El precio de los combustibles y su efecto en la competitividad del país

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CynthiaPor Cynthia Vanessa Lewis Torres*

Ya van más de tres años desde que empezó el debate sobre los altos precios de los combustibles en Colombia; sin embargo, el resultado ha sido nulo, pues aún seguimos pagando muy caro la gasolina que producimos, incluso más cara que en los países a los que les exportamos.

Es triste ver cómo nuestro país, con el ánimo de volverse más competitivo frente a el mercado internacional, no hace los más mínimos méritos para lograrlo. Es inaceptable el hecho de tener que pagar más de tres veces de lo que le cuesta la extracción de un barril de petróleo a Ecopetrol S.A., pues a ellos les cuesta entre USD$28 y USD$30 y nosotros le tenemos que pagar entre USD$99 y USD$100.

Se vuelve difícil entender que los países a los que les exportamos nuestro petróleo lo puedan vender más barato que al interior de Colombia; y les expongo ejemplos, teniendo en cuenta que los colombianos pagamos USD$4,20 : Estados Unidos, el mayor comprador del mundo, lo vende a USD$3,57 , el equivalente a $7.304 colombianos; y otro es el caso de Ecuador, que lo vende a un precio 2,5 y 3 veces menor que en Colombia –según de quién hablemos, porque recordemos que el campesino tiene subsidio en este producto–.

El precio de los combustibles y su efecto en la economía se puede analizar estableciendo su relación con las variables que define el Foro Económico Mundial para medir la competitividad de un país. Una de ellas es la infraestructura. ¿Cómo pretendemos ser más competitivos o, como dicen algunos, subir puestos en materia de competitividad si no contamos con la infraestructura adecuada para transportar nuestros productos? Pongamos las carreteras de  Buenaventura de ejemplo: en la mayoría de su trayecto, los conductores de carga se enfrentan con las dificultades para transitar, lo que los obliga a estar parando, eso implica ‘bajarle el cambio’ al vehículo y, por ende, hay una mayor succión de combustible. Y como debe ser lógico, quienes asumen dichos costos son los consumidores,  y las consecuencias, el país completo. No tiene explicación que cueste mucho más transportar carga al interior del país que traerla hasta el puerto marítimo. Finalmente vemos que empresas multinacionales cuya antigüedad data de los años cuarenta se están yendo de Colombia porque les resulta mejor importar sus productos que generar empleo y pagar impuestos en este país.

Vale la pena mencionar que lo que vivimos en la actualidad es el producto de las decisiones que han tomado nuestros pasados dirigentes, que al parecer todo indica que buscaban un beneficio propio. Hay que rescatar el hecho de que cada día más personas se dan cuenta de la importancia que tienen los combustibles en la dinámica económica del país, y que por lo tanto no deben esperar a que los otros se pronuncien, sino expresar su inconformidad general.

Un mensaje para la sociedad y otro para el Gobierno: a los primeros, la invitación a unirnos y asociarnos en pro de una sola causa con los precios de los combustibles –con argumentos fuertes y acciones contundentes–; y al segundo, replantear la estructura de precios de los combustibles teniendo en cuenta el bolsillo de los colombianos y la importancia de ser competitivos con el resto del mundo frente a los acuerdos comerciales en vigencia, a los firmados y a los que están en estudio.

*Analista económico
Grupo Multisectorial

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