El New Orleans Colombiano

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alfonso otoyaPor Alfonso Otoya

@AlfonsoOtoya

Aunque a simple vista no sea tan evidente, existen numerosas similitudes entre la ciudad de New Orleans en los Estados Unidos y Santiago de Cali; la gastronomía, el baile, la cultura, la diversidad étnica entre otros son algunas de esas referencias que se observan al comparar las dos ciudades. También se presenta una similitud mucho más profunda. Tanto New Orleans como Cali se encuentran protegidas por un sistema de jarillones que evita las inundaciones producto de las crecientes de los ríos Mississippi en el caso norte americano y Cauca para nuestra realidad colombiana.

Sin embargo, existe un hecho que no podemos dejar que se convierta en una similitud; el desastre ocurrido en Agosto 29 de 2005 con las fuertes lluvias y mareas ocasionadas por el huracán Katrina. Si bien en nuestro paradisiaco clima tropical y a 1.000 metros de altura sobre el nivel del mar resulta casi imposible la presencia de un huracán; las marcadas temporadas de lluvias, el escaso mantenimiento que se le hacía al jarrillon del Rio Cauca y los asentamientos subnormales sobre éste podrían ser premonitorios de una catástrofe similar a la de Katrina en New Orleans.

De romperse el jarillon del Rio Cauca y bajo un escenario de fuerte invierno, las aguas del rio inundarían 3.730 hectáreas, todo el margen oriental de la autopista Simón Bolívar desde el canal CVC sur hasta la avenida 70. En esta área de la ciudad viven 860.000 personas que se verían directamente afectadas por la inundación y el 80% de Cali se quedaría sin agua potable durante cinco meses, sin mencionar la situación que se padecería en la prestación de otros servicios públicos como energía y alcantarillado donde el impacto sería generalizado.

Para prevenir este terrible escenario, desde el 2012 el Fondo Adaptación, la alcaldía de Cali, la CVC, EMCALI y la GIP vienen trabajando y hoy ya se ven resultados. Los 26 kilómetros de jarillon ya se encuentra en procesos de reforzamiento y elevación, se taponaron todas las cuevas de hormigas arrieras, la rehabilitación de las lagunas de Charco Azul y El Pondaje se encuentra en proceso de contratación y de las 6.000 viviendas que se deben reubicar, 1.063 ya están disfrutando sus nuevos hogares. Adicionalmente, se tienen contratadas y en construcción mil viviendas más para así tener a finales del 2014 cerca del 35% de los hogares reubicados.

 Aunque los avances en infraestructura son importantes y su financiación está garantizada, esto no nos salva de poder vivir una crisis como la de New Orleans en el futuro. El gran reto que afronta este macro proyecto de más de 1,2 billones de pesos es su sostenibilidad en el largo plazo. La reubicación de esta población tiene que ser de carácter permanente y el mantenimiento tanto de los jarillones como del espacio público que se liberen debe perdurar en el tiempo para que así estas obras de infraestructura cumplan con su objetivo. El componente social es fundamental para garantizar que las familias reubicadas puedan aceptar y sentir arraigo en su nuevo hogar pero al mismo tiempo que las comunidades receptoras no estigmaticen y rechacen a sus nuevos vecinos.  Es indispensable que estas familias no retornen y que nuevos asentamientos no sean permitidos puesto que estos fenómenos son los que generan el deterioro del jarillon en el largo plazo y no existe infraestructura o mantenimiento que lo pueda evitar.

Cali tiene la oportunidad y la está aprovechando de parecerse a New Orleans en la explotación de su potencial turístico y cultural. A la vez no debe repetir los errores de otros tiempos donde se abandonaron las áreas de protección del rio Cauca que perfilaban a Cali como una New Orleans latinoamericana también en las catástrofes.

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