El tren de Biden

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Por Óscar Gamboa Zúñiga

Al momento de escribir esta columna, la formula Biden-Harris ajustaba 72 días de haberse juramentado. Creo no exagerar cuando afirmo una vez mas que el pasado 20 de enero tanto en Estados Unidos como en el mundo entero se respiró un aire diferente, cargado de esperanza y algo de revancha por el cambio de estilo hacia una decencia y un talante que estaba en el piso dada la forma de actuar y las excentricidades verbales y de todo tipo del presidente Trump.

Las expectativas eran muchas y siguen siendo muchas, pero como nos enseñaron los mayores, en el desayuno se va conociendo cómo será el almuerzo. Con su actuar el presidente Biden ha ido derribando un mito con el que quisieron algunos meter miedo, el de la edad, como si una mente con buena salud, coherente y de sobrada experiencia no fuera suficiente para generar confianza.

El presidente Biden había expresado que su principal desafío era el de la pandemia del Covid 19 y esto lo ha venido enfrentando como una prioridad y en este sentido había expresado que en los 100 primeros días de su mandato estarían vacunadas 100 millones de personas, aquí se equivocó porque esto lo logró en menos de 70 días. Y cada día se avanzar en promedios que escalan en número de personas vacunadas.

Él sabe por su experiencia que aquí estará el punto de inflexión para reactivar plenamente el empleo y con ello la normalización de la economía. Y qué decir del paquete de estímulos que por 2,3 billones de dólares logró que el congreso le aprobara, con lo cual no solo se sostiene la economía y el poder de compra, sino que se esperanzan los ciudadanos.

El America Firts (primero USA) de su antecesor se convirtió como bien se decía en la campaña en un America Alone (USA sola, aislada), hoy el multilateralismo ha regresado y de qué manera. Haber convocado a 40 mandatarios a una cumbre sobre cambio climático es una señal muy seria del respeto, la valoración y el nuevo liderazgo de los Estados Unidos

En la conformación del gabinete, como decimos en nuestro argot, songo sorongo hizo historia al nombrar por primera vez a una mujer indígena Deb Haaland, como la secretaria del interior. Que buen mensaje, que se suma al nombramiento de Lloyd Austin y también por primer vez, a un afroamericano ni mas ni menos que como secretario de defensa.

La semana que termina, el presidente Biden anunció un ambicioso plan de infraestructura de por $2,3 billones de dólares.  Incluirá cientos de miles de millones de dólares para la construcción y reparación de carreteras, puentes, transporte público, escuelas y otras infraestructuras, lo cual creará miles de nuevos empleos y con ello la economía se sostendrá con vigor. ¡Viva Keynes¡ El pueblo de los Estados Unidos tiene razones suficientes para estar muy optimistas con el futuro de su gran nación.

Pero miremos ahora que pasa con Colombia. Creo que nunca se había sentido con tanto rigor en nuestro país un cambio de gobierno en los Estados Unidos, como se está sintiendo hoy. En el tema de La Paz y los DDHH, estaba cantado que el perfil demócrata carga siempre en su agenda el tema de los Derechos Humanos, y obviamente esta es la esencia de estructurar la paz en cualquier entorno, porque los DDHH no solo hay que mirarlos desde e respeto de derechos sino también el derecho a vivir dignamente. Bien, el mensaje desde Washington esta clarito, apoyo total a este tema y con ello a la JEP y a la implementación de los acuerdos de paz.

Sobre el tema de la lucha contra las drogas, ya el rio estaba sonando…no se olviden que cuando el rio suena…el informe de la comisión bipartidista lo había expresado; congresistas connotados como Gregory Meeks, presidente de la comisión de relaciones exteriores de la cámara también lo ha dicho, académicos de los dos países, políticos, periodistas, ciudadanos de a pie, en fin, raimundo y todo el mundo suman voces para decir que  es hora de explorar otros caminos para enfrentar esta, a mi juicio, hace rato perdida batalla contra el negocio de los narcóticos.

Pues bien, yo creo que con la doctrina que acaba de publicar el gobierno Biden-Harris ha, entramos a una fase de transición hacia un manejo diferente de esta pesadilla.

No es justo que los impuestos de los ciudadanos de Estados Unidos y de Colombia se sigan desperdiciando de una manera infame con unos métodos anacrónicos de lucha y que sigue costando muchas vidas, dolor, desesperanza y quien lo creyera, cada vez mas pobrezas en los municipios cocaleros, donde se incluyen desde luego un buen numero de la costa del pacifico.

Les propongo que nos montemos en el tren Biden-Harris porque en mi humilde opinión este tren trae consigo, esperanza, decencia, visión, un buen liderazgo, pragmatismo y algo a que se le teme mucho, la innovación.

Felices Pascuas de resurrección

 

 

 

OSCAR GAMBOA ZUÑIGA

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