Entre péndulos

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Entre los relojes que repara don Rodrigo están los más reconocidos a nivel mundial: el Ave María, El Catedral y El Campanero. Además de marcas reconocidas como la Junghan’s y la Jawaco

 

 A escasos diez metros de la Gobernación, se encuentra un hombre que realiza un trabajo poco usual en nuestros tiempos. Ni la tecnología, sinónimo de evolución, ha desplazado la labor casi ermitaña que realiza Rodrigo Vallejo Mesa.

En una caseta |pintada de azul y escoltada en la entrada por seis relojes pendulares de los más famosos en el mundo, este caleño le dedica horas a reparar y restaurar relojes del siglo anterior.

“Es importante que existan personas como don Rodrigo, pues hay muchas familias que aún conservan estos bellos relojes y necesitan de un buen técnico”, aclara William Moscoso, transeúnte del sector.

Hace 24 años decidió incursionar en la reparación de clásicos relojes que funcionan con péndulo y piñones. Mas de dos décadas de su vida han transcurrido entre péndulos y piñones. “Aprendí a reparar estos relojes en la relojería Don Quijote, ubicada en la calle 25 con carrera Primera, a un lado del edificio Belmonte”, afirma Rodrigo Mesa.

 Es importante recordar que los primeros relojes pendulares datan del siglo XIII y estaban compuestos por resortes y engranajes, para que funcionaran las manecillas.

Hoy en día se han remplazado los resortes, engranajes y ruedas por el péndulo (peso suspendido de una cuerda que cuelga libremente de la caja del reloj); su función es marcar el tiempo.

 “Los problemas más frecuentes que presentan estos relojes son la simbra (donde va el péndulo), los bujes (donde están los ejes del reloj) y la cuerda hecha de alambre resortado”, menciona el relojero.

A pesar de la fabricación de otros tipos de relojes como los de bolsillo, que datan de mediado del siglo XV, o de los relojes de pulsera, inventados entre 1914 y 1918, el reloj de péndulo revolucionó el mercado de las máquinas del tiempo, por el material utilizado en su elaboración. “Estos relojes han son muy buenos porque todas sus partes son en metal, no en plástico como los de ahora”, certifica Rodrigo.

Este oficio para muchos es de antaño por la existencia de otros dispositivos más modernos, pero para otros resulta un privilegio hoy en día contar con personas capacitadas en el mantenimiento de estas máquinas.

Con el trasegar del tiempo se ha distinguido el gremio por reparar los de fabricación coreana y alemana, cuya restauración hoy en día es casi imposible, pues son artículos de hace más de cien años. “Usted puede tener un reloj dañado o desbaratado que yo se lo reparo. Téngalo por seguro”, manifiesta Mesa.

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