Mitos De Los Ijcas

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CUENTO 4 Y 5

Esta semana en ESTRAVAGARIO traemos al arquitecto y antropólogo  Santandereano Álvaro Chávez Mendoza, quien nos dejó a los 55 años un gran conocimiento sobre la cultura indígena en Colombia. Vale la pena ahondar un poco en la vida de este antropólogo quien llevó a cabo, entre 1973 y 1981, junto con Mauricio Puerta, una de las labores más fructíferas de su vida profesional, en las áreas de arqueología y etnografía. Allí estudió los templos funerarios, los hipogeos, la cerámica y la Alvaro Chavez FOTOestatuaria (en Aguabonita rescató del río la estatua bicéfala); y con la misma devoción y rigor, las características del grupo indígena Páez, habitante de la región. Su formación profesional y su sensibilidad le permitieron, a partir de una vasija o de una mano de piedra, rastrear las huellas y reconstruir formas de vida, niveles de desarrollo, costumbres y creencias de pueblos ya desaparecidos. Investigó acerca de las culturas prehispánicas y de los grupos indígenas actuales, en el Instituto Colombiano de Antropología y en el Museo de Artes y Tradiciones.

Estos mitos transcritos en el esplendor de su carrera fueron publicados en ESTRAVAGARIO el 11 de mayo de 1975, y fueron un gran legado para el trabajo etnográfico de la región de la Sierra Nevada de Santa Marta.

MITOS DE LOS IJCAS

*Grupo Arhuaco de la Sierra Nevada de Santa Marta

Una transcripción de Álvaro Chávez Mendoza

CUENTO 1El sol y la luna

                  Cuando todo era oscuro una india tuvo dos hijos muy hermosos, que despedían luz por todo el cuerpo y los escondió en una cueva para que nadie los viera, para que nadie se los robara. Pero el resplandor de los indiecitos era tan grande que se veía por las rendijas de la puerta. Los indios curiosos quisieron saber qué había en la cueva, trajeron flautas, caracoles y tambores y tocaron una música tan dulce que Yuí, el niño, salió a escucharla. Cuando trataron de apresarlo voló y subió al cielo. Los indios que levantaron le rostro para verlo quedaron convertidos en piedras. Yuí se convirtió en sol.

Entonces quisieron tener a Tima, la hermanita. La encantaron también con la música y cuando salió, para evitar que se escapara, le tiraron ceniza a la cara, para cegarla. Pero ella alcanzó a llegar al cielo, como su hermano. Solamente mermó su resplandor y con la cara encenizada vigila las noches de los ijcas.

CUENTO 2Las regiones

El oriente es el lugar representado por el color rojo. Es el lado derecho, la bondad, allí nace el sol y allí está Gunatigúndiva, la madre de la vida. Allí hay muchos niños y niñas que vienen cuando los indios se casan, allí hay una casa grande como Kankúrua, con la madre Gunatigúndiva y el padre que es Kakarabiku; ellos preparan a los niños que salen de allí al amanecer, al medio día llega el sol y al atardecer entran al seno de la madre. El oriente se llama Yuiabínkaka, tierra donde siempre hace sol.

El occidente se llama Seiabínkaka, tierra donde siempre es de noche. Corresponde al lado izquierdo y significa muerte, oscuridad, mal. Su color es rojo oscuro de la sangre.

El norte es el lugar del color blanco, del cielo y de la altura, llamado Abankuaría.

En el sur, Nereixubán, lleva el color negro de las profundidades.

CUENTO 3La muerte

Kakarabiku, dios padre de las criaturas, también está presente en las regiones a donde irán los indios muertos. El alma, después de la muerte, va acompañada por un perro negro en la primera parte del recorrido. Luego viene una persona y es como si fueran dos almas, has el cerro Chúndua, que es a donde van las almas de los indios. Antes de llegar allá tiene que pasar cuatro cerros que representan cuatro kankúruas para purificarse; Chúnchu, Sesibaringaka, Limoka y Gurúa. EN Chúndua, donde sólo van almas de indios, hay dioses, Kakarabiku y Kuankubitamoya. Los maslo van al oeste, a donde se pone el sol, que es un pozo tan hondo que sólo mirarlo da mareo.

El mama que inventó la muerte

Al principio los indios no se miran; cuando ya estaban viejitos y cansados se convertían en piedras. Y el mundo se llenó de piedras, que ya no cabían. Entonces vino Mama Seukún y los convirtió en hombres otra vez y siguieron viviendo un tiempo. Pero el mundo se volvió a llenar de hombres. Entonces Mama Seukún trajo las enfermedades, las soltó y así se inventó la muerte.

CUENTO 6La creación del mundo

Antes de la luz y los hombres estaba Mama Seukún, el dios más importante. Tenía un compañero llamado Kakaseránkua, pero tenían que ser cuatro. Los otros dos fueron Karmenataba y el Mama Takinaka. Entonces les hacía falta un ayudante que fue Kuankubitamoya. Crearon primero la tierra plana, después los árboles y los animales, el agua, los ríos y las lagunas. Todavía no había luz, la tierra era todo llano, planito pero no había luz. El sol y la luna eran dos niños pequeñitos y vivían escondidos en una cueva. Antes de estar la luz los mamas crearon el cocuyo, peor como su brillo eran tan pequeñito, no sirvió y se quedó en la tierra; entonces crearon la luz con dos niños hermanitos. De una piedra tenían que crear un hombre y una mujer y los crearon; eran como ahora. Los hombres se fueron propagando mucho, se llenó el mundo; los mamas ya nos e podían aguantar. Entonces los cinco mamas llamaron el agua, todos los cerros se taparon con agua. Quedó un solo cerro sin agua; el Yuichúnchu, quedaron el hombre y una mujer, quedaron animales. Con el diluvio se formaron los cerros Boroté, Bunkté, Seiarín y Seiarangama, que son los cuatro lados del Yuichúnchu. En el cerro Inarua quedaron las semillas de maíz y entonces nacieron los demás hombres.

Los civilizados

Había dos indiecitos, hombre y mujer, que eran muy pobres y les hacían los trabajos a los otros indios. Esos indiecitos fueron guardando en un calabazo pedacitos de comida, de sobras de lo que comían los demás hombres. Esa comida se pudrió y de ahí nació una cucaracha. De esa cucaracha nacieron más cucarachas y andaban por todas partes. Había tantas, que los indios resolvieron matarlas y mataron a todas, menos una que se escondió en un agujerito. Entonces vino Mama Seukún y dijo que no la mataran que esas cucarachas eran muy raras y formó una mujer de la cucaracha que quedaba. Esa mujer tuvo muchos hijos, que son los civilizados, que se regaron por todas partes como las cucarachas.

CUENTO 7El pozo de Yuirubán

En el río San Sebastián hay un pozo que se llama Yuirubán, que es como decir parecido al sol. Ese pozo tiene como cuidandera a una mujer de pelo largo, bonita, fileña, que vive en una cuevaque va del remolino del pozo al cerro Yuichúchu, tiene luces y allí está escondido un gran tesoro.

La mujer también se llama Yuirubán, porque ella y el sol sin una misma cosa.

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