El saurio topa la tarde

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el saurio topa la tardePor Patricia Suárez

*Dejo en las manos del lector el generoso comentario de la poeta Gloria Cepeda esta gavilla de inquietudes para que en ellas guarde el mejor de sus rincones.

Pertenecemos a un país de tradiciones inveteradas y no es la poesía y, sobretodo la escrita por mujeres, excepción de la regla. Por eso este libro, deconstructivo y libre, inaugura la lúcida poesía femenina que despunta en Colombia.

La ambivalencia del humanismo académico  reside en una visión unilateral, cito este árbol de semilla prolífica porque a su amparo la bestia se hizo hombre y habitó entre nosotros.

Todos sabemos que la periferia y el epicentro liricos vienen de ahí y que ahí afloran sus triunfos y fracasos; por lo tanto este saurio que: “Bebe la luz naranja de los soles” , representa un hito en la saga poética que nos señala –o nos señaló hasta hace poco- como uno de los grandes monocordes del continente.

Cuando se trata de sopesar una contextualización literaria diferente a la ya conocida, solemos llamarla de ruptura. Pero sucede que esa disidencia no es sólo un fenómeno generacional: más allá de cualquier consideración responde a requerimientos saludables, porque ninguna sombra  ha de enturbiar la blancura que nos pertenece, ni desdecir de nuestra integración armónica ni de nuestro parentesco estelar.

Es notable el equilibrio logrado por la autora en poemas como el titulado “Fragmento”: el horror de la vida, el zarpazo que nos abre de la frente a los pies encuentra en estos versos adecuada transmutación. Después de retar al monstruo tutelar la  poeta apela a un lenguaje sintácticamente novedoso para develar la identidad del abismo: “Amorfa esclavitud es el silencio”.

Enfatizo en el conocimiento-numen abocado al logro pleno en la obra de Patricia Suárez. El intelecto cultivado y eso que Herbert Hills  llama con acierto “oído poético”, acogen como propia su estrella. Si José Asunción Silva y Luis Vidales respondieron, Patricia Suárez se nos muestra consciente de la responsabilidad que asume ante su tiempo y su escritura.

Muchas líneas podría escribir acerca de este libro, El Saurio Topa La Tarde. Decir, por ejemplo, que el conocimiento de disciplinas regeneradoras y guardianas del Olimpo ancestral y su aplicación gráfica u oral no representan obstáculo para intuir la frescura del texto, la versatilidad metafórica o la reverencia ante la cábala del universo.

Sin caer en la poda implacable que caracterizo los movimientos vanguardistas de principios del SXX, la poeta bogotana se regodea con cautela en el almíbar y la lumbre para luego abrirse entre poemas breves y cuartetos lúdicos de admirable factura, textos en los cuales la prosa lírica cumple su cometido más significativo y respetable.

En cualquier lugar del planeta la historia de la poesía se resuelve en capítulos aparentemente circunstanciales. En la nuestra, ubicada entre las lunas del Nocturno, la herrumbre parnasiana, y los amagos lapidarios de un Nadaísmo inoficioso, la poesía femenina empieza a clarear.

Por lo tanto la voz de Patricia Suárez es un grito insular.

Este libro puesto a andar en un tiempo de muerte, reivindica los sueños y la diáspora poética a la que no debemos temer porque, acorde con el Aquí y el Ahora, regresa a decirnos que sólo en la renovación dialógica y punzante se prolonga la vida.

Gloria Cepeda Vargas/ Ensayista y Poeta

FRAGMENTO

Divisible hasta el infinito/la holladura/ la llaga/ la duda esclarecida/frente al horror del vacío/.  Huella de los elementos/ en el dolor primero/ forraje de tiempo que devora/ peregrina belleza/ ¡Vientre! ¡Vértigo!/.  Olvidando el sonido en la entraña reseca/ otea la noche un devenir profético/ la unidad se evapora/ la verdad se diluye/ amorfa esclavitud es el silencio

DESTERRADOS

III

Tejados de hollín surcan los ojos del odio/  el silencio quema el frio de la aldaba/ la vieja puerta roída de cómplices arañas/ azota las horas/.  Nada en el recodo calcinado de la muerte/ ni el canto de la niña sin piernas/ o las manos de fuste de una anciana/ bajo el alero de un geranio/ invadido de hierbas y gusanos.

IV

Vuelve la caricia dormida/ jirones de viento en la hondonada/ precipita los mármoles/ sobre el lecho vacío de su cuerpo/ duelo en la penumbra de los días/ infinitos golpean la ventana/y las estrellas mueren a la altura de mis ojos.

VI

Silencio de los campos/ Dios caído/ vientre guloso de tortugas que vuelan/ flores de lagarto en las comisuras / de la herrumbre sobre la tierra sola.

VII

Beben en los ríos/ las sombras de los otros muertos/ los que vinieron con su quilla / a rasgar hendiduras de la tierra/ ¡servidores de la muerte! /no vayan/ con sus alas oscuras/ a rosar el canto de la historia/ las manos de los sueños.

XVI

En los pies de la noche / ácido sobre la frente lisa/ lira en las cuencas de la farsa/ y en la tierra sin cielo pájaros de metal/ bombardean las raíces de los siglos/ nada se parece a la sombra que vuelve/ en diminutas ironías/ a lavar el rostro de un camino asaltado/ hallazgo en el grito/ queja de horror/ corazón solitario en los barrancos.

ORACULO

De luna en luna/ la seda del Cristo deja su mota/ en la punta del iris y reserva al porvenir/ a la palabra que suma y adiciona/. Ley de leyes/ en las esferas del sonido/. Infierno y fábula / la ceniza no vence el lomo de la hormiga/ el intruso ha llegado a la hora de los relojes sin tiempo/cae la corteza y lloran en el bosque las maderas/. Inmóvil yace un gesto/. Salgo del sueño tras una larga noche/ aún en la vigilia su sombra/. Digna soy de su advertencia.

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