El medioambiente es un asunto de segunda

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GUIDO-HURTADOPor Guido Germán Hurtado Vera

Integrante del Centro Interdisciplinario de Estudios de la Región Pacífico Colombiana, CIER

Universidad Autónoma de Occidente

En lo corrido del 2014 algunos editoriales y columnistas de opinión se han referido en materia ambiental a los siguientes temas: la relación entre minería y sostenibilidad ambiental; las movilizaciones sociales por causas medioambientales; los efectos de la minería en los páramos; la explotación de petróleo y su posible relación con la fuerte sequía en los Llanos Orientales; la deforestación de la Sierra Nevada de Santa Marta y la selva del Amazonas; la minería ilegal en el Pacífico colombiano; y el fenómeno de El Niño y sus consecuencias de sequía.

En este listado quedan por fuera, por falta de espacio, otros hechos registrados en la prensa sobre la crisis ambiental. Se han seleccionado las más frecuentes. Y del listado de temas hay algunos que se vienen planteando desde el 2013 e incluso años anteriores, pero que al gobierno de Santos poco parece importarle.

En el tema de la política ambiental y deforestación, algunos investigadores como Juan Pablo Ruíz Soto, Julio Carrizosa Umaña y Manuel Rodríguez Becerra han llamado la atención sobre la alarmante cifra de 147.796 hectáreas deforestadas en Colombia. Sobre la minería ilegal se ha venido esbozando que no es casualidad que el mapa del conflicto armado coincida con el de la minería ilegal, cada vez con mayor precisión. Consideran que la minería artesanal no se ha terminado de organizar y es casi imposible separar a este sector de la minería en manos criminales. Sobre la delimitación de páramos se ha sostenido que es una labor urgente del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS) para que sean excluidos de la minería y de la extracción de hidrocarburos.

De otro lado, las movilizaciones sociales por el tema ambiental siguen dándose en Colombia, así algunos diarios no las registren o simplemente den cuenta de ellas en notas cortas al interior de ellos. Los casos de Piedras, en el Tolima, donde sus habitantes decidieron que no quieren que en su territorio se adelanten proyectos de minería a gran escala; o el proyecto de oro de La Colosa, donde la población de Cajamarca aún se resiste a la extracción del oro allí depositado por los problemas de contaminación en sus aguas; o las movilizaciones de los pobladores de Ituango y Briceño quienes denuncian los problemas socioambientales y el desplazamiento que vienen sufriendo por la construcción de la represa de Hidroituango; o las acciones de los indígenas del Norte del Cauca que han cerrado minas ilegales y quemado retroexcavadoras.

Frente a lo anterior el actual Gobierno viene actuando lentamente. El tema ambiental es un asunto secundario. Los temas prioritarios están asociados a la locomotora minero-energética, en particular, la mega minera. Lo paradójico del caso es que esta pone en riesgo la sostenibilidad ambiental. Y la discusión pública sobre este tema no se ha dado como debería darse. Incluso, durante la campaña presidencial el tema ambiental fue opacado por el alucinante propósito de la paz.

Es decir, el tema del medioambiente está muy claro para algunos columnistas de opinión, editorialistas, comunidades y sectores sociales que gritan desesperadamente atención para éste. Sin embargo, para el gobierno de Santos es un asunto de segunda: sigue estando tan hipnotizado por su locomotora minera que no le permite ver los problemas que a futuro serán mayores y más difíciles de solucionar.

 

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