El jugador

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Por Patricia Suárez

ElJugadordDOEl juego es fuga, pasión existencial, exceso…

Alexei Ivanovich, protagonista cuya voz en primera persona da forma al relato de la novela del escritor ruso Fiodor Dostoievski, es  invasora realidad que anula el equilibrio, obstruye la razón y con ella la capacidad analítica del adicto que, en espiral de azarosa fijación, margina y reduce hacia los altibajos de la exaltación a quien presa de su obsesión se entrega cual poseso(sa), abre o cierra  puertas a las niveladoras  frivolidades de Don Dinero…

Prosa de nervioso tono, golpeteo de pulsiones  al filo del abismo y el vértigo retienen al protagonista entre la urdimbre de caprichosos caracteres disipados en la altivez de bizarros comportamientos circunscritos alrededor del grupo familiar del general moscovita cuya aristócrata procedencia no le impide ser un pusilánime y arruinado que es sorprendido por  “El hecho de que la abuela se presentase en lugar del telegrama que de un momento a otro esperaban con la noticia de su muerte y, por lo tanto, de la herencia (…)”.

Antonida Vasilievna Tarasevicheva , La Baboulinka.

“-¡Bueno, aquí estoy! ¡En vez del telegrama!”.

Dama de grueso corporal  y atronador  voltaje que deja sin aliento al general quien presa de un delirio de amor por madeimoselle  Blanche e hipotecado a monsieur Des Grieux, no le importa que  a la francesita sólo le interese su dinero, su pensión y la herencia a recibir al morir la anciana Vasilevna.

Infinidad de hechos secundarios se dan en el entretejido de conflictos, incoherencias,  absurdos sentimientos y las ofensas que se derivan de las extravagancias de un grupo de soberbios que insultan sin reparo: “¡Con que placer le tiraría ahora a su miserable cara esos cincuenta mil francos! ¡Le escupiría…y le restregaría la cara con el escupitajo!”.

Conductas de un no saciarse como el glotón, el lujurioso, el violador, el sodomita, el pederasta.

¡Las compulsiones infrenables!.

Las palabras insolentes y mordaces de Des Grieux, los gritos descarados y ofensivos y furiosos de Blanche, y la voz lastimera del general (…)”.

Alexei Ivanovich es despedido por el general; las apariencias del buen vivir es requisito a su fachada de opulento aristócrata; por tanto, la osadía de Ivanovich, a la orden de Polina, hijastra del general, de bromear con el barón y su esposa hospedados en el hotel; y la queja de éste al militar, los enfrentaron al no aceptar el tutor la humillación…

La incondicionalidad de Alexei Ivanovich  y su amor por Polina,  el sufrimiento y desesperación de todo el grupo y las reflexiones del tutor ante las nuevas circunstancias con madeimoselle Blanche : “Mi estado de ánimo era extraño: en mi bolsillo no tenía más que veinte federicos; me encontraba lejos de la patria, en un país extranjero, sin empleo y medios de vida, sin esperanzas y horizontes ¡Y no me preocupaba! Si no hubiera sido porque pensaba en Polina, me habría entregado por completo a la cómica diversión del próximo desenlace y habría reído a carcajadas”.

La abuela rusa, febril se entrega a la ruleta y pierde todo su dinero. “Cuatro mil al rojo”,  la ruleta empezó a dar vueltas…

La ausencia de voluntad al no poder parar de jugar; el azar que deja a la deriva a los jugadores…

La conciencia de saber: “En efecto, al hombre le encanta ver a su mejor amigo humillado ante él; en la humillación se basa principalmente la amistad; es una verdad vieja que conocen todos los hombre inteligentes”.

El desarrollo y final de la novela dejan una angustiosa sensación de inconformismo y vacío…

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