Emergencia de sujetos socioambientales en el suroccidente colombiano

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Hernando UribePor Hernando Uribe Castro

Centro Interdisciplinario de Estudios de la Región Pacífico Colombiana, CIER

Acultad de Universidad Autónoma de Occidente

Es evidente que en las últimas décadas se ha dado un incremento importante de carreras tecnológicas y profesionales, pregrado y posgrado, en ciencias ambientales en las distintas Instituciones educativas de educación superior, tanto públicas como privadas[1], de la región del suroccidente, además de la existencia de centros regionales y observatorios medioambientales[2].

 Esto es muy importante porque además de que existen profesiones interesadas en el medioambiente, estas se suman a otras expresiones que, por fuera de la universidad, manifiestan también su interés por la defensa y la justicia ambiental, como sucede con los grupos ecológicos, las organizaciones comunitarias ambientales, las comunidades étnicas y campesinas. Igualmente, el surgimiento de asociaciones de vecinos o grupos de apoyo interesados en defender o exigir justicia territorial frente a los problemas que enfrentan en sus localidades o en sus territorios. Algunos medios de comunicación de prensa escrita se han interesado también por realizar denuncias e informar sobre acontecimientos en algunos lugares del territorio nacional.

 Y sumado a los programas académicos y a las organizaciones comunitarias, aparecen, de modo concreto, un conjunto de acciones colectivas de resistencia de parte de algunas comunidades campesinas y urbanas que enfrentan problemas ambientales o territoriales, provocados a veces por la ausencia o por la irresponsabilidad del Estado. Estas luchas provienen de tiempo atrás y hoy en día se visibilizan mucho más por la confluencia de actores, de tecnologías y de medios de información[3]. Estas expresiones son importantes porque entre todas configuran un renovado campo socioambiental en el que participan intelectuales, académicos, estudiantes, profesionales, comunidades campesinas, organizaciones, grupos étnicos indígenas, comunidades afrodescendientes y ciudadanos urbanos sensibles a la problemática. Emergen renovados actores más sensibles a la acción política, la defensa, la justicia, al conocimiento y al pensamiento ambiental, de los cuales la participación de los jóvenes parece destacarse.

 No obstante todo lo anterior, quedan varios problemas y uno de ellos está relacionado con cómo actuar en un país donde el Estado para desobligarse deja un gran espacio a la acción del mercado que lleva al máximo su modelo extractivista y devastador; donde la clase política y el gobierno parecen ser aliados del desastre ambiental, mediante mecanismos de corrupción, desinstitucionalización de las agencias ambientales; donde se nombran en los cargos públicos de gestión ambiental a agentes que otrora sirvieron a empresas privadas que más daño le han hecho al medioambiente del país[4]; donde la protesta social se criminaliza y el miedo a la denuncia y las repercusiones que eso tiene limita la acción y movilización.

 Unos sujetos socioambientales que tienen la tarea de enfrentar los estragos de un modelo económico capitalista que se expresa de diversos modos en el sistema regional, con impactos negativos para la dignidad humana y ambiental. Este es un proceso de construcción que requiere no solo del encuentro entre estos actores sino también de promover otra mentalidad sobre la relación indisoluble entre el medioambiente y la sociedad. Queda mucho todavía por hacer y por pensar.

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[1] Programas de pregrado como ingeniería ambiental, sanitaria, biología, administración de los recursos naturales, gerencia ambiental, y de postgrado como las especializaciones en educación ambiental, maestrías en gestión ambiental y recientemente el doctorado en ciencias ambientales, como el de la universidad del Valle que es Interinstitucional y en red con la Universidad del Cauca y la Universidad Tecnológica de Pereira.

[2] Centros como el CIER en la Universidad Autónoma de Occidente.

[3] Algunos ejemplos a lo largo del tiempo son: la defensa de la laguna Sonso hacia mediados del siglo XX y más recientemente la expulsión de los actores armados (legales e ilegales) del territorio sagrado indígena en Toribío Cauca. También se encuentra acciones de aquellas comunidades campesinas que frente a la caña de azúcar deciden cultivar diversidad agroalimentaria como las comunidades del plátano en Jamundí.

[4] Un caso concreto se tiene con el actual nombramiento de la Ministra del Medio ambiente Luz Helena Sarmiento en cuya hoja de vida se señala vinculaciones con empresas privadas como AMOCO Petroleum Company, Termo Santander de Colombia – AMOCO Power, Empresa Colombiana de Petroleos -ECOPETROL- y Cerrejón Coal Company.

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