¿Feria al norte o al sur?

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leo quinteroPor: Leo Quintero

Parece un tema extraño, pero no!! Hace seis meses la ciudad estaba preocupada por Paola Salazar, una joven que murió durante la cabalgata pasada. Se armó un enorme debate, que como todo lo que pasa en Cali termina cuando el mandatario de turno anuncia que se estudiará el asunto, y se formará una comisión de alto nivel que investigará el asunto, y que en poco tiempo tomarán las medidas del caso.

De eso han pasado muchos días y no hay respuestas de la Administración, que periódicamente tras una pregunta de un reportero, responde que el asunto está  en estudio. Que la comisión  no ha terminado de revisar los pros y los contras y que sin esos argumentos, no tomará medidas de fondo sobre la situación.

Así la ciudad vio como pasaron más de 40 años para que las obras del centro fueran una realidad, hasta que alguien tomo la decisión de hundir la carrera primera, a pesar del cacerolazo de quienes se opusieron a esta medida.

Si nos regresamos un poco en la historia de la ciudad, cuando un grupo de ilustres encabezados por a través de un periódico local, se opusieron a que se ampliara la calle quinta, con el peregrino argumento que iba a acabar la tranquilidad de un sector tan tradicional como el del barrio San Antonio, el cual a pesar de todo quedaría dividido en dos.

Hoy en día nos preguntamos, ¿qué hubiera pasado a Cali si en lugar de obras como el hundimiento de la primera y las obras de la calle quinta, siguiera la ciudad tal cual estaba hace cincuenta años?

Un ejemplo son las feísimas troncales construidas por Metrocali en las calles 13 y 15,  en donde el alcalde de Cali de la época  no tuvo los pantalones suficientes para salirle al paso  a quienes se opusieron al hundimiento para renovar el centro de la ciudad.

Tendríamos entonces otra ciudad en esa parte de Cali, no como ocurre hoy en día,  en donde diariamente muchos de esos dirigentes que se opusieron a los dos hundimientos sacan sus empresas del centro que se muere, al mismo tiempo que crecen centros comerciales muy activos en los extremos de la capital del Valle.

Y precisamente eso es lo que pasará con la Feria de Cali y su cabalgata, que en sus 57 años de historia ha sido suprimida en tres oportunidades. Dos de ellas por condiciones de salud equina y la tercera por decisión de Sabas Ramiro Tafurt, quien le dijo a la ciudad que la Feria no podía estar atravesada por un certamen de esta naturaleza.

Pero estamos en 2014 y aun no se define para donde irá la Feria de Cali. Los desfiles, posicionados nacional e internacionalmente en la calle de la Feria, la autopista sur, irían a parar al extremo más norte de Cali, entre el samán del parque del amor y la congestionada glorieta de Sameco. Allá se harán las cuatro expresiones ciudadanas, como lo serán los desfiles de Cali Viejo, el desfile de carros clásicos y antiguos, la cabalgata y el salsodromo.

Pero entonces surgen algunas preguntas que merecen respuesta. ¿Cuál es la mejor ubicación para vender un evento de esta naturaleza tanto a nivel nacional e internacional? ¿Cuáles son las facilidades para movilizarse a ese extremo de Cali? ¿Cuántas y si existen rutas de transporte que lleven a los miles de ciudadanos que participarán del certamen?

Esas pequeñas dudas y otras mucho más grandes, enmarcan las inquietudes que se deben estar haciendo los miembros del comité o comisión designada por la Alcaldía para organizar el evento de fin de año.  Al sur serían los conciertos en las canchas del Estadio Panamericano, en el mismo lugar del Petronio Álvarez.

La Feria es un patrimonio de la ciudad. Es el sueño de miles de personas que desean llegar a Cali en los últimos días de diciembre y como tal, se debe defender como parte del marco promocional de la ciudad, infortunadamente mal vendida durante el resto del año.

La Feria ya estuvo toda al norte. Ha estado en los últimos seis años al sur. Hace muchos años estuvo en el centro. Luego atravesó a Cali cuando la cabalgata salía de las Vallas y terminaba en la Plaza de Toros. Sin lugar a dudas hablar de la Feria es hablar de la más importante industria cultural de Colombia  y es un asunto de números, presupuestos y promoción de ciudad.

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