El legado de Galán

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Reproducimos el texto que escribió, hace cinco años, para El Pueblo y El Nuevo Liberal el hoy candidato a la alcaldía de Popayán Juan Carlos López Castrillón

Juan carlos Lopez CastrillonTuve el privilegio de conocer de cerca a Luis Carlos Galán y trabajar a su lado durante 9 años en el proyecto político que lideró con éxito, hasta que las balas asesinas de la mafia acabaron con su existencia, más no con su legado.

Desde el primer día en que lo conocí, hasta la última charla con él, quince días antes de su muerte, me impactó esa energía determinante que lo impulsaba, la misma con la cual uno se quedaba contagiado después de oírlo y le permitía llevarse en la memoria  el presentimiento cierto de estar ante la presencia de una persona extraordinaria, de esas que nacen cada tantos años, para empujar a la gente y darle  un vuelco importante a la historia, como lo hicieron Gaitán, Uribe Uribe, Santander y en nuestro caso caucano, ese último y lejano gran aliento de hace siglo y medio, con Mosquera, López y Obando.

Ese Galán que recorrió casi todo el Cauca, que se hizo elegir Concejal de Popayán caminando nuestros barrios y veredas, el mismo al que le dolía nuestro atraso como si fuese doliente de esta tierra, ese Galán que nos enseñó a no bajar la cabeza, a no rendir pleitesías, a no renunciar a buscar interpretar la voluntad popular, ese Galán ya no está, hace falta y también cuando pensamos en su tozuda constancia, nos hace sentir mal al ver  que en esta noble comarca los males continúan, o peor, se han multiplicado.

Pero ese será otro debate. Hoy, veinticinco años después de su asesinato vale la pena en esta tarea de evocación, volver sobre la pregunta de cuál es el legado de este mártir que todos recordamos en los discursos. Y obviamente podemos tener distintas respuesta, entre otras: La constitución de 1991Enlace añadido por la extensión vLex, el principio del fin de los dos grandes carteles, el detonante para la tardía reacción de una comunidad anestesiada por la cultura del narcotráfico, ……. esas respuestas son válidas, pero para mi el mejor legado de este hombre valeroso, es el haber dejado escrito con sangre el principio que en política, como en la vida, No Todo Vale, que hay unas fronteras explícitas y tácitas que rigen los comportamientos de los seres humanos y que deben aplicar con más fuerza para los dirigentes de nuestra sociedad.

Sin embargo a veces pienso con angustia que ese legado lleva un proceso práctico muy lento, que ni siquiera se ha logrado hacer  justicia sobre su magnicidio, que han pasado 25 años y en muchas cosas que habíamos logrado avances de pronto nos encontramos con dolorosos retrocesos  y sentir que mientras unas organizaciones criminales desaparecen otras mutan, ganan y algunas, las más sutiles siguen incrustadas silenciosas en los espacios del poder.

Galán no llego a la presidencia de la república, pero logro lo más difícil para un hombre público: Un lugar en la historia, Trascender, lo que no logran muchas veces ni siquiera los que conquistan el solio de Bolívar. Esa historia que escriben casi siempre los que ganan, lo recordara lapidariamente como lo hace siempre, con un párrafo, la del caudillo inconcluso, que desde su tumba, como un Cid empezó a derrotar los carteles mafiosos de la política y la droga. Lo triste es que esa pelea está viva y falta un trecho, que habrá que recorrer en su nombre y su bandera, aunque en ocasiones no sea roja.

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