¿Es el fin de las cadenas globales de valor?

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Por: Floro Hermes Gómez Pineda

Twitter: @Florohermes

Las cadenas de valor nacieron con el intercambio y apertura comercial entre regiones y países, pero fueron muy limitadas hasta el final de la década de los ochenta del siglo XX.

Sin embargo, a partir de la década de los noventa de la centuria pasada, las «cadenas de valor» se transformaron en «cadenas globales de valor» con el desarrollo de las telecomunicaciones, las tecnologías de la información y las aperturas de China, India y otras economías emergentes que ofrecieron mano de obra muy barata.

Pero, contra estas cadenas globales de valor (forjadas en décadas de internacionalización del capital) aparecieron resistencias ciudadanas crecientes porque las empresas globales trasladaban sus centros de producción hacia países con mano de obra más barata reduciendo los puestos de trabajo en el domicilio de la compañía.

La máxima expresión de este rechazo es Donald Trump, quien ha dedicado su gobierno a traslocar unos pocos miles de empleos hacia Estados Unidos, sabiendo que las cadenas globales de valor no podían ser removidas rápida ni fácilmente porque su objetivo es elevar las tasas de ganancia de las trasnacionales, de las cuales él es beneficiario.

Empero, apareció en China el coronavirus SARS-CoV-2, que provoca la CoViD-19, ocasionando el cierre de su economía, la interrupción de las cadenas globales de suministro como de las globales de valor, exponiendo la vulnerabilidad de éstas y mostrando que los llamados «beneficios de una fábrica mundial» son en realidad una fragilidad, máxime si estas cadenas demandan una fuerte inversión de tiempo y dinero para la supervisión de todos los procesos.

El resultado: la CoViD-19 al convertirse en pandemia evidenció la necesidad particular de cada país de asegurar suministros críticos como alimentos, elementos médicos, comunicaciones y las fuentes de energía; es decir, el manejo de fronteras y la necesidad de recuperar su control, por un lado.

Por el otro, la necesidad de aliviar la situación de los más desfavorecidos condujo a subsidios, rentas y ayudas temporales, que serán armas políticas para próximas y siguientes elecciones, lo cual rompe los mercados desregularizados tan necesarios para la existencia de dichas cadenas.

En conclusión: el intervencionismo de Estado, indispensable para combatir el contagio del SARS-CoV-2 pero, mortífero para las cadenas globales de valor, sumado a la necesidad de asegurar suministros críticos será visto como normalidad lo cual desbarata, teóricamente, las cadenas globales de valor.

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