¿Extrañan al ex presidente?

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Camila ZuluagaPor Camila Zuluaga

@zuluagacamila

Todo parece indicar que la gente extraña al ex presidente Álvaro Uribe Vélez, así lo reflejan dos episodios sucedidos esta semana que termina.

El primero de ellos es el resultado del concurso realizado por el periódico El Espectador y el canal The History Chanel, que lo dio como ganador con un alto margen de ventaja frente a sus otros competidores. El concurso que se promocionó por varias semanas invitaba a los colombianos a votar y a proponer, a través de una página web, quién, según ellos, era el personaje más importante de nuestra nación.  Por supuesto, como muchos de ustedes ya deben saberlo, la polémica no tardó en llegar, al conocerse que Uribe era el ganador. Las redes sociales estallaron en torno al tema,  muchos consideraron que el resultado era absurdo y que la decisión de los votantes se debía tanto a la esquizofrenia de los habitantes de nuestro país como a su falta de memoria. Tampoco faltó aquel que mencionó que la votación fue alterada por expertos informáticos dirigidos por el uribismo.

Sin embargo, más allá de las explicaciones que se le quieran dar al episodio, lo cierto es que el personaje más votado fue el ex presidente Uribe, a quién a pesar de sus pasos en falso durante estos tres años de gobierno del presidente Juan Manuel Santos las encuestas lo siguen favoreciendo. Un fenómeno que a pesar de no gustarnos a muchos, debemos empezar a revisar.  Pues en lo personal, el personaje me tiene algo aburrida, pero tal parece que eso no lo piensa un importante número de compatriotas.

El segundo episodio que da muestras del interrogante que planteo en esta columna, es el referente a las desafortunadas declaraciones del director de la policía, el General León Riaño; declaraciones que según él fueron sacadas de contexto por los medios de comunicación.

Dijo el director de la Policía Nacional durante una videoconferencia con los comandantes de las Policías Metropolitanas del país: «Póngale cuidado a la inteligencia y eviten los paros, porque mire, los paros van escalando, no hacen nada. No, que esperar la mesa de diálogo, que esperar, no. No se pueden dejar bloqueos por favor; con razón la gente extraña mucho al ex presidente Uribe»

Estas palabras del comandante de la policía, por supuesto generaron conmoción y malestar dentro del mismo gobierno del presidente Santos; de hecho, se conoció que el general León, consciente de la embarrada, programó viaje y reunión con el mandatario, la que se habría llevado a cabo en Cali.

Sin importar las declaraciones de parte de integrantes de la policía y del mismo gabinete de gobierno, intentando aclarar lo dicho por el general y filtrado por los medios de comunicación, pocos creen que  lo manifestado por el director de la policía en esa videoconferencia no sea el sentir de la institución.

Los dos episodios descritos deben llevar a preguntarnos sobre lo que esto significa. Pero no hay que equivocarse en la interpretación, la salida más fácil es decir que la población quiere que Uribe vuelva al poder. Creo que es un análisis errado, lo que esto demuestra es una ausencia de prácticas anheladas por la gente, que habían sido institucionalizadas por el ex presidente.  Sobre todo las que tienen que ver con seguridad y cercanía con la comunidad.

Hablar del ex presidente no es fácil, de hecho siempre genera polémica, pues los amores y odios que despierta son inmensos. La objetividad es una ausente cuando de él se habla.  Sin embargo en esta oportunidad pido un poco de cordura y, más allá de centrarnos en la figura, pensemos en ciertas prácticas que este ejercía y que tuvieron resultados. Aquellas cosas que no nos gustan, y de las cuales disentimos, son con las que más objetivos debemos tratar de ser.

El uribismo ha tenido un discurso constante de que los medios de comunicación, el gobierno y la opinión estamos desconectados de la realidad nacional y del sentir de la población en las regiones. Después de lo sucedido esta semana,  creo que es hora de mirar si esto es realmente así.

Una cosa más: Extraditar a Estados Unidos a los responsables del asesinato del agente de la DEA sería reconocer que la justicia colombiana no funciona y por eso debemos delegar la función e impartirla a otro país.

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