Enfrentar la realidad

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En el 2013 en la ciudad de Nueva York, que tiene 8 millones de habitantes, se presentaron 333 homicidios. En Hong Kong, una ciudad con 7 millones de habitantes, 62 personas fueron asesinadas ese mismo año. En Londres, con 8 millones de habitantes, ocurrieron 69 homicidios en 2013. Y en Nueva Delhi, donde habitan 16 millones de personas, se presentaron 521 asesinatos en el 2012.

Nuestra Cali tiene apenas 2 millones 320 mil habitantes y solo en el 2013 se presentaron 1.909 homicidios… más que en Hong Kong, Nueva York, Nueva Delhi y Londres juntas. Si tomáramos todas las personas que perdieron su vida a manos de la violencia en Cali el año pasado, llenaríamos 12 buses del MIO y esa es una imagen macabra que es muy difícil de borrar.

No podemos negar que existe un problema de seguridad en la ciudad. Con sólo ver las cifras, podemos entender la razón por la que los caleños se sienten tan inseguros. La encuesta de victimización puede decir que no somos una de las ciudades más violentas, pero al final del día la encuesta de victimización es eso: una simple encuesta. Las cifras reales y crudas demuestran que sí estamos en medio de una ola de violencia.

Negarlo no va a solucionar nada. Negar esta realidad lo único que va a lograr es hacer sentir mejor a los responsables de este desastre; pero si de verdad queremos acabar con esta situación tan terrible, el primer paso es aceptar la realidad y enfrentar a los violentos.

Y ahí es donde está el fondo del asunto: tenemos que enfrentar los violentos, no podemos dejar que sigan imponiendo su voluntad de crimen y violencia por toda la ciudad. Para nadie es un secreto que en nuestra ciudad la impunidad es aberrante; los bandidos saben que las chances de ser capturados son muy bajitas y si por cosas del destino los cogen, en sólo horas van a poder estar en la calle otra vez.

Esto es un problema muy grave pues al final del día, los bandidos, como cualquier otra persona, van a tener más motivación para romper la Ley si saben que no los van a castigar. No hay que ser un genio para saber que la certeza de un castigo convence  a más de uno de no cometer un crimen, y el ejemplo más claro de esto lo vivimos con el tránsito: Desde que nacieron las fotomultas, la gente se comporta mejor tras el volante.

Necesitamos enfrentar al crimen, tenemos que declararle la guerra a los violentos y vencerlos de una vez por todas. La buena noticia es que ya tenemos el ejército para ganar la guerra. Nuestros policías, fiscales y jueces están listos para la pelea y quieren ganarla de una vez por todas. La mala noticia es que no han tenido los recursos para lograrlo.

No le podemos pedir a James Rodríguez que sea el mejor jugador del mundo sin darle unos guayos, unas canilleras, la hidratación y un uniforme; pues lo mismo ocurre con nuestra Fuerza Pública y nuestra justicia: Ellos no tienen los elementos mínimos para hacer su trabajo (por algo están protestando) y en mi opinión, por eso estamos perdiendo la guerra contra los violentos.

La plata está ahí, no es ilegal ni un pecado utilizar el presupuesto del Municipio, que se alimenta de nuestros impuestos para dotar a la Policía, la Fiscalía y la Justicia de todos los elementos necesarios para proteger a los caleños. Por falta de voluntad política de la Administración y los concejales, esto no se ha hecho: Cali le destina 15 mil millones a la seguridad, mientras tanto, Medellín, le destina 172 mil millones.

Sólo falta voluntad política para derrotar al crimen. El camino está listo para ser andado, nuestros valientes hombres y mujeres de la Policía, la Fiscalía y la Justicia quieren ganar esta pelea y saben cómo hacerlo; Démosles las armas y acabemos con este cáncer de una vez por todas.

Pablo Uribe

Twitter: @pablouribe90

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