Fracking en Colombia y retórica verde

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jair villanoJair Villano

@VillanoJair

Hace unos días estuvo el ambientalista Enrique Leff en un conversatorio en la Universidad Autónoma de Occidente, de todos los comentarios relacionados al desastre ambiental que mencionó en su interesante ponencia, me llamó la atención el que tenía que ver con la “retórica verde” o con “ecologizar el discurso” en función de hacer creer que el desarrollo se implementa en armonía con el medio ambiente. Ardid que funciona muy bien en Colombia, sobre todo ahora que el Gobierno Nacional le dio luz verde a la fracturación hidráulica, mejor conocida como fracking.

El fracking, como sostienen numerosos conocedores del tema, es una actividad de explotación de hidrocarburos no convencionales que inyecta en el subsuelo una mezcla de agua, producto químicos (algunos de ellos tóxicos) y arena de sílice para extraer de las rocas de esquisto el hidrocarburo que estas contienen. (Los hidrocarburos convencionales, a diferencia de los no convencionales, no necesitan fracturar la roca donde yace el petróleo dado que estos al estar a presión se encuentran en la superficie).

El problema es que esta explotación viene en detrimento del entorno natural, entre otras cosas debido a que, como se señala en un artículo de Semana, el  metano del gas  esquisto es quemado y produce CO2, con lo cual se genera contaminación en el aire, además el agua que se utiliza para la obtención del petróleo amenaza con permearse en los acuíferos que se usan para el consumo humano y otras actividades como la agricultura, hay mucha literatura al respecto, pero se presume que estas aguas son residuales, es decir contienen toxicidad potencial y por lo tanto son de alta peligrosidad para el sistema biótico. Los millones de litros de agua que demanda el ejercicio de extracción es otra de las condiciones que llama la atención si se tiene en cuenta que en Colombia los niños se  mueren de desnutrición crónica y que en numerosos territorios el servicio de acueducto, si acaso existe, es precario. Como si fuera poco en Estados Unidos, que es el país promotor del fracking y que se propone convertirse en el mayor productor de este producto, se han presentado aberrantes casos en los que la más perjudicada es la población, en Dimock, Pennsylvania, donde la compañía Cabot Oil and Gas ejerce el control, la población ha visto prender fuego en el agua que sale de sus grifos, en 2009 “el sistema de agua de una residencia explotó por el alto contenido de metano” (desdeabajo.info). Ni qué hablar de la degradación del entorno natural, verbigracia la circunstancia socioeconómica que ahora padece  Williston, Dakota, un pueblo que tenía como actividad principal la agricultura y que, de un momento a otro, perdió su aspecto bucólico para darle a paso al desolador entorno que conlleva la explotación hidráulica.  A todo esto hay que agregar la amenaza sísmica que produce la fractura de las rocas, como ya ha ocurrido en una comunidad cerca de Blackpool, en Inglaterra, donde se han registrado varios sismos de hasta 2,3 en la escala de Richter. (Dicho sea de paso, los invito a que lean  “7 temores sobre el fracking: ¿ciencia o ficción?”, un interesante especial de la BBC Mundo).

En RCN la radio el viceministro de Energía de Colombia, Orlando Cabrales, señala que ya hay transnacionales interesadas en la incursión de esta actividad; al respecto de la alerta manifestada por algunos ambientalistas y las bancadas del Polo Democrático y la Alianza Verde, este ha dicho que todo está bajo control y que “los riesgos están debidamente atendidos”. ¿Debidamente atendidos? ¿Retórica verde? Dice además el Viceministro que a diferencia de Estados Unidos “donde primero se puso en marcha el fracking y luego se expidió la reglamentación, en Colombia trabajamos durante dos años con 24 expertos internacionales, especialmente reguladores de Norteamérica, para crear un marco regulatorio que permitiera hacer la actividad de manera responsable” (El Espectador).

A decir verdad, los antecedentes  en lo que a explotación de crudo se refiere no hacen verosímil esa afirmación. No hay que olvidar que la mortandad de animales en Casanare se le atribuye a compañías petroleras como Pacific Rubiales, Geo Park, Cecolsa, Ecopetrol, Petrominerales, Parex y New Granada (las2orillas.co). No menos importante son los daños ocasionados por el cambio climático, o eufemísticamente el fenómeno del niño, que según Rafael Colmenares son producto del modelo extractivo (razonpublica.com).

Que no posen entonces de ecologistas y que dejen a un lado la retórica verde  para  mejor  poner en práctica la misma; lamentablemente, las licencias  ambientales se han convertido en fachadas. Colombia, como dije en otro artículo, goza de un ordenamiento jurídico infructuoso pero no por su carencia de normas sino por el incumplimiento de las mismas. En esa perspectiva, es curioso que en el Decreto 2820 de 2010 se establezca que es el Ministerio de Ambiente (en el gobierno de Uribe Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial) el que tiene la competencia para otorgar las licencias ambientales en el sector de hidrocarburos, es decir, le resta la potestad a otras autoridades ambientales, como las Corporaciones Autónomas Regionales (que en teoría son las que mejor conocen su territorio), para involucrarse en los mega proyectos como los que seguramente se realizarán con el fracking.  No es casualidad es causalidad, Uribe y ahora Santos, que en  minería no se distancian,  saben que muchas veces los intereses de las comunidades van en contravía de los del gobierno central, en otras palabras, mientras la gente dice no a la minería porque prefiere el agua, los mandatarios dicen sí a la minería porque generan utilidades.

Quizá y el Viceministro no miente y en efecto hay una consulta con personas doctas en el tema, no obstante, hay que preguntarse por qué este gobierno insiste en esta actividad pese a que en países como Alemania, Bulgaria, Francia y en algunos estados de USA  se ha prohibido de manera taxativa.

Se pone a pensar uno –Ley 99 de 1993, Decreto 2811 de 1974, Decreto 622 de 1977, Decreto 1337 de 1977, Decreto 1608 de 1978, Decreto 1541 de 1978, Decreto 1715 de 1978, Decreto 599 de 2000, Decreto 1640 de 2012, Decreto 3930 de 2010, Ley 685 de 2001, Ley  1382 de 2010; ¡Constitución Política Verde! En fin…–: son muchas las normas que legislan en favor del medio ambiente. Y sin embargo la práctica extractiva sigue en detrimento del medio ambiente.

Es que se trata: ah, de retórica verde…

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