El referendo y la paz

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Camila ZuluagaPor Camila Zuluaga

Acuerdo de confidencialidad y compromiso para no salirse de la agenda pactada fueron  puntos que se estipularon cuando se estableció la mesa de diálogo entre el Gobierno y las Farc.  Hoy, que estamos atravesando  momentos de tensión entre los negociadores, muchos analistas consideran  que es apenas normal  lo que está sucediendo con el proceso colombiano. Sin embargo, es importante saber cuáles son esos puntos de tensión  y desacuerdo que han llevado a la Mesa a la situación actual.

Decir que la idea del referendo, anunciado por el presidente Santos hace ya algunos meses ante el país, tiene como único objetivo ser un mecanismo para refrendar los acuerdos a los que se lleguen en La Habana es lo mismo que querer tapar el sol con un dedo. Sería muy ingenuo no tener claro que esta decisión del presidente  tenía además la intención de agradar a la galería y de sumar puntos para su reelección.

Esta decisión la tomó el presidente por las constantes críticas de sus opositores, por el descontento de los colombianos con su gobierno y, lamentablemente, debo decirlo, con el proceso de paz. Y digo que lamentablemente porque esto convencida de que solo a través del dialogo encontraremos una salida negociada al conflicto.

No obstante, además de electorero y de querer agradar a todo el mundo, el anuncio tenía otro elemento contraproducente: que no se había  discutido antes  dentro de la mesa, o por lo menos eso fue lo que dijeron las Farc, aunque cuando se lo pregunté al presidente en una entrevista radial, él me dijo que  los guerrilleros sabían que este  anuncio se iba a dar. Como siempre, es la palabra del uno contra la del otro.

Lo que sí es cierto, más allá de todo, es que hoy hay posiciones encontradas.  Ni mas faltaba, de eso se trata una negociación. Por un lado, las Farc están convencidas de que lo que se necesita para sellar un acuerdo es una asamblea nacional constituyente, pero por el otro, el Gobierno quiere el referendo. A eso hay que encontrarle una salida: quienes están sentados en la mesa sabrán cómo hacerlo.

Lo que sí quiero dejar claro es que si bien el referendo es una estrategia pensada y estudiada por el Gobierno, y seguramente no la sacó del sombrero, aquí tenemos un proceso que está pegado, en cierta medida, a la reelección del primer mandatario. Eso es lo que se tiene que tratar de conciliar, no hay nada que le haga más daño al proceso que estar ligado al nerviosismo y a la incertidumbre del presidente en torno a si va a ser reelegido o no.

No se debe direccionar la política de un país por el camino de lo que es más conveniente y popular para el objetivo de la reelección, y mucho menos si se trata de un proceso de paz.

Una cosa más: Continúan las encuestas… La más reciente hace la medición que antes no habían querido hacer: enfrenta a Germán Vargas contra Juan Manuel Santos. Muchos advierten que ese escenario es imposible, pero yo sigo sosteniendo que en el mundo del poder todo se ha dado y los que están en él piensan que todo se vale. En los resultados de esa posibilidad, presentada en la encuesta de Ipsos Napoleón Franco, el exministro arrasa con el presidente, y de lanzarse solo, ganaría en primera vuelta. De ese posible escenario solo quiero que no se nos olvide una cosa, para luego no arrepentirnos: de llegar Vargas Lleras a la presidencia, una posibilidad de diálogo con las Farc es casi que impensable.

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