El fallo se acata y punto

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Por Camila Zuluaga

El fallo de la Corte Internacional de Justicia en La Haya sigue generando dolor de patria a muchos colombianos. Las encuestas realizadas recientemente así lo demuestran; incluso, ante la pregunta de si estarían dispuestos a desacatar el fallo que nos quitó una porción importante y fundamental de mar Caribe, a pesar de la posibilidad de generar un enfrentamiento militar con otras naciones, la mayoría de los encuestados respondieron afirmativamente.

El consenso que hay entre la población, de no acatar el fallo de la Corte, es casi que absoluto, así  la mayoría de columnistas y generadores de opinión mencionen que es un absurdo y que el fallo se acata o se acata, y que quienes piensen diferente están, en otras palabras, pegados de su espíritu nacionalista y patriótico. Esas son respetables opiniones, académicas y sensatas; sin embargo, es importante tener en cuenta lo que significa para una población que le quiten uno de los pilares fundamentales que conforman el Estado: el territorio.

Desde la misma definición básica, el Estado es la representación del orden de una sociedad y tiene como función la cohesión de los individuos, pues nace a raíz de la necesidad de ellos de vivir en comunidad. La relación que tiene el Estado con el territorio es que básicamente no puede existir si no se tiene, el Estado debe contar con un mínimo de tierras para poder ejercer soberanía. Por esa razón es que se están tocando las más profundas fibras de los colombianos, porque lo que se está perdiendo es uno de los elementos fundamentales para la subsistencia de un Estado.  No estamos hablando de patriotismo, sino de la afectación de uno de los cimientos de un país. Así es que debemos entender lo expresado por la gente en estos días.

Veamos ahora cuáles han sido las respuestas frente a este sentimiento. Si bien las declaraciones del presidente Santos y su canciller, María Ángela Holguín, no pueden ir en contra del pensamiento nacional, que manifiesta una gran indignación y castiga al mandatario en su imagen, vale la pena comunicarle a la ciudadanía que no está en discusión si el fallo se acata o no. Al Gobierno no se la ha pasado por la cabeza la posibilidad de desacatarlo y por eso es importante que los colombianos lo tengan claro. No se ha dicho en esas palabras, pues la estrategia ha sido maquillar las declaraciones porque no se pueden calentar más los ánimos en torno al tema.

Hay que observar que retirarnos del pacto de Bogotá es una decisión que busca sacarnos de la jurisdicción de la Corte Internacional de La Haya para que Nicaragua y otros países no acudan a ella en su búsqueda de disputar fronteras limítrofes adicionales. Eso en ningún caso implica que no se acate el fallo actual, aunque  se ha expuesto que hasta que no se cuente con plenas garantías para los isleños, es decir que se les permita pescar y acceder a aquellas aguas a las cuales han tenido derecho siempre, no entraría en vigencia; pero eso tampoco significa que no se acate el fallo. Nos han transmitido que pedirán la aclaración a la Corte para que se expliquen ciertos detalles sobre el fallo y así conocer la forma de aplicarlo; también que se acudirá a las Naciones Unidas, pero esto tampoco quiere decir que no se acatará. Es decir, que todo lo comunicado por el Gobierno, a pesar de verse ambiguo, es claro así no lo parezca. Es una estrategia: el fallo se acata y punto. El mapa cambió y a eso tenemos que acostumbrarnos.

Se acata por razones diplomáticas, pero también porque este Gobierno tiene como eje central de su política las negociaciones de paz, y no acatar el fallo implicaría poner en riesgo aquello por lo que tanto se ha trabajado. Por eso, querido lector, si usted hace parte de quienes responden afirmativamente a que no se acate el fallo, así eso implique un enfrentamiento con otros países, le informo que eso no sucederá. El fallo se acata y punto.

Una cosa más: Ya que estamos hablando de relaciones internacionales, debo confesar que a mí sí me avergüenza que seamos el único país latinoamericano que se abstuvo de votar a favor de Palestina para que ingresara a las Naciones Unidas como Estado Observador. Todo porque históricamente hemos estado bajo las enaguas de los gringos.

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