Felipe VI promete una “monarquía renovada para un tiempo nuevo” en el acto de su proclamación

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nuevatribuna.es

Durante su primer discurso como Rey, Felipe VI, se comprometió a ser un “rey constitucional” en una “Monarquía renovada para un tiempo nuevo”. El nuevo monarca reafirma su “fe en la unidad de España, de la que la Corona es símbolo”, una España -dijo- “unida y diversa” en la que “cabemos todos”.

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Felipe VI quiere ser un referente de la “ejemplaridad” que, “con toda razón” demandan los ciudadanos. El recién proclamado Rey de España en las Cortes Generales manifestó su intención de ganarse “el respeto y confianza” de los ciudadanos y para ello aseguró que velará por “preservar el prestigio de la institución”, con una “conducta íntegra, honesta y transparente”.

En su primer discurso como Rey, Felipe VI ha garantizado que la Corona se hará “acreedora de la autoridad moral necesaria para el ejercicio de sus funciones” y ha recalcado que empieza el reinado de un “Rey constitucional”, al que accede de acuerdo con la Constitución refrendada por los españoles y que es la norma suprema “hace ya más de 35 años”. También destacó que representa a una “Monarquía renovada para un tiempo nuevo”. “Afronto mi tarea con energía, con ilusión y con el espíritu abierto y renovador que inspira a los hombres y mujeres de mi generación”, añadió. El monarca ha precisado que debe atenerse a las funciones que constitucionalmente le han sido encomendadas y ser “símbolo de la unidad y permanencia del Estado”, asumir “su más alta representación” y arbitrar y moderar el funcionamiento de las instituciones.

Proclama la “independencia de la Corona”

Ha expresado también su respeto al principio de separación de poderes y su deber de colaborar con el Gobierno y “respetar en todo momento la independencia del Poder Judicial”. El Rey ha manifestado su convicción personal de que la Monarquía parlamentaria “puede y debe seguir prestando un servicio fundamental a España”. En esta línea, ha proclamado la “independencia de la Corona”, su “neutralidad política” y su “vocación integradora” ante las diferentes opciones ideológicas, que le permiten contribuir a “la estabilidad de nuestro sistema político y a facilitar “el equilibrio con los demás órganos constitucionales y territoriales”.

Aboga por “revitalizar las instituciones”

Poniéndose al frente de los españoles de su generación, Felipe VI ha enarbolado la bandera de la regeneración animado a los parlamentarios a “revitalizar las instituciones”, a reafirmar en sus acciones la “primacía de los intereses generales” y a fortalecer nuestra “cultura democrática”. El nuevo Rey desea una España en la que los ciudadanos recuperen y mantengan su confianza en las instituciones, de manera que sean ellos y sus “preocupaciones” el eje de la acción política, puesto que “son ellos quienes con su esfuerzo y trabajo y sacrificio engrandecen nuestro Estado y dan sentido a las instituciones que lo integran”. En esta misma línea, ha expresado su deseo de convivir en una sociedad basada en el “civismo y la tolerancia, en la honestidad y en el rigor”.

Una España “unida y diversa en la que cabemos todos”

Felipe VI reafirma su “fe en la unidad de España, de la que la Corona es símbolo”, y ha defendido una España “unida y diversa” en la que “cabemos todos”. Don Felipe ha deseado un país en el que “no se rompan nunca los puentes del entendimiento”, que es uno de los “principios inspiradores” del espíritu constitucional.

“En esa España, unida y diversa, basada en la igualdad de los españoles, en la solidaridad entre sus pueblos y en el respeto a la ley, cabemos todos; caben todos los sentimientos y sensibilidades, caben todas las formas de sentirse español”, ha manifestado. Y ha hecho hincapié en que los sentimientos, “más aún en los tiempos de la construcción europea, no deben nunca enfrentar, dividir o excluir, sino comprender y respetar, convivir y compartir”.

Foto 1“Unidad no es uniformidad”

Don Felipe ha subrayado también que “unidad no es uniformidad”. Así, ha recordado que la Constitución de 1978 reconoce la diversidad como característica propia de la identidad española y se compromete a proteger “a todos los pueblos de España, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones”. “Una diversidad que nace de nuestra historia, nos engrandece y nos debe fortalecer”, ha incidido.

Y ha remarcado que la propia Constitución dota de especial “respeto y protección” para todas las lenguas de España que, junto al castellano, la oficial del Estado, forman un “patrimonio común”, puesto que son las vías naturales de acceso al conocimiento de los pueblos” y también “los puentes para el diálogo de todos los españoles”. En este punto, ha subrayado que así lo reclamaron escritores “señeros”, y ha mencionado al autor en lengua castellana Antonio Machado, al catalán Salvador Espriú, al poeta en euskera Gabriel Aresti y al gallego Alfonso Castelao. Para Don Felipe, el “concierto de las lenguas” es la “mejor expresión” de la interrelación de culturas y tradiciones que han “convivido históricamente” en España y “con las que de continuo se han enriquecido todos sus pueblos”.

El Rey Felipe VI ha afirmado que los poderes públicos tienen el “deber moral” de luchar contra la crisis económica y sus consecuencias y de proteger a las familias que se encuentran en una situación vulnerable como consecuencia de la misma, además de transmitir un “mensaje de esperanza” a los ciudadanos, a “todos aquellos ciudadanos a los que el rigor de la crisis económica ha golpeado duramente hasta verse heridos en su dignidad como personas”. Con ellos, los poderes públicos tienen “el deber moral de trabajar para revertir esta situación y el deber ciudadano de ofrecer protección a las personas y a las familias más vulnerables”, ha subrayado.

Asimismo, ha subrayado “la obligación de transmitir un mensaje de esperanza, especialmente a los jóvenes, de que la solución de sus problemas y en particular la obtención de un empleo, sea una prioridad para la sociedad y para el Estado”. Para mejorar la situación del país, el Rey ha abogado por “renunciar al conformismo y a la resignación”, compartir una “visión renovada” de los intereses y objetivos comunes y adaptarse a la realidad de cada tiempo, porque “los grandes avances de España” se han producido cuando se actuado de esa manera.

Es necesario “situar a España en el siglo XXI”

Para afrontar los retos que se presentan y que, a su juicio, afectan a la “convivencia”, ha pedido el concurso tanto de los poderes públicos como de los ciudadanos, “de su impulso, su convicción y su participación activa”, porque esta tarea requiere “un profundo cambio de mentalidades y actitudes”, así como “valentía” y “responsabilidad”. Según el Rey, para garantizar el bienestar es necesario “situar a España en el siglo XXI”, que es “el siglo del conocimiento, la cultura y la educación”. En este contexto, ha defendido el impulso de las nuevas tecnologías, la ciencia y la investigación, que son “las verdaderas energías creadoras de riqueza”.

Además, ha recalcado la importancia de fomentar la innovación, la capacidad creativa y la iniciativa emprendedora como “actitudes necesarias para el desarrollo y el crecimiento”. Todo ello “es imprescindible para asegurar el progreso y la modernización de España y nos ayudará, sin duda, a ganar la batalla por la creación de empleo, que constituye hoy la principal preocupación de los españoles”, ha añadido.

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