Espacio Público

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alfonso otoyaPor Alfonso Otoya

Cali en los últimos años ha avanzando en la creación de espacios públicos, sin embargo los diseños de estas áreas no contemplan su auto sostenibilidad, quedando a la voluntad de la administración de turno el cuidado y manutención de los mismos. Muestra de esta situación es el espacio peatonal que se recuperó en las calles 13 y 15, en pleno centro de Cali. La intervención de METROCALI en el área generó andenes más amplios para el peatón, intersecciones bien señalizadas y estaciones con buena accesibilidad para los caleños. Desafortunadamente a los pocos meses de su entrega y por la desidia de la administración del momento, el espacio se llenó de vendedores ambulantes que hicieron prevalecer su derecho particular sobre el derecho general de la mayoría a usar ese espacio construido con el dinero de todos.

Pero este no es el único caso, afortunadamente existen otros lugares donde la presencia del municipio garantiza el derecho colectivo del espacio público como lo son el Bulevar del Rio, la plazoleta Jairo Varela, la Manzana T y Cristo Rey entre otros. ¿Fuera de permanecer limpios, bien cuidados y respetando el espacio público de manera ordenada, qué tienen en común estos lugares? Todos son administrados por la Corporación para la Recreación Popular. Entidad de carácter mixto, sin ánimo de lucro, que por más de 35 años ha prestado un valioso servicio a la ciudad administrando espacios públicos como el Parque de la Caña desde sus orígenes.

Sin embargo la discusión va un poco más a fondo. La semana pasada un concejal salió a denunciar sin fundamentos un supuesto cobro que se estaba dando en la entrada a Cristo Rey y los medios de manera viral hicieron eco a esta crítica. Luego de las aclaraciones pertinentes quedó claro que en Cristo Rey únicamente se cobra el parqueadero de motos y carros, independiente del número de personas en el vehículo, y no la entrada al monumento. Fuera de la discusión mediática, vale la pena analizar si es mejor usar el cobro de un parqueadero para el buen mantenimiento de un monumento o si por el contrario preferiríamos que este lugar se encontrara lleno de vendedores sin control como ocurre en la calle 13 y 15 del centro.

Modelos como el aplicado en el espacio público al frente del hotel Obelisco a orillas del Rio Cali en donde el privado es responsable del mantenimiento del entorno es una muestra de lo que se puede hacer para lograr aprovechar el espacio público y a su vez no impedir el buen uso del mismo por parte de todos.

El éxito en la administración del espacio público radica en tener una entidad seria, responsable y comprometida que ponga orden a los particulares que van hacer uso de las áreas y que los recursos provenientes de la explotación del lugar sirvan a su vez para el mantenimiento. Así el cuidado de estos espacios no queda supeditado a la voluntad de la administración de turno en destinar los dineros necesarios para este fin. Si los espacios públicos no tienen un doliente y por el contrario la responsabilidad del mantenimiento se reparte entre, el DAGMA (poda del prado, arboles y jardines), gobierno (seguridad y orden), planeación (fuentes y mobiliario urbano) y deporte (escenarios deportivos), la responsabilidad se diluye haciendo más difícil su seguimiento y control. La Corporación para la Recreación Popular ha demostrado poder garantizar el buen estado de los espacios públicos y debería ser la entidad llamada a gerenciar todas las nuevas áreas que se creen en la ciudad con el fin de que estas cumplan su objetivo y perduren en el tiempo.

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