Especie humana, entretenida y en destrucción

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Por Hernando Uribe Castro

Integrante del Centro Interdisciplinario de Estudios de la Región Pacífico Colombiana, CIER

Universidad Autónoma de Occidente

 

Pienso que a los seres humanos no se nos ha dicho toda la verdad con respecto a las condiciones reales de un planeta seriamente afectado por las actividades antrópicas. Y lo que se nos ha dicho, a pesar de la gravedad que reviste, al parecer no tiene la fuerza que requiere un mensaje de ese talante, para producir cambios significativos en el comportamiento humano ¿Por qué?

Porque nos han entretenido y este entretenimiento ha conducido a un descuido imperdonable con el planeta. El entretenimiento que se nos produce y que aceptamos a través de los distintos medios masivos y globales de comunicación ha banalizado la crisis ecológica y ambiental: un hecho tan grave como aquel que registró la Agencia Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) en diciembre de 2015, el polo norte no llegó a los -25 grados bajo cero sino que se mantuvo en 2 grados, fue opacado por lo ocurrido en la elección de Miss Universo.

Buena parte de la responsabilidad recae en las elites de poder global, que actúan a través de poderosas Corporaciones  que someten a los gobiernos y construyen el mundo a su modo. Las mismas que tienen gran influencia y dominan la masa de población global a través de los medios de comunicación, las redes informáticas, las políticas globales que actúan como políticas estatales y la creación incesante de un mercado de necesidades para una población que se esclaviza para satisfacerlas. Y también la responsabilidad recae en nosotros que jugamos ese “juego” perverso de consumir y consumir.

Elites, corporaciones y gobiernos nos anestesian de las preocupaciones ambientales porque de este modo garantizan la actuación extractiva sobre la naturaleza, la depredación de selvas y bosques, la transformación de la tierra, el agua y el aire como mercancías costosas.

Al tener unas sociedades preocupadas por las cuestiones ambientales, los individuos y grupos transformarían sus estilos de vida consumista por estilos de vida sustentables, lo que significaría asumir posturas y emprender acciones políticas a favor de la defensa y el cuidado de la naturaleza. Las repercusiones de este comportamiento sustentable afectarían negativamente la rentabilidad del negocio y se produciría la efervescencia de las protestas y de los movimientos sociales globales contra las corporaciones y los gobiernos.

Esto implicaría, por un lado, una reducción drástica del consumo de productos con un efecto negativo sobre la rentabilidad  de las empresas, y por otro lado, los gobiernos estarían expuestos a las exigencias, obligaciones y demandas de una sociedad civil vigorizada y sensible a la problemática y la crisis ambiental.

De este modo, una sociedad entretenida es una sociedad consumista, una sociedad ambientalmente responsable afectaría los intereses económicos de las elites, las corporaciones globales y de los gobiernos.

Han puesto nuestras mentes en otros asuntos. Por ejemplo, nos han hecho creer que la “felicidad” se logra con el consumo compulsivo,  y que para poder participar de esta vida de consumo debemos entregar nuestra vida al trabajo y a las deudas bancarias. Que teniendo cuentas de ahorro, comprando casa, vehículos, aparatos de última generación endeudándonos con créditos o hipotecas, participando de lo último en modas y haciendo de nuestros cuerpos artefactos expresivos de belleza, vamos a “progresar” y alcanzar nuestros sueños. Vamos a surgir y lograr la tan anhelada felicidad.

Este entretenimiento que experimentamos hoy con el fútbol, la moda, eventos globales, Internet, tecnologías, cine y música, etc., ha construido un ambiente relajado, de desinterés y ha puesto la destrucción de la vida lejos de nuestras preocupaciones. Incluso, ridiculizan tanto el conocimiento científico como los saberes ancestrales que han hecho el llamado por la gravedad de los impactos que el ser humano viene dejando en los ecosistemas naturales.

Por ello, un pensamiento ambiental que transforme las conciencias, las prácticas y, en consecuencia, los estilos de vida promovidas por el modelo de sociedad consumista por estilos de vida sustentables y respetuosos de la naturaleza, resulta tremendamente peligroso para el lucro de las corporaciones globales.

La especie humana está en la obligación de salir de su hipnosis, de actuar y de cambiar el rumbo de destrucción. Lo que se prevé para los tiempos que se avecinan en ésta, nuestra casa común, es sencillamente la destrucción total. Y mientras se reafirma ese proceso de destrucción que avanza a toda velocidad, quienes estemos vivos la vamos a pasar muy mal. De hecho, ya estamos experimentado los efectos de tan nocivo proyecto humano.

Somos hoy una especie humana moribunda e irresponsable que se entretiene fácilmente en su lenta agonía y muerte certera. O, en otras palabras, somos una especie moribunda, felizmente entretenida pero moribunda y agonizante, que camina a paso lento hacia su propio avatar. Llevándose consigo a otras especies y otras vidas que tuvieron la suerte de pagar el alto costo por convivir con nosotros, justamente, en esta pequeña porción del tiempo y del espacio cósmico.

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