El negocio de la descontaminación visual

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Por Pablo Uribe

Continuando con mi columna pasada, voy a denunciar quién se está beneficiando con la supuesta campaña de “descontaminación visual” del señor Guerrero.

Primero, hay que aclarar que es una empresa en particular quien se beneficia con todo esto, y esta empresa tiene un contrato de concesión con el Municipio, el contrato número 007-00, en el cual se concede la función pública de diseñar, fabricar, instalar, mantener, reponer y explotar el mobiliario urbano en la ciudad. ¿Qué significa todo esto? Pues que la empresa en cuestión es la encargada de que existan elementos como los paraderos de buses, las bancas, las casetas de revistas y demás, en Cali. Como recompensa por llevar a cabo esta función, estos señores pueden instalar publicidad en estos elementos.

Hasta ahora nada sospechoso. Bueno, pues van dos aclaraciones acerca del contrato: la primera, la empresa en cuestión está amparada por una cláusula de exclusividad, es decir, nadie más puede contratar con el Municipio para instalar o explotar el mobiliario urbano en la ciudad; segunda aclaración: la empresa instala unos “soportes informativos ecológicos”, que son unos rectángulos con dos caras de vidrio, dentro de los cuales se inserta publicidad, son la parte del paradero de buses en donde se ubican los afiches, sin las piezas que lo hacen un paradero de buses. Estos supuestos elementos de mobiliario urbano no cumplen con ninguna función urbana, ya que son simples estructuras en donde se inserta publicidad, o sea, son como una pequeña valla, pero los hacen pasar por mobiliario urbano. Muy seguramente el lector los ha visto por todo Cali, ya que se encuentran ubicados en gran parte del espacio público de la ciudad, y según el Decreto 0408 de 2000 (que regula el mobiliario urbano), hay autorización para que esta empresa pueda instalar 1.400 de estos en toda la urbe.

Si nos enfocamos en la definición que nos ofrece la Ley 140 del 94, la publicidad que se instala en el mobiliario urbano es publicidad exterior visual: es un medio masivo, ya que está instalado en sitios públicos de alta afluencia, está destinado a llamar la atención del público, ya que son mensajes publicitarios, y utiliza elementos visuales visibles desde las vías de uso públicos, ya que se encuentran junto a las calles de nuestra ciudad.

Lo lógico sería, entonces, que la Alcaldía los tratara de igual manera que a las vallas o las pantallas digitales, ya que todos son publicidad exterior visual y, por lo tanto, “contaminan” de igual manera. Lastimosamente no es así. La empresa en cuestión se encuentra convenientemente excluida de la regulación de la publicidad exterior visual en Cali, gracias a un “miquito” en el Acuerdo 179 de 2006, exclusión que no se encuentra en la ley que regula la publicidad exterior visual en Colombia.

Además de todo lo anterior, en toda la ofensiva que se ha llevado a cabo por el señor Guerrero no se ha mencionado siquiera a la empresa en cuestión ni en el decreto emitido el año pasado por el alcalde para “descontaminar visualmente” la ciudad, ni siquiera en las cartas enviadas a las agencias de publicidad, ni en los desmontes forzosos. Muy por el contrario, la Alcaldía y la empresa trabajan de la mano para instalar más mobiliario urbano en la ciudad y, de paso, más publicidad.

¿Por qué resulta beneficiosa para esta empresa toda esta situación? Pues porque les están quitando a sus competidores de encima. Las vallas y las pantallas digitales son la competencia directa de la empresa que utiliza el mobiliario urbano.

La evidencia más contundente de que el señor Rodrigo Guerrero está beneficiando a una empresa en particular, sacando del mercado a su competencia, es que desde que él inició esta persecución los empresarios de la publicidad exterior visual han tenido pérdidas que superan los mil millones de pesos, mientras que la empresa en cuestión ha mantenido un crecimiento sostenido en ventas.

Es lógico concluir que Guerrero y su mandamás, Juan Fernando Vallejo, han sacrificado la estabilidad económica de varias empresas y los empleos que estas generan para beneficiar a una sola. ¿Pero quién es? Se preguntaran los lectores, bueno pues la empresa que resultó beneficiada de la farsa de la descontaminación visual se llama EUCOL, Grupo Equipamientos Urbanos.

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