Fuerza social y debilidad institucional

0

Álvaro Guzmán Barney

Director del Centro Interdisciplinario de Estudios de la Región Pacífico Colombiana, CIER

Universidad Autónoma de Occidente

A principios de diciembre del año pasado, varios profesores de la Universidad Autónoma de Occidente hicimos una visita a la Laguna de Sonso, acompañados por un grupo de profesores de la Escuela Environment, Sciences and Forestry (Ciencias del Medio Ambiente y Bosques) que hace parte de la Universidad del Estado de Nueva York (SUNY) con sede en Syracuse y de dos funcionarias de la CVC. Al llegar a la Estación, personal de la CVC que trabaja en el lugar nos hizo una exposición sobre la importancia ambiental de la laguna y su entorno. Posteriormente, un grupo de jóvenes, organizados como guías ambientalistas en defensa del recurso natural, nos acompañó en un recorrido por la reserva. Mientras estuvimos en la sede, me impactaron dos cosas: por un lado, el arribo de buses con estudiantes de colegio que venían de Cali para conocer y recorrer el parque. Mostraban mucho entusiasmo y nuestros guías nos indicaron que precisamente uno de sus principales intereses era el de promover la educación ambiental alrededor de la laguna. ¡Qué maravilla que se hagan este tipo de actividades! Por otro lado, en un sentido negativo, pude observar con perplejidad un bulldozer parqueado en el mismo lote de la Estación, asunto que me pareció extraño.

A medida que avanzamos en nuestro recorrido, los jóvenes y los encargados de la sede hicieron lo posible por dar a conocer el parque a los visitantes. Nuestros amigos extranjeros se mostraron maravillados por los pájaros y manifestaron inquietudes por el manejo de las aguas de la laguna. En algún momento, nos encaramamos (sic) en un mirador que tiene una vista espectacular. Me preocupó observar el trabajo de dos bulldozers y una retro a unos doscientos metros del mirador. Pregunté cómo era posible y me dijeron que estaban adecuando el terreno para sembrar maíz, en un lote que podía sumar cinco hectáreas a la vista que, me dijeron, era privado. De ser así, estaban trabajando muy cerca del “corazón” de la laguna, teniendo en cuenta la ubicación del mirador. Adicionalmente, en el recorrido, nos topamos con ganado vacuno seleccionado, claramente de propiedad privada, que estaba pastando en lo que en ese momento ya no tenía agua de la laguna. Pensé ingenuamente que algo se debía hacer en términos de una regulación estatal efectiva que pusiera, en primer lugar, el interés ambiental para preservar la laguna.

Posteriormente, a finales de diciembre y durante el mes de enero, salió a la luz pública un problema de talla mayor: el propietario de una hacienda, o dos propietarios de haciendas, o personas que estan a cargo de tierras en manos del Consejo Nacional de Estupefacientes, todo esto hay que aclararlo, han hecho obras civiles de envergadura para adecuar tierras para el cultivo de caña de azúcar. Habría que precisar si lo han hecho entrando al perímetro de la reserva, pero en cualquier caso, construyeron un canal para tomar aguas de la laguna con destino al riego del cultivo, lo que significa su muerte como reserva ambiental. Los miembros de la Corporación AGUADESONSO han tenido el coraje de poner una denuncia ante la CVC por los hechos. El Director de la CVC ha contestado, como le corresponde, a la queja interpuesta por la Corporación. En su respuesta, indica que puso el caso en conocimiento de la Policiá Ambiental (su carta es del 19 de enero/2016), que le pidió al Director Territorial de la DAR Centro Sur, Ingeniero Diego Padilla, un concepto técnico sobre los daños ambientales y que le hizo el requerimiento de llevar la denuncia a la Fiscalía. Posteriormente, la prensa informó sobre la destitución del funcionario.

El caso se puede precisar y cada uno tiene derecho a descargos, pero quedan varias incógnitas por resolver en este caso que involucra bienes públicos tan preciados como esta reserva natural. Una de ellas tiene que ver con la demora de la CVC para reaccionar como institución encargada de preservar los recursos naturales del Departamento, frente a un hecho que venía presentándose desde semanas antes. El Director reaccionó frente a la denuncia de la Corporación Aguadesonso, aunque debía estar enterado del problema por vía institucional directa de la CVC. Otra tiene que ver con la forma como unos intereses privados se vinculan impunemente con el medio ambiente circundante, para sacarle un provecho propio sin importar ni la naturaleza, ni los demás ciudadanos. Otra incógnita tiene que ver con la pasividad de los ciudadanos y las élites de la región frente a tamaño abuso. Se debe reconocer que en algo se ha avanzado y la pasividad no ha sido total. La Corporacion Aguadesonso hizo una tarea muy significativa en defensa de la laguna. Estuvo apoyada por jóvenes ambientalistas y abogados que pusieron a su servicio conocimiento y trabajo. Se han manifestado ciudadanos de Buga, incluyéndo al alcalde y la prensa escrita y televisiva ha sacado el caso a la luz pública, de manera que ya no hay escapatoria para los delincuentes del medio ambiente. Pero la indignación colectiva por el caso no ha sido la de esperar. Esperemos, a pesar de todo, que la Laguna de Sonso se mantenga y mejore su condición como reserva ambiental única en el valle del Río Cauca. Este caso indica que la participación ciudadana es fundamental para que el Estado reaccione y en Colombia son varios los casos en que los recursos naturales, como bienes públicos, están a la espera de un mayor control estatal.

Comments are closed.