El patrioterismo del Galeón

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Por Camila Zuluaga

@zuluagacamila

Estamos sumidos en esta época decembrina en una agitación patriotera desatada por el presidente Santos, al anunciar su férrea defensa y enfrentamiento con España sobre la propiedad colombiana del galeón San Jose.  Y más allá de saber si se tiene razón o no, acerca de la legitima pertenencia de los tesoros que allí se encuentren,  apelar al nacionalismo resulta siempre peligroso porque, como dice un gran amigo: “yo como el clásico creo que muchas veces la patria es el refugio de los canallas”.

La conquista de América y los abusos que en ella se cometieron  estará siempre marcada de manera dolorosa en la memoria histórica de los que habitamos este continente.  El sentimiento de pertenencia,  y el querer dignificar un pueblo a través de la disputa de unos lingotes de oro que iban de las américas hacia España unos siglos atrás, es el lógico resultado de quienes entre sus raíces sienten que siempre se les ha quitado todo.

Sin embargo, más allá de las emociones, es  importante ser ecuánime a la hora de analizar este tipo de situación. Argumentar que el oro que iba en aquel barco era robado de Colombia  y por eso nos pertenece, no podrá ser utilizado, pues no precisamente era de estas tierras que habitamos. Era un compilado de riquezas peruanas, ecuatorianas y nuestras.  No en vano ya ha salido el presidente Correa a proponer que lo encontrado en el botín debería ser repartido entre todos los países.

El debate se ha establecido dentro de la opinión pública, y tal vez de allí debería salir para dejarlo en manos de los conocedores del derecho internacional y marítimo, para que a través de la sabiduría jurídica se tome la decisión  correcta. Pero no parece ser esa la intención del gobierno; tal vez, como dice también un buen amigo español, puede que Santos este apelando a esta reacción nacionalista por el recuerdo de la pérdida de la soberanía del mar con Nicaragua, para evitar un revolcón en la opinión pública y recuperar el crédito interno. Pues ahora nuestro presidente aparece como el gran defensor de Colombia frente a la voracidad de los españoles, así como lo hace su homologo vecino, Nicolás Maduro, ¡Que viva la patria!

Lo que realmente deberían contarnos, en vez de estar apelando a nuestras entrañas patrioteras, es: ¿Quiénes son los socios de Colombia en la búsqueda del Galeón? ¿Cuánto les pagamos por la exploración conjunta? ¿Se llevarán estos un porcentaje de lo que se encuentre? ¿Cuánto pagaremos a los abogados que nos asesorarán internacionalmente? Pero sobre todo  ¿Cuándo empezaremos a saber qué hay allí dentro?

Una cosa más: La actitud desafiante del Fiscal Montealegre, restregándole al país, sin sonrojo alguno, la permanencia de Natalia Springer dentro de la fiscalía, es una afrenta a los colombianos, pero así mismo la demonstración de que por su cabeza rondan ínfulas de reyezuelo y de estar convencido de poder hacer con dicha institución lo que bien le venga en gana.

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