El Mundial en el que entrevisté a mi padre

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Fue el mundial de los colombianos. Alejandra Rueda, hija de Reinaldo, el técnico de Ecuador, vivió el Mundial de Brasil como periodista de la cadena TC Televisión de Ecuador, entrevistó a su padre en pleno mundial y relató para este  su experiencia al lado del hombre que le enseñó a amar el fútbol.

Por Juan Camilo Palomar

Alejandra Rueda es tan caleña como el sancocho que le preparan sus abuelos cada año que viene de visita a la capital del Valle /Foto: Cortesía La Prensa, Honduras
Alejandra Rueda es tan caleña como el sancocho que le preparan sus abuelos cada año que viene de visita a la capital del Valle /Foto: Cortesía La Prensa, Honduras

Luego de que Ecuador terminó su participación en Brasil, Alejandra Rueda se refirió a la experiencia que la dio a conocer ante la opinión deportiva en todo el mundo, de trabajar como periodista siguiendo a su padre, Reinaldo Rueda. Este es el relato de Alejandra en el Mundial de Brasil 2014:

Viajé a Brasil en el mismo avión que viajó la delegación ecuatoriana y los familiares de ellos. El canal me había enviado como coordinadora de contenido web y las redes sociales, entonces desde que estaba en el avión inicie mi labor  enviando fotos, filmando la salida y el aterrizaje del avión con todas las emociones que salían a relucir ese día.

Una vez llegamos a Porto Alegre, en la sede de concentración, me encontré con el grupo de trabajo y al otro día ya estaba en el entrenamiento de la Selección. Ese día iba a cubrir con fotos y redes sociales, pero algunos periodistas de la cadena Globo de Brasil se dieron cuenta que la hija del profesor Rueda era periodista y venía a cubrir el mundial. Me entrevistaron y fue el primer medio que dio la noticia que luego llamó la atención.

El 15 de junio, día que jugaba Ecuador contra Suiza, la ansiedad era la protagonista antes del comienzo del partido. Sabía que era el duelo en el que había que sacar un buen resultado, porque generalmente el que empieza perdiendo no logra encaminarse. Ya nos había pasado hace cuatro años con Honduras en Sudáfrica.

El día previo al partido, luego de la rueda de prensa de Suiza se mezclaron en zona mixta ambos equipos, y ahí fue cuando tuve que entrevistar a mi papá, el profesor Rueda. Fue algo emocionante y aunque con él había hecho mi primera entrevista, cuando estaba en el Colegio Berchmans, está vez era la entrevista oficial. En ese momento, en Brasilia mi función era entrevistar a los jugadores de Suiza y otra compañera estaba a cargo de Ecuador, pero empezaron a salir todos al mismo tiempo y ella justo estaba ocupada entrevistando a un jugador cuando venía el profesor Rueda. Él ya veía que yo estaba ahí parada esperándolo para una entrevista, yo estaba muy nerviosa naturalmente porque algunos medios sabían ya que yo era la hija de él y esperaban mucho de lo que le fuera a preguntar.

Fue una entrevista muy corta. Tres o cuatro preguntas. En la primera me temblaba la mano y con las demás me fui tranquilizando. Había mucha confianza. Sabía de mis capacidades, así que opté por hacer preguntas más técnicas, y más tarde hasta él me dijo que se había sorprendido con las preguntas que le hice.

El profesor Rueda me respondió serio como siempre lo hace con todos los periodistas. Cuando asumí el reto de trabajar con el medio, sabíamos que llegaría el día en que lo entrevistara, pero no sabíamos cuándo. En el momento que tocara, no seríamos padre e hija sino periodista y entrenador, y teníamos que hacerlo de la forma más profesional porque eso nos exige nuestras carreras.

El día previo al partido con Suiza, Alejandra entrevistó por primera vez en un mundial a su papá /Foto: TC Televisión
El día previo al partido con Suiza, Alejandra entrevistó por primera vez en un mundial a su papá /Foto: TC Televisión

La noche anterior casi no dormí pensando en el juego. Al otro día no conseguí la entrada de observador de la FIFA y me ubiqué en la tribuna con mi familia. Siempre estuvimos juntos en los partidos en los que se pudo durante las eliminatorias, cuando venía de Canadá para vacaciones. Somos una familia muy católica. Siempre pedimos a Dios para que le dé la sabiduría a la hora de tomar decisiones, que lo ilumine para que no se equivoque porque son partidos muy difíciles.

Cuando el partido iba 1-1, bajé a la sala de prensa para encontrarme con el camarógrafo e ir a zona mixta. En la sala de prensa vi los últimos minutos del partido, vi correr a Antonio Valencia y lo alenté, pero luego vino la jugada de contragolpe suizo que en el último minuto sentenció el partido. Ahí entendí que mi papel en este mundial debía pasar por balancear mi vida profesional con la personal, olvidarme en ese momento de la decepción por la derrota de Ecuador y entrevistar a los suizos en zona mixta que era la primera nota por cubrir.

Para el partido contra Honduras, desde que viajamos a Curitiba, todos teníamos la mente enfocada en ganar. Al llegar, los medios preguntaban ansiosos por saber si habría corazón dividido al enfrentar al equipo al que antes de Ecuador habíamos defendido, pero la respuesta era clara: nuestro presente estaba con Ecuador y su clasificación. De nuevo me ubiqué en la tribuna junto a mi familia, en medio de una de las barras más nutridas de Honduras. Sabíamos de memoria el himno y las barras a su equipo, pero no las cantamos. En cambio, junto a otro pequeño grupo de ecuatorianos nos decidimos a entonar nuestras propias barras.

Alejandra sacó de su papá su responsabilidad por el trabajo, la pasión por el fútbol y una personalidad introvertida que calcula con especial esfuerzo cada paso que da hacia adelante /Foto: TC Televisión
Alejandra sacó de su papá su responsabilidad por el trabajo, la pasión por el fútbol y una personalidad introvertida que calcula con especial esfuerzo cada paso que da hacia adelante /Foto: TC Televisión

Desde que empezó el partido se veía que Honduras no quería ceder nada, y Ecuador por su parte se jugaba una final. Cuando los ecuatorianos llegaban con peligro aunque sin concretar, justo apareció Carlo Costly para marcar. Sufrimos muchos esos minutos hasta que llegó la reacción de Ecuador, que fue fundamental para recuperar la ilusión de ganar. Los quince minutos finales no hubo momento para respirar. Orábamos y dejamos en manos de Dios la victoria que al final se logró.

Para el juego contra Francia había mucha expectativa. Los europeos habían goleado en los dos partidos anteriores y solo saber que se jugaba contra ellos ya daba un tinte de sufrimiento, más aún porque Ecuador necesitaba sacar un buen resultado. Durante todo el partido, los jugadores de Ecuador bloquearon a los hombres clave de Francia, y mientras tanto se sufría con el partido paralelo, con la esperanza de que Suiza sacara un resultado similar al de Ecuador para clasificar. Luego Suiza marcó el primero, el segundo y el tercero y aquí las cosas seguían igual, haciendo fuerza y algunos recordando que la clasificación de pronto se había ido en el juego contra Suiza, en el último minuto.

Fue duro. No tuve que reportar esa lamentable noticia para nosotros, pero si hubiera tenido que hacerla seguro que tenía que olvidar el dolor y cumplir de la mejor forma mi función. Me quedé un rato en las graderías del Maracaná pensando si algo se hubiera hecho diferente para no estar lamentando la eliminación. Al salir, como siempre, le envié primero un mensaje de aliento, y le dije que el fútbol siempre tiene revanchas. Vendrá otra oportunidad.

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