¡Esto es América!

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Camila Zuluaga

Por Camila Zuluaga

Que “América Latina está de moda” es una frase recurrente por estos días en las publicaciones económicas del mundo. Se nos informa constantemente que los mercados emergentes de nuestra región son el objetivo de inversionistas que buscan duplicar su dinero. El arribo de medios de comunicación interesados en la materia es un indicador que refleja por qué nuestro continente y, también podríamos decirlo, especialmente Colombia se ha convertido en una región atractiva para la economía e inversión extrajera.

Me refiero a la llegada de publicaciones económicas como la famosa revista Forbes, conocida por calcular la riquezas de las personas más acaudaladas del mundo y hacer la lista de posiciones; fuera del constante el flujo de periodistas de los diarios económicos más influyentes de Estados Unidos y del planeta, como The Wall Street Journal. Cada vez es más común encontrar colegas extranjeros, que trabajan para medios económicos internacionales,  que han venido a Colombia a “cubrir” –como decimos en el argot periodístico– la coyuntura y los movimientos económicos de nuestro país.

Todo esto viene sucediendo de un tiempo para acá,  sobre todo en los años recientes, que se han caracterizado, especialmente para Europa y Estados Unidos,  por un proceso de confrontación con el debilitamiento de  la economía: millones de personas observan cómo se desvanece  su trabajo y capacidad adquisitiva.

Además de lo económico, América Latina políticamente también ha llamado la atención no especialmente de Estados Unidos, quien tiene fijada su mirada en Medio Oriente por sus ya conocidos conflictos en ese específico punto del planeta, pero sí de otros países en donde nos consideran de vital importancia. No en vano uno de los líderes más polémicos que ha tenido nuestro continente convocó a más de diez mandatarios a su funeral. Aunque tal vez algunos digan que se debía a la personalidad de Chávez y no realmente a la importancia de nuestra región en el mundo. Pero el hecho de que estas tierras, en este  momento histórico, produjeran un personaje de tales características hace que de una u otra forma  las miradas recaigan sobre nosotros.

Sin embargo, más allá de la importancia económica y política que hoy pueda tener el continente, y más allá de qué tan de acuerdo este usted conmigo en ese punto, es importante reconocer que América tiene la oportunidad de aportar al mundo mucho más que antes. Un pensamiento político y económico renovado, pero sobre todo esperanzador, es sin duda el primer punto de esa larga lista de elementos que tenemos por mostrar y entregar.

De tiempo atrás se ha venido advirtiendo que tal vez  la única esperanza en estos tiempos, en los que la desilusión asedia a las nuevas generaciones de las grandes potencias, está en nuestros países y en nuestros jóvenes. El pensamiento de quienes habitan estas tierras todavía no está  viciado tan radicalmente por los paradigmas del viejo continente y las economías del “primer mundo”.

El anterior es el gran reto que debemos sumar a la larga lista de los que ya tenemos: la eliminación de la pobreza, el analfabetismo, las diferencias sociales y, en ciertos casos, la violación de los derechos humanos. Así lo ha dicho, quien por estos días es una de las razones por las cuales América Latina está de moda, Jorge Bergoglio, el cardenal argentino elegido papa.

Bergoglio, quién escogió llamarse Francisco, ha sido un convencido de que  el mayor reto de nuestra región es eliminar esa falencia estructural que tienen los manejos económicos y políticos de nuestros países, que provoca  el panorama más atroz que se pueda encontrar en una nación: la pobreza.

Así que este es el momento de nuestro continente: los ojos económicos se ciernen sobre nosotros, el mundo Católico igual. Es, entonces, momento de trabajar en busca de resolver aquello que hoy falla en nuestro sistema social, aprovechando la coyuntura que se nos presenta.  Porque como lo cantaba Nino Bravo, ¡Esto es América!

Una cosa más: Frente a la discusión que existe debido a lo expresado por el senador Juan Mario Laserna de que la paz es un buen negocio para el país, no me cabe duda de que así es. Y si no lo fuera, igualmente valdría la pena, pues la paz es la apuesta social más importante para Colombia.

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