El gran problema de la distribución de la tierra en el Valle – 4

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Alternativas para un modelo de desarrollo rural para la paz

Municipios con más despojos y abandonos

El desafío en los lugares donde se hace la restitución y donde se promueva la democratización de la propiedad es cómo desarrollar agronegocios inclusivos que puedan competir en un mercado cada vez más abierto y competido. El propio acuerdo marco firmado entre el gobierno y las Farc menciona la promoción de la propiedad solidaria y cooperativa, que sin duda es un esquema asociativo muy exitoso en otras partes del mundo y con varios ejemplos de éxito en Colombia. En el Valle, las cooperativas agrarias no han alcanzado los niveles de los de las del sector lácteo en Antioquia, Nariño o la Costa Atlántica, pero existen algunas exitosas en el sector cafetero y hay empresas asociativas en el sector frutícola que también podrían ser ejemplos de modelos de articulación eficaz de productores. El mensaje de la ACI, Alianza Cooperativa Internacional, muestra la importancia del modelo cooperativo, el cual, como ya ocurrió en otros países que superaron las guerras, tendrá durante el posconflicto un papel sustancial en la construcción de una nación pacífica, solidaria, equitativa, incluyente y próspera.

Juan Guillermo Valencia de la Torre, secretario de Agricultura de la Gobernación del Valle, afirma que la actual administración departamental trabajará de la mano con el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural, Incoder, para implementar proyectos productivos en las tierras que sean restituidas a las víctimas.

“Con la bancada parlamentaria se jalonaron 10.000 millones de pesos que vamos a invertir en el plan frutícola. Vamos a enfocarnos en especies como la piña, fresa, papaya, melón, maracuyá, lulo, mora, aguacate y chontaduro. A quienes tengan esos proyectos productivos, les vamos a ayudar con las tierras para que puedan sembrar esos productos”, asevera Valencia de la Torre.

Según el funcionario, también se están considerando proyectos relacionados con hortalizas y otro, que se impulsará con recursos de regalías, relacionado con la pesca en Buenaventura. Igualmente, se estimulará la explotación del cacao en la región. “Hay miles de opciones a las que la comunidad podría tener acceso”, comenta el secretario de Agricultura.

“Tenemos más de 20 proyectos en la secretaría para encaminar nuestro Plan de Desarrollo. Vamos a fortalecer espacios productivos para pequeños productores, familias y colectivos con semillas nativas, especies menores e insumos agrícolas”, acota.

Valencia de la Torre manifiesta que, en materia de agricultura, su Secretaría tiene una misión social, pero que no son de su competencia las acciones para lograr una distribución equitativa de la tierra.

“A las grandes maquinarias del sector privado no las podemos obligar a realizar el tipo de obras que nosotros estamos desarrollando. Con Asocaña hemos trabajado proyectos de responsabilidad social-empresarial, pero estos no son de cumplimiento obligatorio. Es si a ellos les nace. Sería un error poner en nuestro Plan de Desarrollo una meta en que los grandes productores apoyaran a los pequeños. No podemos hacerlo”, indica el funcionario.

Por su parte, el historiador Guido Germán Hurtado, piensa que los procesos para alcanzar una distribución de la tierra más equitativa deben ser de índole nacional y no solo departamental.

“Hay un marco nacional que ya dice cómo se debe operar, que le da la pauta al Gobernador y a los alcaldes del Valle, aunque estos no están muy montados en el  tema de restitución de tierras. Hay que definir políticas públicas a partir de una gran Ley que ya existe y que habla sobre cómo resarcir a las víctimas del conflicto y restituir sus tierras”, concluye Hurtado.

Para ello, el historiador considera necesario que los medios y los analistas observen, de forma exhaustiva, si los predios confiscados a narcotraficantes han sido devueltos a la comunidad y si los agricultores están trabajando en ellos con garantías de seguridad.

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