El nuevo plan de los Separatistas Catalanes

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Escocia no ablando el espíritu secesionista en el resto de Europa. Por lo contrario. De esta experiencia se extrajeron importantes enseñanzas para quienes en el continente buscan construir nuevos estados. Este es el caso de la Comunidad Autónoma de Cataluña. Donde su presidente Artur Mas anuncio esta semana un ambicioso plan que busca consolidar la independencia de la región española en 18 meses. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, inmediatamente señalo la ilegalidad de cualquier intento que comprometiera la unión territorial de España. El apoyo con el que cuenta Mas en Cataluña, sin embargo, le permite obviar las amenazas que provienen desde el gobierno central. Y, tal vez, alcanzar la escurridiza hazaña de liderar su propio estado.

Ya existe un precedente importante. El pasado 9 de noviembre se celebró un referendo para definir el futuro de Cataluña como país. En este el 81% de los participantes votaron por transformar a la región en un estado interdependiente, sin ningún vínculo administrativo con España. A diferencia de Escocia, el referendo de los catalanes estaba cubierto por un ambiguo marco legal. Si bien las autoridades regionales avalaron la consulta popular, Madrid no acepta ningún proceso que desintegre su geografía. Lo que le da a este evento una dimensión más simbólica y menos tangible.

A pesar de las barreras legales, Artur Mas quiere usar el capital político que representa el masivo apoyo a la causa del nacionalismo. Por esto diseño un ambicioso plan que busca obtener la independencia por el camino electoral. El primero de los siete pasos consiste en crear una lista que aglomere todas las fuerzas independentistas para unas eventuales elecciones. Esta lista unitaria busca crear una coalición que favorezca desde la legislatura catalana los intereses secesionistas del actual gobierno. Mas podría encabezar esta lista en representación de su partido, el nacionalista Convergencia y Unión.

Una victoria del bloque independentista estaría seguida de los anuncios formales. Con este mandato las autoridades catalanas le informarían a España y a Europa su intención de crear un estado soberano e independiente. El tercer paso sería negociar. Mas asegura que no será suficiente con anunciar sus intenciones. Si es necesario negociar algún aspecto del nuevo estado con España, esto se podría lograr con la intermediación de un mediador externo. La idea, según el líder catalán, es crear unas condiciones que beneficien a todas las partes involucradas en esta impotentica situación.

Luego de anunciar y negociar, Mas propone que la legislatura deberá diseñar la estructura del nuevo estado. La creación del Consejo Asesor para la Transición Nacional en 2013 tuvo como intención facilitar este proceso. En este paso Mas resalta la importancia de promover mecanismos de comunicación entre el organismo facilitador y la legislatura. El quinto punto sería un proceso complementario al anterior. Para esta instancia las bases de una constitución catalana tendrían que establecerse en un proceso participativo que incluya líderes de diferentes sectores de la sociedad. Incluso, si fuera necesario, algunos puntos podrían ser negociados con el Gobierno de España.

Mas ve necesario que el ejecutivo tenga una mayoría garantizada en la legislatura para que la Gobierno Catalán siga funcionando con normalidad. Una legislatura hostil al ejecutivo podría traer serias dificultades para todo este complejo proceso. Finalmente, si todo marcha de acurdo con lo planeado, una consulta popular definitiva tendrá lugar en 18 meses. En este nuevo referendo los catalanes, según Mas, tendrán pleno conocimiento de las consecuencias de su voto. En otras palabras, los ciudadanos podrán saber los detalles sobre la constitución, la estructura y las relaciones internacionales del nuevo estado.

La Euforia caracterizo el anuncio de este plan. Ante un auditorio que lanzaba consignas independentistas, el presidente catalán explicó los detalles su osada idea mientras invitaba a la unión. Sin embargo, ni el apoyo popular ni el mediático garantizaran el éxito de este proyecto. El miércoles, inmediatamente después del anuncio de Mas, Mariano Rajoy reitero nuevamente la inviabilidad legal de cualquier iniciativa separatista. Adicionalmente, líderes de otros partidos catalanes se han mostrado escépticos ante la propuesta de construir una lista única. Como en el caso del partido Izquierda Republicana, donde su líder Oriol Junqueras no considera la unión prudente a pesar de simpatizar con la secesión.

Europa ha redibujo sus fronteras una y otra vez. Se pensó que con el fin de los regímenes totalitarios y el triunfo de la Unión Europea a finales del siglo XX, la composición territorial de la región se mantendría estable. Pero esta presunción pude cambiar. Si bien la Unión Europea logro consolidar cierto grado de identidad continental, los ánimos nacionalistas no han mermaron aun. En Holanda, Gran Bretaña y los Balcanes, al igual que en España, el discurso separatista es cada vez más utilizado por políticos de diferentes corrientes. Seguramente la más reciente crisis económica sumada a un creciente flujo de migrantes no-Europeos ha impulsado con más fuerza las identidades locales y los ánimos secesionistas.

Está por verse si el plan de Más lograra su objetivo en el próximo año y medio. Lo único concreto es que el 2014 fue un ano que revivió el espíritu separatista que ha acompañado a Europa por buena parte de su historia. Hoy existen circunstancias que han persuadido a los europeos a abandonar su identidad continental para reforzar su apego a las costumbres locales. Por ahora el los independentistas europeos fallaron es su primer intento en Escocia, falta esperar si la voluntad ya comprobada de los catalanes lograra vencer los obstáculos legales que los leja de su objetivo.

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