El sueño de mi hijo

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Por: Edilson Huérfano Ordoñez.

Twitter: @Padrehuerfano1

Sacerdote ortodoxo APC de Rusia , licenciado en educación de la universidad del Magdalena, estudios de teología y ciencias religiosa, gestión comunitaria, preescolar, experto en resolución de conflictos, conflicto social y armado colombiano. Integrante de la comisión política de la audiencia nacional por la paz zona norte del Cauca . Experto en procesos de paz con pandillas.

Papá tuve un sueño: ¿Cuál hijo mío? Papá era terrible! ¿Pero qué soñaste hijo? A tu edad todos los sueños son hermosos y en su mayoría son con ángeles y estrellas de colores, con nubes del color del arco iris. No Papá! Este sueño no era así. Tengo miedo, mucho miedo Papá. ¿Pero dime hijo mío? A tu corta edad los sueños son maravillosos, yo de niño soñaba cosas bellas, tan solo pensaba en jugar a las canicas e ir al rio y ayudar a tu abuela a llevar el agua a la vieja alberca.

Papá soñé que los peces de colores morían rápidamente, que de los ríos emanaban olores que producían ganar de vomitar, las montañas ya no eran verdes y había muchos hombres armados cuidando enormes maquinas que asesinaban lo verde por sacar metales que brillaban.

Soñé que los hombres se pelaban por los ideales de otros hombres y mientras eso ocurría, muchos niños como yo morían de hambre en las esquinas, y en las calles morían los abuelos ante la mirada indiferente de todos. En el sueño vi que ya no éramos dueños del agua, que tú debías de pagar para poder calmar la sed nuestra. Papá! Vi a muchas personas en las cárceles, estaban allá porque no estuvieron de acuerdo con los gobernantes, los persiguieron como se persiguen en el monte los animales por cazadores, a diferencia de los hombres, los animales lograron esconderse.

Soñé que en el campo ya no se producía alimentos, que para comer debíamos de comprar en almacenes extranjeros y que nosotros ya no éramos dueños de nuestra tierra. Ya nada nos pertenecía Papá, todo era de ellos. En el sueño Papá veía como eran golpeados quienes tenían el valor de enfrentar las cosas tan absurdas e injustas de los gobernantes de turno, ellos Papá acabaron con lo que era nuestro, y la gente moría haciendo filas para ver a un médico y el medico Papá no le importaba verlos morir, era como si le hubieran sacado el corazón.

Papá nadie quería ya hacer nada, todos eran como maquinas, todos parecían zombis, así como los de las películas. Todos se quedaban callados, pareciera como si no le importara a nadie ver rápidamente esa destrucción, lo triste Papá era que todos lloraban en silencio su suerte, pero tenían miedo de gritar y actuar, podía más la cobardía y preferían aguantar el dolor. Papá! ¿Verdad que es tan solo un sueño? Hijo mío: hasta el último segundo de vida, te puedo garantizar que hare hasta lo imposible para que lo que tu soñaste, sea eso, tan solo un sueño hijo mío, por una sencilla razón, el sueño que tu tuviste me ha despertado del sueño de la indiferencia en que estaba sumido.

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