El liberalismo ante su deber ser

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floro-hermesEl camino a la derecha, que se presenta ante el país con el nombre eufemístico de Centro Democrático y con el manto de una promesa liberal-democrática, esconde un propósito franco de hacer de Colombia una tiranía, para perpetuar el anacrónico establecimiento de una hacienda que se expresa a través de nuestra institucionalidad política y económica extractiva, la cual es enemiga natural de la paz y del proceso de los Diálogos de la Habana con las FARC-EP.

Ante estas circunstancias, el liberalismo colombiano que, en cuanto liberalismo, es y debe ser enemigo de toda forma de tiranía, está avocado a, en primer lugar, enarbolar sus principios para defenderse de su enemigo jurado, el Centro Democrático, y a, en segundo lugar, restablecer su lucha por la entronización de la modernidad, lo cual significa combatir el establecimiento dañino de la hacienda, que es la raíz de la debilidad y la fragmentación del Estado colombiana y luchar contra una Administración Pública guiada por criterios tradicionales y personalistas, para establecer una gestión racional, profesional e impersonal de las fuerzas estatales.

Enarbolar los principios quiere decir (al Partido Liberal Colombiano), una reideologización que debe atravesar por recuperar la defensa de los Derechos Humanos, los cuales de manera muy hábil han sido hurtados por el Polo Democrático, dentro de su propósito de seducir las clases medias ilustradas nacionales, dada la fragmentación del movimiento obrero nacional, que debiera ser su cantera natural electoral.

Enarbolar, también quiere decir, rescatar nuestro principio de cálculo de la gestión gubernamental: la seguridad, que de manera audaz lo ha arrebatado el Centro Democrático apellidándolo “democrática”, para así limitarlo a una sola de sus expresiones dentro del discurso liberal, el cual va más allá: seguridad alimentaria, seguridad financiera, seguridad física, seguridad jurídica, seguridad nacional, seguridad social, seguridad vial, etc., en fin, la seguridad entendida como una tecnología para controlar la serie de acontecimientos riesgosos a los cuales está sometida una población y así desterrar el desorden.

Por otra parte, restablecer su lucha por la entronización de la modernidad, significa procurar una Colombia educada e ilustrada: el establecimiento de una escuela universal, obligatoria y gratuita que permita a todos los colombianos valerse de su propio entendimiento; es decir, combatir contra la idea proveniente de la hacienda defendida por el Centro Democrático en el sentido de preservar el paternalismo y personalismo encarnado por el senador Uribe Vélez.

Restablecer la lucha por la entronización de la modernidad quiere decir la defensa de un gobierno limitado (constitucional), de un mercado libre (donde todos quepan) y en paz (donde negociar no sea una amenaza), para que se dé tránsito a una institucionalidad política y económica innovadora que garantice la libre iniciativa, que haga realidad el ideal liberal de un país de propietarios.

En conclusión, ante la amenaza de la derecha que busca exterminar el liberalismo colombiano, debe el Partido Liberal Colombiano reorganizarse fortaleciendo su identidad, esto es, reideologizándose, lo cual se traduce en la recuperación de banderas arrebatadas, por una parte, y, por la otra, en recordar que todo liberalismo se caracteriza por la defensa de la libertad individual, el gobierno limitado, los mercados libre y la paz.

Por Floro Hermes Gómez Pineda

@Florohermes

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