¿El florero de Angelino?

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Por Camila Zuluaga

Si bien proponer acabar con la figura vicepresidencial es un debate válido, que viene discutiéndose desde la creación de dicha figura, con la constitución del 91, el hecho de que el presidente Juan Manuel Santos haga esta propuesta, cuando su formula vicepresidencial se encuentra hace más de 20 días en la clínica por una afección cerebral, es un poco más que indelicado y oportunista.

Esta semana que hoy termina, empezó noticiosamente el martes con una entrevista del primer mandatario en periódico El Tiempo. En dicha entrevista, el presidente, entre sus múltiples declaraciones, soltó la propuesta de eliminar la figura vicepresidencial. Entre sus argumentos esbozó que la figura quedó mal inventada desde un principio, puesto que las funciones no son claras y el costo de su manutención es bastante elevado.

Este pronunciamiento ocupo varios titulares de los medios de comunicación. Incluso llevó a la reacción inmediata de ciertos congresistas; tanto, que el conservador Telesforo Pedraza  anunció la presentación de un proyecto para eliminar la vicepresidencia de la república el próximo 20 de julio.

A pesar de entender el planteamiento del presidente, la pregunta es si esta se debió dar en un momento en el que su fórmula vicepresidencial se encuentra en cuidados intensivos desde hace poco más de 20 días. ¿Se debió hacer en un momento en donde la legislatura entrante iniciará con una profunda desconfianza por la crisis desatada por la reforma a la justicia?

Hace un par de semanas me atreví a mencionar, en el espacio radial en el que actualmente trabajo, que el gobierno nacional debería poner sobre la mesa la posibilidad de un remplazo para Angelino, por su delicado estado de salud.

Expuse que era una necesidad nacional que ese nombre se conociera lo más pronto posible, ya que en el caso hipotético de una ausencia definitiva del presidente Santos, quien quedaría a cargo de la nación sería el actual presidente del senado.

En su momento me cayeron rayos y centellas, por parte de los oyentes y de los activos twitteros. Se me dijo insensible, irrespetuosa y muchas cosas más. Ante las críticas respondí, que  más allá del respeto existía una responsabilidad y un deber con la nación.

Sin embargo, la propuesta del presidente Santos, más que irrespetuosa y oportunista, es irresponsable.  Lo que se debería plantear y exigir hoy es saber cuál es el verdadero estado de salud del vicepresidente, parte médico que debimos conocer los colombianos, en detalle, hace muchos días. Y acorde con eso promover la escogencia de su remplazo en el congreso de la república.

Pero el presidente sabe en qué terreno político se está moviendo; sus relaciones con el congreso no pasan por el mejor momento; el legislativo, entre pasillos, hoy lo tilda de traidor, pues los lanzó al agua con la reforma a la justicia cuando el ejecutivo era igualmente responsable de lo sucedido.

Ese terreno político podría llevar a que un fracción importante del Congreso quiera montarle un vicepresidente que sea mucho más incomodo de lo que ha sido Angelino Garzón durante  gobierno.

Angelino ha sido controvertido y, durante 2 años, una piedra en el zapato ha incomodado en muchos casos al  presidente. Se ha enfrentado con diferentes miembros del gabinete, generando así molestias en él. Pero después de toda la campaña del gobierno para ubicarlo a la cabeza de la OIT, las aguas parecían haberse calmado y Angelino parecía estar obediente a los lineamientos de Santos.

Ahora  no querrá  el presidente contar con una figura mucho más incomoda que le quiera montar el Congreso a modo de venganza por lo sucedido con la reforma a la justicia.  Razón por la cual, creo, el presidente se le adelantó a esa posible iniciativa de los congresistas y quiere aplicar el adagio aquel que reza que quien pega primero pega dos veces.

Pero Presidente, más que proponer eso ahora y acudir a estrategias políticas,  lo que se debió hacer hace muchos días es actuar. Conocer realmente el estado de salud del vicepresidente, que hasta ahora se ha conocido a medias.

Con ese diagnóstico a medias, varios especialistas coinciden en decir, que es difícil pensar que podrá, en corto tiempo, estar con todas las facultades para volver a desempeñar su cargo. Y usted eso lo sabe desde el primer día. Por tal razón, lo responsable habría sido decirlo abiertamente y estimular la elección de su remplazo; y no ante la coyuntura, promover la eliminación de la figura.

Una cosa más: ¿Qué se traerá el Procurador entre manos con las diferentes aperturas de investigaciones durante esta semana? Lo que sí podemos tener claro todos los colombianos es que el procurador general, Alejandro Ordóñez, no da puntada sin dedal.

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