El Liberalismo dio el triunfo a Santos

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floro-hermesFloro Hermes Gómez Pineda

Twitter: @Florohermes

Con 7.816.986 votos,  Juan Manuel Santos Calderón fue reelegido Presidente de la República con una bandera liberal: la Paz, y con un jefe de debate liberal, el ex Presidente de la República César Gaviria Trujillo. La consecuencia: el Partido Liberal Colombiano, que ha hecho parte de la coalición en este primer gobierno Santos, seguramente tendrá un puesto privilegiado en el mandato que iniciará el próximo 7 de agosto.

Colombia votó liberal en un 50.95%, porque el país se la jugó por la paz que es la condición sine qua non para la armonía de intereses de todos los hombres, según pensamos los liberales, para la existencia de un libre mercado, un comercio equitativo y un desarrollo económico justo, única manera de asegurar el progreso de los pueblos y comunidades.

Y, ¿por qué afirmar que este es el camino único para asegurar el progreso? Porque la evidencia histórica empírica muestra que, con la excepción de China, los estados ricos y poderosos son liberal-democracias, por una parte. De la otra, aunque China no es una liberal-democracia, su discurso no formula una propuesta alternativa a la propuesta liberal.

Entonces, si el propósito nacional es el progreso hacia una sociedad rica y poderosa, el camino es el liberalismo (político y económico), lo cual significa que habremos de comprometernos con la maximización de la libertad individual, la garantía al derecho individual a ser tratado y al deber de tratar a los demás como sujetos éticos, renunciando al trato a los demás como objetos o como medios; es decir, renunciando al trato que da la hacienda colombiana (encarnada en Uribe y sus seguidores) a los individuos que dependen de ella.

Por lo tanto, el gobierno de Juan Manuel Santos (acompañado por el liberalismo colombiano) deberá garantizar las libertades negativas (de prensa, de palabra, de conciencia y de propiedad), deberá asegurar las libertades positivas (derechos económicos y sociales, igualdad de oportunidades, etc.) y deberá eliminar los impedimentos que hoy obstruyen el derecho a la participación y a la representación política (clientelismo político, fraude electoral) como garantía de las libertades negativas y positivas.

Sin embargo, la garantía no basta. Para que las libertades negativas y positivas el país deberá realizar una profunda transformación institucional, con el fin de lograr:

  1. Que todos los ciudadanos seamos iguales ante la ley y podamos ejercer todas las libertades, sin cortapisa alguna.
  2. Que todas las magistraturas que ejerzan la soberanía del Estado colombiano deriven, sin excepción alguna, del consentimiento del electorado y ejerzan su autoridad circunscritas, en todo, a los límites que la Constitución Política y la ley establezcan.
  3. Que la economía y los medios de producción descansen sobre el reconocimiento de la propiedad privada amparada en orden jurídico unitario, cerrado y escrito, por todos respetado. Y,
  4. Que las decisiones económicas estén determinadas principalmente por la oferta y la demanda y estén libres de un control restrictivo (peajes y sobornos) por parte de la burocracia estatal.

En conclusión, Juan Manuel Santos recibió el mandato este 15 de junio de conducir Colombia de la premodernidad, en la cual pretende el Centro Democrático mantenerla, a la modernidad que más de la mitad de los colombianos aspiramos, ¿lo lograremos?

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