de vidas y otros fueron al Congreso cuatro días a la semana a ganarse un sueldo millonario, viáticos, tiquetes, asistentes y otros beneficios, es lo que la Corte Constitucional en horabuena consideró que era inequitativo.

Equidad y solidaridad son dos conceptos que la Corte Constitucional está defendiendo como en los mejores momentos de dicha corporación que tras la Constitución colombiana de 1991 nos acostumbró a fallos asombrosos para beneficio de los colombianos de todos los estratos. Con su estudio jurídico, decenas de pensiones sobre las cuales hay sospechas de fraude deberán ser revisadas y todas las que hayan sido autorizadas legalmente pero que estén por encima de $14.800.000 deben ser reliquidadas.  Los ciudadanos que aspiramos a jubilarnos algún día veríamos como un gesto de solidaridad y gallardía que los compatriotas que hoy reciben pensión por encima del tope legal renuncien voluntariamente a su excedente y no insistan en las tutelas y demandas que han anunciado contra el Estado para obligar a sostener sus millonarios beneficios.

Las redes sociales, los periodistas, el ministro de Trabajo, el gobierno nacional y los magistrados de la Corte Constitucional  hasta ahora han cumplido con su deber de advertir el grave peligro de inequidad en el pago de pensiones en Colombia. La contralora Sandra Morelli ha dicho que hay pensiones obscenas y delincuenciales. Ahora todo depende de que todos hagamos respetar el fallo, y si debemos establecer sanción social a quienes se resisten a ser solidarios en un mismo país, pues lo hacemos.

El fallo de la corte es un gran logro, pero ahora nos corresponde a comunicadores y ciudadanos vigilar que se ejecute, para ver si algún día las mujeres que trabajen por veinte años y cumplan cincuenta y cinco años de edad y los hombres que lleguen a sesenta años puedan obtener una pensión así sea de un millón de pesos o del salario mínimo ($589.000), porque como vamos, la Reforma Pensional correrá la edad a cincuenta y siete y sesenta y dos años de edad, respectivamente, y no se garantizará que la plata del fondo pensional alcance para cubrir a todos los trabajadores.

Los nombres de pensionados extraordinarios del Valle del Cauca pueden ser objeto de curiosidad para muchas personas, la lista y el monto exacto de cada pensión puede ser revisada en el portal de La W Radio en el siguiente vínculo http://www.wradio.com.co/noticias/judicial/estas-son-las-pensiones-millonarias-en-el-valle-del-cauca/20130508/nota/1894717.aspx

He aquí algunos nombres que nos son muy familiares porque durante años los hemos visto como líderes de nuestro departamento, incluso algunos aún ocupan cargos públicos donde dicen que trabajan para el bien común.

Gustavo Espinosa Jaramillo, Rafael Emilio Palau, Pablo Eduardo Victoria, María del Socorro Bustamante, Álvaro Mejía López, Armando Barona Mesa, Ramiro Andrade, Jaime Arizabaletal Calderón,  Carlos Holguín Sardi, Luis Fernando Londoño Capurro,  Camilo Arturo Montenegro, Hugo Castro Borja,  Ignacio José Cruz Roldán, Armando Holguín Sarria, Miguel Motoa Kuri, Clementina Vélez, Ana Tulia Motoa de Kuri, Juan Martín Caicedo, Luis Eduardo Sanguino Soto, Fabio Granada Loaiza, Ubéimar Delgado Blandón, Luis Élmer Arenas, Teodolindo Avendaño, Jorge Homero Giraldo, Claudia Blum de Barberi, Carlos Herney Abadía Campo, Carlos Hernán Barragán, José Arlen Carvajal Murillo, Lino Ramiro Varela, María Isabel Cruz Velasco.
La lista de pensionados con un salario mínimo es imposible publicarla. Entenderán ustedes que es debido a razones de espacio, ya que son la mayoría de vallecaucanos que votaron durante años por algunos de los personajes mencionados en el párrafo anterior.

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