Guerrero, ¡falta la mitad de la tarea!

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Leo QuinteroPara muchos amigos del gobierno del Alcalde de Cali, Rodrigo Guerrero, la tarea está hecha: se ha recuperado la confianza en la administración, el sector privado se suma al gobernante, a su calidez, a su equipo, del cual destacan sus calificaciones académicas y estructura gerencial. Las últimas encuestas han hecho que su imagen crezca, lo mismo que el sentido de pertenencia  de los caleños, que con el gran movimiento de eventos en los dos últimos meses han sentido cómo la ciudad da un vuelco y genera un nuevo aire en la región.

 Los Juegos Mundiales, cuyo efecto seguirá multiplicándose positivamente sobre Cali, tienen una marca de ciudad que debe seguir superándose permanentemente frente a la serie de eventos que seguirán en lo que resta del año.

 Congreso Nacional de Urología, Cumbre de Población Afrodescendiente, Petronio Álvarez, 100 años de la Justicia Contenciosa Administrativa de Colombia, son algunos de los certámenes  nacionales e internacionales que marcarán lo que resta del año, que se debe cerrar con lujo con la versión 56 de la Feria de Cali.

 Sin olvidarse del alumbrado Navideño, del cual esperan muchos que multiplique el fervor por el Bulevar del Río y los alrededores mismos del parque que integra hoy en día las inmediaciones del Cam, el Paseo Bolívar y la Manzana T y la Plazoleta de la Caleñidad.

Eventos masivos en economía y presencia popular, debido a que se congregarán voceros internacionales de ciudades y países en Cali, durante la cumbre de mandatarios Afrodescendientes.

 La plana, como dice el propio Alcalde Rodrigo Guerrero, está en plena ejecución, pero, como él mismo lo reconoce, falta lo más complicado, porque en donde queda mucho trayecto por recorrer es en los estratos sociales más necesitados. Y lo  dice a su equipo, y a sus allegados, hay un lunar muy grande, que es el Sistema de Transporte Masivo, en donde a pesar de todos los esfuerzos hechos  por los técnicos de Metrocali, a quienes él considera los mejores del continente, no han podido llegar a solucionar la gran demanda de la comunidad por  un sistema cuyas bondades no necesitan defensa pero sí una estructura para acabar de plano con la informalidad que ocupó gran parte de su espacio y pasajeros.

Para un ciudadano, las demoras de más de 30 y 45 minutos esperando un bus alimentador son las principales enemigas del mismo sistema, porque el caleño  se cansa  y prefiere abordar, aun arriesgando su vida, al primer pirata que se aparezca ofreciendo a movilizarlo a su destino.

 Pero hay que hacer algo, y según el funcionario, está en sus manos conseguirlo, especialmente fortaleciendo el tema financiero del MIO, los recursos para que los operadores dispongan de lo que necesitan para chatarrizar lo que resta de la flota de buses urbanos, y que los buses azules y las iguanas puedan cubrir la ciudad.

 Es la intención del administrador,  que debe ser respaldada por toda la comunidad. El MIO Es una apuesta de ciudad, que hoy en día requiere que todos los actores del sistema se pongan serios para garantizar la movilidad de los más pobres, que  en este momento son quienes están pagando más por su transporte: más en tiempo y en dinero y  arriesgando sus vidas, movilizandose en vehículos informales, motos, gualas,  bicirratones y toda clase de elemento que se mueva, con tal de llegar a tiempo a sus labores, especialmente en la mañana o a sus viviendas en las tardes y noches.

Ese es el compromiso que debe asumir el alcalde Rodrigo Guerrero, su equipo  de inmediatos colaboradores, para completar la tabla de reconocimiento en la ciudad.

Esa es la realidad vista desde el oriente y las laderas de Cali, en donde transportarse es un asunto de marca mayor. Por eso el crecimiento en número de bicicletas, motos y piratas, que se le comieron al pastel del MIO más de medio millón de viajes diarios.

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