El fracaso del manejo de la pandemia

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Por: Floro Hermes Gómez Pineda

Twitter: @Florohermes

El Gobierno nacional ha establecido un manejo sanitario con motivo de la CoViD-19 provocada por el SARS-CoV-2 cuyos resultados parecen ser poco prometedores: Colombia es uno de los siete países de la Tierra que ha sobrepasado en un día los 10.000 nuevos casos nuevos diagnosticados, ocurrió el pasado 28 de julio.

¿Cómo explicar esta situación? El Gobierno nacional responde: es el resultado de la aplicación de pruebas de detección dentro de una estrategia de búsqueda activa; sin embargo, desde lo subjetivo, escuchamos los testimonios de los diagnosticados quienes afirman no haber sido buscados, sino que ellos acudieron, por una parte. Por la otra, al personal sanitario especializado explicando que no se están aplicando suficientes test.

Desde lo objetivo, Colombia aplica muy pocos test por millón de habitantes, escasamente 30.901 a 30 de julio, que nos colocan a nivel mundial en un insignificante puesto 99 entre 215 países; a nivel continental en una modesta posición 21 entre 53 países; y, a nivel de Suramérica en un discreto lugar 8 entre 14 países. Por lo tanto, el resultado no es el producto del número de pruebas de detección practicadas. Entonces, ¿qué?

La primera explicación está en la incapacidad de valerse del propio entendimiento: los gobiernos de las débiles economías de Colombia, Perú, El Salvador, Panamá, Argentina, Chile y Venezuela, imitando a las ricas europeas, se confinaron casi al mismo tiempo que España; es decir, inoportunamente.

Las consecuencias de esta anticipación fueron cuarentenas mal sincronizadas a las que se sumaron actos del corazón, que no de la razón: la importación activa de contagios (autorización para el regreso masivo de connacionales desde el centro de la pandemia en ese momento: Europa).

La segunda, está en los sistemas de salud debilitados y atomizados que han obligado a una carrera cuesta arriba, para ponerlos a punto, en la que ha resultado más veloz el SARS-CoV-2 con su capacidad de contagiar. El efecto: nuevas camas de cuidados intensivos sin personal especializado.

La tercera, está en la dependencia económica y tecnológica de materiales de laboratorio, respiradores y equipos de protección personal unida al atraso de nuestro sistema de educación superior, la incompetencia de los centros de ciencia y tecnología y las obstrucciones burocráticas a los escasos desarrollos tecno científicos. El resultado: nos hemos visto obligados a competir con las grandes economías, también agobiadas por la CoViD-19.

Y, finalmente, está en la economía: una gran masa se sometió al modelo médico y político de la cuarentena, pero la necesidad producto de su informalidad laboral los expulsó de sus lugares de aislamiento y los arrojó a sitios aglomerados haciendo estallar la medida sanitaria más importante: el distanciamiento social.

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