«Eso es un mito, yo jamás he cambiado de Partido”: Roy Barreras

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Al senador Roy Barreras, como se diría en uso de buen caleño, todas las criticas “le resbalan”

Blanco de críticas por ser escudero de quien detente el poder, al senador Roy Barreras, como se diría en uso de buen caleño, todas “le resbalan”. Este médico cuyo caudal electoral esta en el Valle del Cauca, de donde no es oriundo, me dice, porque, según su punto de vista, nada de lo que se dice de él cierto.

Claudia Palacios: Senador Barreras, ¿usted es bogotano o caleño?

Roy Barreras: Yo nací en Bogotá, pero tengo el alma de Cali porque aquí crecí, aquí tengo mis hijos, mi corazón y mi familia.

C.P.: ¿Desde qué años vivió en Cali?

R.B.: En distintas etapas de la vida. Los primeros cuatro años de la vida y luego regresé a los 16 y me fui a estudiar y regrese a los 21 y desde entonces me quedé en Cali.

C.P.: ¿Su vida política la comenzó en Cali?

R.B.: No, la comencé como estudiante de bachillerato en Bogotá en las épocas de Luis Carlos Galán, del Nuevo Liberalismo. Fui coordinador de juventudes en la localidad de Usaquén y trabajé al lado de Galán y lo acompañé hasta que lo asesinó la mafia. Luego fundamos Cambio Radical con los sobrevivientes del Nuevo Liberalismo –Augusto Galán, Alfonso Valdivieso-. Y durante un periodo largo me dedique al ejercicio médico y en la práctica me retire de la política. Hasta ahora que hace 6 años estoy de tiempo completo en la política.

C.P.: ¿Y por qué eligió el Valle como sitio para renacer en política?

R.B.: Fue una decisión familiar. Yo regresé a trabajar al lado de mi padre que era anestesiólogo, hice mi vida y mi familia aquí en Cali y adelanté mi vida política en esta región. Mis posibilidades políticas se las debo todas al Valle del Cauca.

C.P.: Hablemos de su trayectoria política. Usted ha estado en varios partidos. Ha sido liberal, de Cambio Radical, ahora de la U. Fue muy uribista ahora santista. Eso le ha ganado la fama de oportunista. Por qué ha cambiado tanto.

 R.B.: Eso es un mito. Yo jamás he cambiado de partido. Yo fundé Cambio Radical y ahí permanecí hasta que expulsaron por defender al Presidente Uribe. Las veces que aspiré siempre lo hice por Cambio Radical. Yo nunca estuve en el liberalismo. No fue una decisión voluntaria. No tuve camino más adecuado que vincularme al Partido de la U, donde estoy. Hay allí una tendenciosa hipótesis porque si usted revisa la historia de prácticamente todos los dirigentes nacionales, por cuenta de la dinámica política que ha sido tan accidentada, han cambiado el partido. Y varias veces. Le menciono unos ejemplos. Peñalosa, el propio Presidente Santos, el propio Presidente Uribe que fue liberal oficialista, luego fundó la U y ahora está en el Puro Centro Democrático. Andrés Pastrana

C.P.: Pero es que esos que usted ha mencionado se han mantenido en sus principios, pero usted…

 R.B.: Eso es lo que ha ocurrido en el caso mío. He sido absolutamente coherente con los principios desde siempre. Cuando fundamos el Nuevo Liberalismo creíamos que era indispensable el divorcio de la mafia de la política lo que hemos sostenido toda la vida. Hace 20 años empezamos a defender las tesis de la autonomía territorial, vine a plasmarlo ahora con la reforma del sistema de regalías. El tema de la legalización de la droga, que no compartimos con el Presidente Uribe. Voté 7 veces contra la sanción al consumo. Mi tesis de grado fue sobre esos temas. Mis posiciones sobre el aborto y los derechos de la mujer son conocidas. Por supuesto mi posición demoliberal a favor de la solución negociada del conflicto armado es también una constante. El encuentro ideológico con el Presidente Santos ha sido la concreción ideológica de unos planteamientos que defiendo hace muchos años. Así que no he cambiado ni un solo momento. Otros han cambiado. Le pongo un ejemplo, el Presidente Uribe impulsó el reindulto al M 19, en el 2002 escribió en su manifiesto de los 100 puntos “quiero que los grupos armados ilegales se desmovilicen para hacer política sin armas y sin que los asesinen…” en eso sigo creyendo yo, él cambió de opinión.

C.P.: Déjeme que hablemos de la paz. ¿Usted votaría por algunos de los líderes de la guerrilla para algún cargo de elección popular?

 R.B.: Por supuesto que no porque no comparto sus posiciones ideológicas, pero eso no significa que desde la orilla en la que estoy no considere que deban abrirse caminos políticos para que ellos puedan defender sus opiniones ideológicas, que no comparto pero que en democracia y en paz deberían tramitarse a través del voto y no de la violencia.

C.P.: Usted está de acuerdo en que ellos puedan formar un partido político, aunque no votaría por ellos….

R.B.: Claro, yo lo defendí cuando impulsé el marco para la paz. Uno no puede invitar a un grupo ilegal a cambiar las balas por la palabra sin darles la palabra.

C.P.: ¿Incluso a quienes han cometido delitos de lesa humanidad sin que paguen condenas?

R.B.: Está clarísimo en el marco para la paz después de un año y medio de debate. Los máximos responsables de delitos de lesa humanidad no tendrán esa posibilidad. La ley estatutaria que reglamente el marco determinará con precisión quienes son esos máximos responsables y quienes puedan eventualmente ejercer una vocería política.

C.P.: Con respecto al tema del aborto sus posiciones también son conocidas, pero eso suena incoherente cuando usted respalda la  reelección del Procurador que es totalmente contrario a eso. ¿Por qué esa incoherencia?

R.B.: No hay incoherencia alguna. Le hago estas precisiones. Primero yo no elegí al procurador porque yo no era senador en esa época., pero estoy seguro que quienes lo eligieron no lo eligieron para estar de acuerdo con él sino para que ese funcionario ejerciera la disciplina con rigor. Es lo que Colombia ha visto en estos años, un disciplinador eficiente.  Creo que no se trata de estar de acuerdo con los funcionarios, sino de exigirles que cumplan con la Constitución y la ley. Segundo, en mi condición de Presidente del Senado que debe dar garantías a todos, le he pedido a los tres órganos competentes que enviaran al tiempo los nombres para que los tres ternados tuvieran las mismas garantías y solo la Corte Suprema de Justicia cumplió con ese encargo, el Consejo de Estado apenas lo hizo hace algunos días y aún el Presidente de la República no envía su candidato. Yo no puedo orientar mi voto porque mi responsabilidad es otra.

C.P.: Pero usted ha dicho que votaría por la reelección del procurador….

R.B.: No Claudia, me he cuidado de no expresar mi opinión, pero la expresaré en su momento una vez los tres ternados puedan hacer sus campañas con todas las garantías.

C.P.: Usted ha dicho que no va a volver al Congreso. ¿Usted termina su período y se acaba su vida política o qué va a hacer?

R.B.: Sí, tengo esa tentación. En el Senado llevo apenas dos años y por generosidad de mis compañeros rápidamente llegué a la Presidencia de esta Corporación y aunque hago mi trabajo con toda dedicación y pasión, la vida no solamente es la política. Yo, además de ser médico, escribo, publiqué una novela con editorial Planeta hace poco, tengo planes diversos que me llaman la atención y en principio preferiría no volver al Senado y más bien ayudar en los temas de la paz, si esto cuaja, porque el tema del postconflicto  y de construcción de la paz será un tema que nos ocupe en los próximos años o en el tema del debate internacional sobre legalización de las drogas pueda hacer un aporte.

C.P.: ¿Y qué va a pasar con sus votos?

R.B.: Yo tuve 50.000 votos por fuera del Valle del Cauca que son votos de opinión. Esos votos no son endosables. Habrá quien sea  capaz de convocarlos.

C.P.: Pero usted tiene un hijo que es concejal de Cali. De alguna manera, ¿esta idea de retirarse del Congreso es para dejarle el camino libre a su hijo?

R.B.: El hijo del panadero aprende a hacer pan. El hijo es muy joven. No tiene edad para ir al Congreso. Cumplirá con su período en el concejo de Cali de manera que no jugará en las próximas elecciones.

C.P.: ¿Hay alguien más de su familia que pueda recibir sus votos?

R.B.: Pues entendiendo que el voto de opinión no se endosa, pues es probable que cualquier ciudadano  inclusive alguien de la familia se pueda animar a hacer el trabajo proselitista pero no es esa la preocupación que tengo ahora. Tengo la gran responsabilidad de presidir el congreso, además de la tarea de la paz…

C.P.: ¿Usted siente que le ha cumplido al Valle del Cauca?

R.B.: Pero claro. Tengo la satisfacción de haber hecho la tarea con disciplina. Como coordinador de las regalías pude lograr que esta región reciba cerca de 300.000 millones de pesos anuales en los próximos diez años, cifras que jamás llegaron nunca al Valle. En el año 2010 llegaron solo 10.000 irrisorios millones comparados con los 300 mil de ahora. Pero además yo participé activamente en el relevo de la dirigencia que durante 10 años tuvo maniatado al Valle. Yo apoyé con entusiasmo al Alcalde Rodrigo Guerrero y al nuevo gobernador Ubeimar Delgado para derrotar a los que generaron el atraso de una década en la región. Con el bloque parlamentario hemos conseguido recursos para la crisis hospitalaria del Valle, el aeropuerto de Santa Ana en Cartago. He trabajado todos los días pero cada vez hay que hacer mucho más.

C.P.: Precisamente hay temas pendientes como el de EMCALI. Siempre hay nuevas condiciones. ¿Por qué no han movido efectivamente esto que es tan sensible para la ciudadanía caleña?

R.B.: Claro que hemos hecho innumerable reuniones. Hoy se construye una solución que es la escisión del componente de telecomunicaciones pero eso no basta si no se establece un plan de competitividad que haga a esta empresa pública y a las demás viables. Por eso hemos hecho el debate del 4G para evitar el monopolio que tendría como consecuencia la desaparición de EMCALI y también de ETB y EPM. Estamos en el camino de pedirle al Gobierno que garantice que los componentes de energía y acueducto también sean viables.

Incluimos en el presupuesto general de la Nación recursos para garantizarle el agua a Cali con el Acueducto de Timba. Hemos trabajado en otros temas como la descontaminación del Río Cauca, la doble calzada a Buenaventura que estaba trabada.

Hay un tema que no da espera que es el de la violencia. Tenemos los casos de El Dovio, donde han asesinado a dos hermanos del Alcalde, de Tulúa donde ha habido casos de violencia absolutamente terribles….

Varias cosas. El narcotráfico es una desgracia que acompaña a Colombia hace varios años. Infortunadamente no tiene una solución nacional sino que requiere una solución global. Mientras tanto tenemos que confrontar a las mafias especialmente en la expresión de cooptación de la dirigencia política. La recuperación del Valle del Cauca tiene mucho que ver en los últimos meses con esas decisiones afortunadas de los ciudadanos. Pero el Norte del Valle que ha sido abandonado por el Estado hace muchos años donde no ha habido proyectos de generación de empleo, donde se mezcla el narcotráfico con el desempleo y con la aparición del monocultivo que ha desplazado mano de obra campesina, ha facilitado el surgimiento de bandas criminales. Me he reunido con el General Castañeda y estamos insistiendo en incluir más recursos para el Valle. Una de ellas es un conjunto habitacional para mil policías que queremos que se queden en Cali, una central de interceptaciones y hay toda una estrategia de fortalecimiento de la Policía en el centro y el norte del Valle…

C.P.: A propósito del Valle, no le sonaría la gobernación

R.B.: No. Tengo descartado esos escenarios de gobierno local. Los problemas que afectan a la región son parecidos a los que afectan a todo el país. El atraso de infraestructura, la desconfianza institucional, la paz. Mi aporte ha sido apoyar los proyectos políticos que nos parecen convenientes y ajenos a las mafias.

C.P.: Le pregunto porque como ha insistido tanto con pedir la evaluación médica para el vicepresidente Angelino Garzón, quien ha dicho que quiere volver a la política regional. ¿No será que usted insiste tanto por la rivalidad política que han mantenido por años?

R.B.: En absoluto. Tal rivalidad además no ha existido. Simplemente yo no lo acompañé porque él decidió incluir a aquellos sectores políticos que consideraba inconvenientes. Hoy lo que debo decir después de que Angelino gobernó es que es un luchador, es un gran colombiano, es un buen hombre, pero esto no es un asunto de afecto, es un asunto de estado. Yo tengo la obligación constitucional y legal de darle claridad a los colombianos, sobre la figura del Vicepresidente y su capacidad de llenar un vacío de poder si se presentara. Incluso asumo la responsabilidad de haber dado un tiempo de espera, pero claro ese tiempo de espera significaba una debilidad institucional. Hoy las condiciones son otras, ha pasado el tiempo. Hemos dado un trámite previsto en la ley.  A los peritos no los hemos escogido nosotros, están previstos en la ley.

C.P.: ¿Cómo ha visto la crisis del transporte en Cali?

R.B.: La sociedad caleña, especialmente los transportadores tradicionales tienen que comprender que la ciudad tomó la decisión de modernizarse, que el transporte tiene que ser de todos y que eso afecta a todos. Unos transportadores tradicionales que se rezagaron porque o no se vincularon en su momento o porque no han aplicado a la chatarrización, deben entender que el camino tiene que ser el diálogo.

C.P.: Se dice que usted ha tenido una gran influencia en la Superintendencia de Salud, en repartir puestos ahí…

R.B.: Absolutamente, al superintendente lo cambiaron hace poco, no se por qué y no tiene nada que ver conmigo.

C.P.: ¿Usted no tiene ni un solo puesto adjudicado a alguien de su filiación política?

R.B.: Absolutamente ninguno. Pero hay que acabar con la hipocresía. Mi partido, el partido de gobierno, está ausente de las responsabilidades de gobierno y debería estar presente. Me refiero en que así como el Partido Liberal asume el Ministerio del Trabajo, el partido de la U debería estar presente en políticas de gobierno, solo tiene la responsabilidad del Ministerio de Minas y de Comercio Exterior que es bastante poco para el partido de gobierno. En mi papel de codirector del Partido de la U, yo si espero mayor participación en el gobierno y despejar esa hipócrita relación que hay entre los partidos y el gobierno. Quienes ganan tienen que gobernar y los otros tienen que hacer oposición.

C.P.: A dónde va a Cali, cuando va a Cali sin falta… antojitos de comida, de bailada…

R.B.: De comida si, de bailada no. Soy muy aburrido, no bebo ni rumbeo hace muchos años. Pero antojitos de comida sí. Me hace falta el aborrajado y las chicharronas. Las empanaditas del Obelisco que hace tiempo no puedo saborearlas.

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