¿Estaba preparado el municipio para asumir el recaudo de impuestos?

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la administración municipal no ha podido responder adecuadamente a la demanda de estos servicios
la administración municipal no ha podido responder adecuadamente a la demanda de estos servicios

El año anterior la Alcaldía se empeñó a fondo para dar por terminado el contrato de Sí Cali, que había trasladado a unos particulares la gestión tributaria del municipio. Fueron múltiples las quejas y denuncias sobre ese contrato y se contabilizaron en cientos de miles las pérdidas de la ciudad por su ejecución. A los malos resultados se sumaron varias ilegalidades y pronunciamientos de todos los órganos de control que recomendaban darlo por terminado.

Hasta ahí, “todo bien”, como diría El Pibe. Pero resulta que con el inicio del año hay una gran actividad en las oficinas de recaudo de impuestos: como empieza a vencerse el calendario tributario, la gente acude a pagar el impuesto predial. ¡Y la administración municipal no ha podido responder adecuadamente a la demanda de estos servicios! Las filas en los lugares de atención son enormes, no se han podido expedir loa paz y salvos que se requieren para poder realizar negocios inmobiliarios y hay grandes demoras en los trámites.

Lo que la gente se pregunta en Cali es porqué ha sido tan accidentado este tránsito, cuando en otras ciudades como Bogotá, Medellín, Cartagena, Bucaramanga el pago se puede hacer por Internet y desde un computador se baja la factura, se paga en línea y se tramita el paz y salvo. En Cali –en cambio- pagar los impuestos se ha convertido en una tragedia.

Al descontento por el mal servicio se suma la inconformidad por el incremento del valor como consecuencia de la actualización catastral realizada en algunas comunas el año anterior. La Secretaria de Hacienda cuya gestión ha sido aplaudida por muchos sectores de la ciudad justifica las razones de las incomodidades al incumplimiento por parte de Sí Cali en la entrega de archivos e instalaciones. Sea de ello lo que fuere esta ha sido una mala pasada que tendrá que revertirse en una mejora considerable de las finanzas municipales para que se justifiquen las dificultades.

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