¿Escombreras para siempre?

0

leo quinteroPor Leo Quintero

En las ciudades modernas como las colombianas, lo que primero se pierde es el sentido  de pertenencia. Los ciudadanos sienten tan ajenos los patios urbanos, que no asimilan una responsabilidad suya frente a lo que sucede en su entorno y dejan todo siempre en manos de un mandatario local, o regional, o nacional, para que cumpla todo lo que el habitante de a pie no hace.

Uno de esos elementos sencillos y claros es el manejo de los escombros, que en Cali se ha convertido en un lio de mayor cuantía y gran cantidad de promesas incumplidas. Porque los contratos que suscribió el gobierno de la Capital del Valle no dejaron claro, no se puntualizó, no se definió, cómo sería esa tarea apenas entró en liquidación Emsirva. O quienes firmaron el contrato lo pasaron de agache y dejaron que el asunto se fuera en limpio, basados en una situación muy sencilla. No hay interventoría, ni quien tenga la fortaleza administrativa que haga cumplir los enunciados del contrato sobre el aseo entregado a tres empresas en una primera etapa.

La cuarta parte de la ciudad fue entregada a una de las empresas que se ganaron la contratación hecha por la Superintendencia de Servicios, y en esa materia el país conoce y tiene bien claro lo que ha ocurrido con los procesos de intervención de esta entidad del Estado.

Uno de los capítulos incumplidos por las empresas beneficiadas por el millonario contrato de recolección de basuras y ESCOMBROS (así en mayúsculas), fue pasado de agache. Por eso, ahora las obligaciones de los privados las ha tenido que asumir la administración caleña. Primero pretendió crear una empresa llamada Girasol, que el gobierno municipal no ha terminado de liquidar en el Concejo; mejor dicho, es  un muerto insepulto que sigue tragándose el presupuesto o capital asignado para operar.

Girasol tenía la obligación de atender los fallos de la Corte Constitucional sobre los recicladores del país y especialmente los de Cali, que fueron los primeros que le ganaron la pelea al Estado para que les entregaran el manejo de los residuos. Pero en Cali la obligación  de los privados se convirtió en un problema mayor de la ciudad, que aún no ha recuperado las zonas que se transformaron en escombreras permanentes. Ahora las llaman estaciones de transferencia. Como por ejemplo, la que está situada en la parte posterior de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales, PTAR, en Petecuy. O la ubicada en frente de los escenarios deportivos del barrio Mariano Ramos. O las numerosas que ahora invaden la avenida Ciudad de Cali, o la autopista Simon Bolivar. O la que queda atrás de la terminal de pasajeros, para solo mencionar algunas.

Los escombros son elementos que deprecian la ciudad urbana y más en Cali, ante la ausencia de un organismo que le exija a las empresas obligadas a esa tarea a cumplir con el contrato firmado con la liquidada Emsirva, Empresa de Servicios Varios de Cali, y sancione a los ciudadanos que boten los escombros en la calle o le pagan al primer carretillero para que los arroje en cualquier punto de la ciudad.

Y esa no puede ser la cara que le muestre la ciudad a quienes estarán en la ciudad durante la última semana de este julio y la primera de agosto, cuando Cali sea escenario de los poco promocionados Juegos Mundiales 2013.

En Cali la obligación  de los privados se convirtió en un problema mayor de la ciudad, que aún no ha recuperado las zonas que se transformaron en escombreras permanentes

Comments are closed.