Es posible el retorno de campesinos al campo en Colombia

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Miembro del Centro Interdisciplinario de la Región Pacífico Colombiana, CIER Universidad Autónoma de Occidente
Miembro del Centro Interdisciplinario de la Región Pacífico Colombiana, CIER
Universidad Autónoma de Occidente

Por Hernando Uribe Castro

Miembro del Centro Interdisciplinario de Estudios de la Región Pacífico Colombiana, CIER

Facultad de Humanidades, Universidad Autónoma de Occidente

Entregar “viviendas gratis” a miles de familias campesinas asentadas en áreas marginales de las ciudades colombianas, tal como lo viene implementando el gobierno Santos a través de programas asistencialistas como el programa de las cien mil viviendas gratis y, más recientemente, con el programa Vivienda Salario Mínimo, es urbanizar, desde lo que fomenta la identidad, aún más a los migrantes campesinos y quitarse de encima el problema de la necesidad de desarrollar programas y políticas públicas para que estas comunidades retornen al campo.

Si en los asentamientos informales en zonas periféricas de las ciudades existen comunidades campesinas, es porque estas llegaron ahí por diferentes motivos: desplazamiento por violencia, búsqueda de mejores oportunidades y por los efectos de la publicidad y los medios masivos, que venden la ciudad como escenario de éxito, entre otras razones. La solución a esta proporción alta de población campesina migrante no es urbanizarla, entregándoles casas de 35 m² en barrios construidos por urbanizadoras que sacan provecho de este negocio. La solución debe estar en que mediante políticas públicas, el Estado dé todas garantías para que puedan retornar al campo.

En el Valle del Cauca hay tierra monopolizada por la agroindustria cañera, cuya actividad tiene efectos sociales y ambientales nocivos para el territorio y para la sociedad. Una agroindustria que solo aporta al desarrollo sectorial y no al desarrollo regional. Parte de esta tierra monopolizada por cultivos de caña puede ser recuperada por el Estado a través de la expropiación (por vía administrativa, tal y como lo permite la Constitución Política, si fue adquirida ilegalmente) o mediante una negociación con los ingenios, para que estas sean entregadas a comunidades campesinas, que se encargarán de transformar esas zona planas en  áreas de producción de alimentos con miras a asegurar la seguridad alimentaria local, regional y nacional.

Los campesinos, organizados en asociaciones y cooperativas darían mejor uso y aportarían a la cadena productiva de alimentos frescos y más sanos en puestos y plazas de mercado, así como en supermercados locales. Se activaría, entonces, la producción en el campo, se recuperaría el campesino como actor social, se alivianaría la carga ambiental del valle geográfico del río Cauca y se daría una solución integral mediante una política pública de vivienda agroalimentaria para comunidades marginales de la ciudad. Esta propuesta implica la modificación sustancial del modelo de desarrollo, la distribución de la tierra rural en el Valle del Cauca y se lograría la transformación productiva y social.

Por ello, la solución no es entregar viviendas gratis en áreas urbanas a campesinos que han sido desplazados, sino abordar el caso mediante una Política Pública de vivienda agroalimentaria rural, para que estas comunidades retornen al campo, se recompongan como sociedad campesina, recuperen su identidad, su sentido y aporten a la seguridad alimentaria colombiana.

Estos son elementos necesarios para pensar la Colombia del posconflicto; ello implica diseñar una política de Estado clara que se enfoque en recuperar al campo y sus campesinos.

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